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sábado, 4 julio, 2026

Descubren una nueva especie de escorpión gigante que habitó la Tierra hace 415 millones de años

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Científicos británicos reclasificaron fósiles hallados en 1870 y confirmaron que pertenecen al Praearcturus gigas, un artrópodo de hasta un metro de largo.

Un grupo de investigadores del Reino Unido reclasificó unos fósiles hallados en 1870 y determinó que pertenecen a una nueva especie de escorpión gigante, denominada Praearcturus gigas, que vivió durante el período Devónico, hace aproximadamente 415 millones de años. El estudio fue publicado a principios de junio en la revista científica Palaeontology.

Los restos se encontraban desde 1870 en el Museo de Historia Natural de Londres. Recién en 2026, mediante el uso de tecnologías como fotografía avanzada y tomografía computarizada, se pudo identificar que se trataba de un artrópodo del orden Scorpiones, dentro de la clase de los arácnidos. Según el estudio, las pinzas (quelas) medían unos 16 centímetros, el doble que las de un alacrán actual, y la parte del cuerpo (prosoma y mesosoma) rondaba los 30 centímetros. Aunque no se conocen las medidas exactas de la cola (metasoma) ni de los brazos (pedipalpos), se estima que el animal pudo alcanzar un metro de largo.

Ana Paula Carignano, doctora en Ciencias Naturales por la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) e investigadora del CONICET, explicó: “Este descubrimiento es muy singular porque los escorpiones son animales de cuerpo blando, por lo que tienen menos chances de preservarse que uno con un esqueleto mineralizado; entonces, ya hallar un fósil de este tipo es algo histórico”. La científica señaló que el reconocimiento del espécimen es un paso clave para entender la transición de la vida acuática a la terrestre.

El período Devónico ocurrió entre 419 y 359 millones de años atrás, durante la era Paleozoica. Carignano indicó que “el Praearcturus gigas aparece en el Devónico Inferior, que es el momento en el que empiezan a desarrollarse las primeras plantas con sistemas de raíces rudimentarias”. Según el estudio, en regiones como la Cuenca Anglo-Galesa el entorno cambió de depósitos marinos profundos a terrestres y marginales, conocidos como la “Vieja Arenisca Roja” (Old Red Sandstone), donde se encontraron los primeros restos en 1870.

La investigación sugiere que el Praearcturus gigas probablemente no era totalmente terrestre, sino semiacuático. Una hipótesis sostiene que salía del agua para mudar su exoesqueleto; otra, que lo hacía para alimentarse de otros artrópodos. Por esta razón, el estudio lo describe como un “superdepredador” (apex predator), ya que no tenía depredadores naturales en la cadena alimenticia.

El primer fósil fue hallado en 1870 en Rowlestone, Herefordshire, Inglaterra, en una cantera en desuso. Otros especímenes se encontraron en 1972 y 2010 en Trimpley (Worcestershire) y la Cantera Tredomen en Gales. Inicialmente, los restos fueron clasificados como crustáceos, pero en junio de este año se identificaron como escorpión gigante gracias a las nuevas tecnologías.

Carignano comparó el caso con el descubrimiento en San Luis en 1980 por el paleontólogo argentino Mario Hünicken: “Unos restos hallados en la Formación Bajo de Véliz se describieron como una araña gigante, por eso la llamaron Megarachne servinei. Sin embargo, en 2005, los científicos determinaron que no era una araña, sino un euriptérido grande, una especie extinta de artrópodos del mismo grupo que el Praearcturus gigas, conocidos como escorpiones marinos”.

“La mayor implicancia del estudio es que aporta otra evidencia sobre el pasaje de la vida desde el agua hacia la tierra, lo cual es un momento biológico muy importante en la historia evolutiva de los organismos”, afirmó Carignano. Añadió que el registro fósil es incompleto y que aún quedan preguntas sobre la alimentación del animal, dado que los autores del estudio cuestionan si un ejemplar de casi un metro podría sobrevivir alimentándose solo de los diminutos artrópodos terrestres de la época. “Tal vez de acá a dos meses, un año, diez o 20, aparezca otro fósil que nos ayude a confirmar esta teoría y entender más de la especie, pero ya encontrar cualquier resto de un animal tan antiguo es realmente maravilloso”, concluyó.

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