El Ejecutivo boliviano aseguró que el mandatario no dejará el cargo pese a las protestas y bloqueos, y denunció maniobras políticas para forzar una ruptura constitucional.
El Gobierno de Bolivia afirmó este miércoles que el presidente Rodrigo Paz Pereira «no va a renunciar», en medio de la presión ejercida por sectores movilizados que mantienen bloqueos de carreteras y protestas en varias regiones del país. Así lo declaró el ministro de Planificación del Desarrollo y Medio Ambiente, Fernando Romero, quien advirtió que forzar la salida del mandatario pondría «en riesgo la estabilidad del país».
«De ninguna manera va a renunciar nuestro presidente porque no puede, eso es poner en riesgo la democracia», sostuvo Romero ante periodistas. El funcionario señaló que los bloqueos ya generan efectos económicos visibles, como retrasos en el transporte de mercancías, alimentos retenidos en rutas y evacuaciones en zonas afectadas.
La tensión se intensificó en el departamento de La Paz, sede del Gobierno, donde las protestas comenzaron a provocar desabastecimiento de productos básicos, incremento de precios y dificultades para el traslado de alimentos hacia las ciudades de La Paz y El Alto.
El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, vinculó las movilizaciones con sectores cercanos al expresidente Evo Morales (2006-2019) y afirmó que «este es un bloqueo político, un bloqueo con fines de desestabilización». Según el Ejecutivo, las protestas dejaron de ser exclusivamente sociales para adquirir un componente político orientado a debilitar al Gobierno, que asumió hace seis meses.
Las movilizaciones de indígenas y campesinos surgieron inicialmente en rechazo a la Ley 1720, que regula la conversión de pequeñas propiedades agrícolas en medianas. Luego se sumaron demandas de la Central Obrera Boliviana (COB), que exige un incremento salarial y otros puntos, mientras que algunos dirigentes rurales comenzaron a pedir la renuncia del presidente.
A la protesta se sumó la «Marcha por la Vida para Salvar Bolivia», que partió el martes desde Caracollo, en el departamento de Oruro, con cientos de seguidores de Morales rumbo a La Paz, en demanda de soluciones a la crisis económica y al abastecimiento de combustibles.
El vocero presidencial, José Luis Gálvez, afirmó que el Gobierno defenderá la democracia y no permitirá acciones que provoquen «zozobra» o una eventual ruptura institucional. «Quieren generar tal nivel de desestabilización que provoque zozobra, para hacer creer que realmente pueden romper el orden constitucional. Eso no es correcto, la gente no está de acuerdo y no lo vamos a permitir», sostuvo.
Ante el prolongado bloqueo que afecta el abastecimiento de carne, pollo y otros alimentos esenciales, el Ejecutivo organizó vuelos para transportar productos hacia el occidente del país y mitigar la escasez.
