El Ejecutivo enfrentó una semana marcada por la controversia en torno al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y la publicación de datos económicos que el oficialismo destacó como positivos.
El Gobierno cerró una semana en la que la política y la economía transitaron por carriles paralelos. Por un lado, la presentación de la declaración jurada rectificativa de Manuel Adorni volvió a poner el foco en el jefe de Gabinete. Por otro, la publicación del índice de inflación y la mejora en la calificación de la deuda soberana por parte de Standard & Poor’s generaron señales que el oficialismo interpretó como favorables.
Adorni presentó su declaración jurada adhiriendo al régimen simplificado de Ganancias habilitado por la ley de Inocencia Fiscal. La normativa permite declarar ingresos y activos no exteriorizados previamente sin sanciones penales. El jefe de Gabinete explicó que había ahorrado “en negro” y que encontró un pen drive con medio millón de dólares producto de operaciones con criptomonedas. Previamente, había recibido un préstamo de 200.000 dólares de dos jubiladas a las que no conocía.
La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, afirmó: “Esto es más que un error, esto es una omisión ética. Y nuestro Gobierno tiene la moral como política de Estado”. En tanto, en el Congreso se acumularon pedidos de interpelación y mociones de censura para remover a Adorni. La vicepresidenta Victoria Villarruel activó resortes institucionales para que Adorni se presente en el Senado; la Casa Rosada apuesta a postergar la visita hasta julio.
Un estudio de conversación digital de Reputación Digital, que analizó las menciones entre el 3 y el 6 de junio, detectó que el 82,1% de las menciones clasificadas fueron negativas y el 6,8% positivas. El informe observó una porción significativa de publicaciones que involucraban al presidente Javier Milei.
En el plano económico, el índice de inflación ratificó la desaceleración. Standard & Poor’s mejoró la nota de la deuda argentina y el riesgo país alcanzó mínimos de ocho años. El viceministro de Economía, José Luis Daza, participó en una charla privada organizada por Fitch en Buenos Aires. Allí afirmó: “No apuesten a una devaluación para salvar el negocio, si el negocio depende del tipo de cambio”. Y agregó: “No porque lo queramos nosotros, sino por la oferta de dólares”.
El staff de Fitch matizó los datos oficiales. Todd Martínez, responsable de la calificación soberana para Argentina, mostró el índice de confianza de la Universidad Torcuato Di Tella, que mantiene una tendencia descendente. También señaló que el superávit fiscal tiende a neutralizarse cuando se incorporan los resultados de las provincias. Martínez advirtió que la compra de dólares no garantiza una posición robusta de reservas debido al calendario de vencimientos. Fitch indicó que difícilmente vuelva a mejorar la calificación soberana hasta acumular cerca de 62.000 millones de dólares en reservas, eliminar las restricciones cambiarias y que transcurran varios turnos electorales.
Según datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), se perdieron más de diez mil puestos de trabajo registrados en marzo. La industria manufacturera cayó 2,8% interanual, acumulando su noveno retroceso en diez meses, de acuerdo con el INDEC.
