Un estudio de la Open University de los Países Bajos, publicado en Frontiers in Psychology, analizó el impacto de las interacciones con perros y gatos en el estado de ánimo de sus dueños bajo estrés. Los resultados indican que, en el caso de los felinos, estas interacciones no amortiguan el estrés y podrían intensificar el afecto negativo, mientras que en los perros el efecto es neutro.
Un estudio de la Open University de los Países Bajos, publicado en la revista Frontiers in Psychology, analizó el comportamiento de perros y gatos en 188 hogares para evaluar si la interacción con mascotas durante situaciones de estrés reduce sus efectos en el estado de ánimo de los dueños.
La investigación, realizada por Sanne Peeters y Mayke Janssens, entre otros autores, no encontró evidencia de un efecto amortiguador del estrés en las interacciones con gatos. Según Peeters, “no se encontró evidencia de un efecto amortiguador del estrés”. El estudio señala que, en estos casos, el afecto negativo ante el estrés se amplifica, y que las interacciones con felinos no aportan un beneficio directo sobre el estado de ánimo.
En cuanto a los perros, los resultados fueron neutros: no se observó una incidencia directa en el estado de ánimo de los dueños. Janssens indicó que “las mascotas sí podrían ser beneficiosas para la salud mental y el bienestar en general, solo que no específicamente frente al estrés”.
Peeters explicó que “una explicación podría ser que, como las interacciones con los gatos suelen ser más pasivas y menos exigentes por naturaleza, un mayor nivel de interacción podría resultar más evocador emocionalmente”. Asimismo, agregó que “no diría que una especie es una mejor mascota que la otra. Es más probable que tenga que ver con la personalidad y las preferencias del propietario”.
El estudio concluye que interactuar con perros y gatos parece aportar beneficios emocionales similares, aunque no específicamente frente al estrés.
