Las lluvias intensas en la región de Four Corners, que abarca Arizona, Colorado, Nuevo México y Utah, han causado inundaciones repentinas, el desplazamiento de cientos de personas y daños materiales. Las autoridades informaron de rescates y evacuaciones en Colorado y Nuevo México.
Las graves inundaciones del viernes en el suroeste de Estados Unidos obligaron a realizar rescates —algunos desde los techos— y dejaron carreteras intransitables, y se indicó a algunos residentes evacuar zonas bajas de Colorado y Nuevo México, mientras a otros se les instó a permanecer donde están hasta que bajen los niveles del agua.
Las inundaciones se dieron tras dos meses de fuertes lluvias que pusieron fin a un verano de sequía en la región de Four Corners (Cuatro Esquinas), donde confluyen los límites de Arizona, Colorado, Nuevo México y Utah. Desde el miércoles, habían caído en total 10 centímetros (4 pulgadas) en la zona ya saturada, y se pronosticaban más lluvias para el fin de semana.
A lo largo del río San Juan, en la ciudad más grande de la zona: Farmington, Nuevo México, a cientos de personas se les indicó evacuar. Río abajo, residentes de la vasta Nación Navajo se preparaban para una crecida que alcanzará su punto máximo la noche del viernes o la madrugada del sábado.
“No esperen para hacer sus evacuaciones. Hagan sus preparativos para ustedes, sus familias, así como para sus animales”, instó el subjefe de policía de la Nación Navajo, Donnie Kee, durante una conferencia de prensa.
La crisis culminó una semana de clima tempestuoso en la que las lluvias anegaron decenas de viviendas en Utah y tornados arrancaron techos, derribaron árboles y tumbaron líneas eléctricas en Arizona.
En Nuevo México, rescatistas utilizaron balsas, helicópteros y vehículos anfibios de la Guardia Nacional de Nuevo México la noche del jueves y hasta el viernes para intentar llegar a residentes varados, informó el portavoz del condado de San Juan, Devin Neeley.
“Estamos sacando a la gente de los techos y sacando a personas de casas que tienen 3 o 4 pies (1-1,2 metros) de agua dentro, y viene más agua”, informó Neeley.
Las lluvias se detuvieron —al menos temporalmente—, pero los ríos seguían creciendo.
“Esto es grave. Seguimos enviando agentes para sacar a la gente de sus casas ahora mismo. De hecho, nuestro jefe de policía está a punto de perder su casa hoy”, declaró Neeley.
A unas 600 viviendas se les indicó evacuar en Farmington, informó la portavoz de la ciudad, Gina Intoppa.
Aún venía más agua alta a través del río Animas, un afluente del San Juan que también fluye hacia el sur desde el empapado Colorado, dijo el jefe de policía de Farmington, Steve Hebbe, en la conferencia de prensa.
“La gente no cree que vaya a ser tan malo como es. Pero se puede ver venir el flujo de agua, se puede ver venir la crecida”, dijo Hebbe, calificándolo como un evento “de una vez en una generación”.
En el sur de Colorado, las inundaciones fueron incluso peores de lo previsto y alcanzaron 1 metro (3 pies) más que la histórica crecida del río San Juan ocurrida apenas un año atrás. Las precipitaciones superaron los 12,7 centímetros (5 pulgadas) en el área de Pagosa Springs, en el centro-sur de Colorado, según Frank Pereira, meteorólogo del Servicio Meteorológico Nacional en College Park, Maryland.
Rescatistas de la Guardia Nacional de Colorado usaron un helicóptero para llevar a dos personas y a sus tres perros a un lugar seguro desde un vehículo recreativo parcialmente sumergido. Habían conducido por una carretera inundada mientras intentaban escapar y fueron arrastrados a un río, informaron funcionarios de la oficina del sheriff del condado Archuleta.
Mientras tanto, las autoridades evaluaban quién más necesitaba ayuda, incluidos muchos cuyas viviendas no se inundaron, pero quedaron aisladas por las aguas.
El sheriff Mike Le Roux dijo que la cantidad de agua era “sin precedentes” y que había causado muchos daños, pero que no tenía conocimiento de muertes ni de lesiones graves.
Entre los evacuados estaba la esposa y los tres hijos de Tyler Scartaccini, quien se quedó atrás para vigilar su propiedad mientras el agua llegaba a su porche y entraba en sus garajes.
“Sentí que estábamos en un lugar muy seguro y ahora no lo siento tanto”, comentó Scartaccini.
En el cercano condado Río Grande, remolques en un campamento quedaron rodeados por agua. Había camiones parcialmente sumergidos en otras zonas.
Entre las carreteras de Colorado cerradas debido a daños por escorrentía estaba la U.S. 550 entre Silverton y Ouray, una ruta escénica de gran altitud conocida como la “Million Dollar Highway”.
El gobernador de Colorado, Jared Polis, declaró una emergencia por desastre en 11 condados.
En la ciudad de Hurricane, en el extremo suroeste de Utah, había lodo y escombros que debía limpiarse, mientras personas que habían evacuado hace unos días regresaban a casa.
El peligro se trasladó al sureste de Utah, donde los arroyos corrían rápidos y crecidos. Había avisos de inundación vigentes hasta el fin de semana, dijo Alex DeSmet, meteorólogo del Servicio Meteorológico Nacional en Salt Lake City.
Aun así, la región de Four Corners podría recibir más lluvias intensas este fin de semana, con pronósticos de hasta 1,25 centímetros (media pulgada) para el noroeste de Nuevo México.
Aunque partes del suroeste son rocosas, con poca vegetación, y por naturaleza son propensas a inundaciones repentinas, las lluvias recientes habían saturado el suelo y generado una mayor probabilidad de inundaciones generalizadas. Los meteorólogos dijeron que la humedad provenía de los remanentes de sistemas tropicales del Pacífico que habían tocado tierra.
