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domingo, 1 noviembre, 2026

El-Sayed afronta la recta final de la campaña al Senado por Míchigan con una ligera ventaja en los sondeos

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El candidato demócrata Abdul El-Sayed, musulmán de origen árabe, disputa un escaño necesario para que su partido alcance la mayoría en la Cámara Alta. La zona ha registrado manifestaciones contra su candidatura lideradas por el activista de extrema derecha Jake Lang.

El candidato demócrata al Senado por Míchigan, Abdul El-Sayed, musulmán de origen árabe, afronta la recta final de la campaña con una ligera ventaja en los sondeos, según los datos disponibles. El-Sayed busca conservar un escaño que el Partido Demócrata considera necesario para alcanzar la mayoría en la Cámara Alta.

En el barrio Mexicantown de Detroit, Teresa Amaya, estadounidense de madre puertorriqueña, declaró a EFE: «Hay mucho debate y la gente que está en contra de El-Sayed está también en contra de la migración. Ha habido protestas racistas». Amaya señaló que el «miedo está más alto» debido a las políticas migratorias de los últimos dos años y al ambiente electoral «xenófobo».

La zona, que incluye el barrio de Detroit y la vecina ciudad de Dearborn, ha registrado manifestaciones en las últimas semanas lideradas por el activista de extrema derecha Jake Lang contra la candidatura de El-Sayed. El presidente Donald Trump y el contrincante republicano al Senado, Mike Rogers, han vinculado en repetidas ocasiones a El-Sayed con grupos islamistas, sin presentar pruebas.

El-Sayed cuenta con el respaldo del ala progresista del Partido Demócrata y defiende la sanidad universal. Se opone a las políticas contra la inmigración, critica la guerra contra Irán y evita abordar la de Gaza. Rechaza la etiqueta de «socialista» y tiene el apoyo del expresidente Barack Obama, a quien en el pasado reprochó falta de valentía política.

Míchigan, estado cuna de la industria automovilística, atrae desde principios del siglo XX a sucesivas oleadas de trabajadores inmigrantes de Latinoamérica y Oriente Medio, así como a estadounidenses de otros estados. Entre estos obreros destacan los afroamericanos llegados del sur del país, cuya comunidad representa hoy más del 70 % de la población de Detroit, ciudad fronteriza con Canadá.

Dearborn, colindante con Detroit, cuenta con unos 110.000 habitantes, de los que alrededor de un 60 % son de origen árabe. Esta comunidad ha pasado de trabajar en la industria manufacturera, especialmente la automovilística, a emplearse principalmente en la salud y los servicios de alimentación.

El historiador Matthew Stiffler, director del Centro de Narrativas Árabes de la ciudad, explicó a EFE que se trata de «una comunidad emprendedora». «Existe una gran labor de participación cívica y electoral en la comunidad. No se trata solo de apoyar a los estadounidenses de origen árabe que se postulan a cargos públicos, sino de lograr que la gente acuda a las urnas y comprenda la importancia de votar», valoró Stiffler en una de las salas del Museo Nacional Árabe-Estadounidense de la ciudad.

Stiffler se declaró admirador de la periodista de origen libanés Helen Thomas (1920-2013), criada en Detroit y figura histórica de la prensa acreditada ante la Casa Blanca. «Es una comunidad diversa, por lo que no se puede esperar que todos voten de la misma manera», anticipó.

«La mayoría de estas personas han llegado como refugiados o a través de procesos de reagrupación familiar. Sin embargo, las políticas de la actual Administración (hacia refugiados y provenientes de países de mayoría musulmana) han afectado considerablemente la capacidad de esta comunidad para desplazarse, traer a sus familiares o, incluso, regresar a sus países de origen para realizar visitas», lamentó Stiffler. Por tanto, «las cuestiones migratorias son de gran importancia para la comunidad», reconoció.

La abogada Emily Thomas, residente de Dearborn, calificó estas elecciones como «extremadamente importantes»: «Es sumamente importante proteger el Estado de Derecho. Existen muchas leyes que no se están cumpliendo y, evidentemente, el Congreso -de mayoría republicana- no está exigiendo responsabilidades al presidente ni a su Administración».

El joven estadounidense Skyler, que votó por anticipado en Detroit, manifestó su preocupación por «la actual Administración»: «Todo el mundo dice que cada elección es la más importante de nuestras vidas; pero, sinceramente creo, especialmente a nivel nacional y desde mi punto de vista, que necesitamos que los demócratas obtengan el control tanto de la Cámara de Representantes como del Senado».

Sam Woods, estadounidense afroamericano que votó de forma anticipada en Detroit, consideró que estos comicios son determinantes para «la dirección del país» y confió en la ola azul, aunque representa a una comunidad que no apoyó mayoritariamente a El-Sayed durante las primarias demócratas.

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