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miércoles, 29 abril, 2026

Juan Imhoff y Natacha Eguía: el ex Puma y la top model comparten su vida en Francia y su proyecto de regreso a Argentina

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La pareja, que reside en París desde hace más de quince años, visitó el país para celebrar el cumpleaños de su hija menor. En una entrevista, hablan de su rutina familiar, los desafíos del retiro deportivo y los nuevos proyectos profesionales que los acercan a la Argentina.

Descalza y en silencio, Nikita (4) aprovecha la distracción de su madre, Natacha Eguía (34), mientras la maquillan, para quitarle por unos minutos sus zapatos de taco bajo y “desfilar” sobre el piso de parquet. Desde un rincón del living se escucha la versión francesa de “Libre soy”, de la famosa película animada Frozen, que se funde con las risas de Bastian (6), quien juega cuerpo a cuerpo con su padre, Juan Imhoff (37). La escena se vuelve una entrañable postal familiar, incluso cuando la top model llama al orden para que todos se sumen a la producción de fotos.

Ya hace diez días que el ex Puma y la modelo dejaron su casa de París –donde viven desde hace más de quince años– para celebrar en la Argentina el cumpleaños número 4 de su pequeña junto a sus más cercanos. “Es coqueta como yo. Con Juan le regalamos un coiffeuse, que es un mueblecito donde ponés tus maquillajes y cosas, igual al mío pero más chiquito, y le encantó”, cuenta entusiasmada Eguía.

–[Se ríe]. No sé, puede ser… Ella no tiene vergüenza de nada, de hecho, cuando tenía 3 años, desfiló conmigo y Bastian en el Fashion Week de París. ¿Viste cómo son las cosas? A mí me llevó veinte años de carrera llegar a esa pasarela y a esta piojita solo le tomó tres. [Se ríe].

–¿Cómo estás transitando la maternidad ahora que los chicos están más grandes?
–Muy bien. Solo te puedo decir maravillas de mis hijos. A mí me encanta la maternidad, la disfruto muchísimo. Me parece increíble ver crecer a mis hijos de la manera en que lo están haciendo. Son ingeniosos, divertidos, amables. Estoy completamente enamorada de ellos.

–¿Qué es lo que más adorás de cada uno de ellos?
–Bastian es todo dulce y sensible, se preocupa por las plantas, los animales. Es muy atento a las pequeñas cosas. Y Niki tiene una personalidad muy original y divertida…, es muy dictadora también. [Se ríe]. Es la que da órdenes, propone juegos y dice cómo hay que jugarlo según sus reglas.

–¿Cómo se organizan con los viajes de trabajo?
–Mi madre se convirtió en una pieza clave en todo esto. Si bien ella cuida mucho a los chicos, con Juan siempre nos organizamos para que alguno de los dos esté en casa. Es un ecosistema que por ahora nos está funcionando muy bien.

–Sí, fuimos varias veces. También me vio jugar, aunque era muy chico. Le encanta jugar al rugby, cada tanto me pide que le muestre en la compu, mis tries. “¿Me ponés tus jugadas?”, me dice. Ahora armé un grupo de WhatsApp con todos los chicos del colegio en París que juegan al fútbol con Basti y yo soy el árbitro. Los ayudo y les enseño a jugar. Están recopados.

–Hay algo de jugar con los chicos que te conecta inevitablemente con tu costado más lúdico.
–Ah, pero yo siempre fui así. Cuando mis amigos tenían hijos, yo era el mago y les hacía un par de truquitos. Me gusta darles a los nenes esa fantasía que te da la magia, esa posibilidad de soñar me divierte.

Un año y medio después de haber anunciado su retiro del rugby profesional tras finalizar su etapa en el Racing 92 de Francia, Imhoff abre otro capítulo en su vida. Su nuevo camino incluye su rol como entrenador del seleccionado nacional de rugby seven de Marruecos; su incursión como comentarista en la señal de deportes Canal+ y su último sueño cumplido, la apertura de Casa Auro, su primer café de especialidad en Rosario, su ciudad natal. “Abre en julio y va a ser un lugar de pâtisserie, bistró que también va a funcionar como galería de arte, moda, deporte. Estoy chocho. Y gran parte de todo este nuevo mapa se lo debo a Natacha, que siempre insistió en que yo podía con esto y mucho más”, dice el ex wing de los Pumas tras haber atravesado momentos de profunda depresión.

A su lado, Natacha lo acompaña también en las palabras. “Juan es muy capaz, ¿cómo no le va a ir bien?”, dice y agrega: “Los dos formamos una pareja muy determinada, nos alentamos para que cada uno alcance sus propios sueños”, cuenta la modelo, quien también dio vuelta la página y hoy transita su mejor momento profesional. Además de ser la head model de la firma francesa Pierre Cardin y comenzar a despuntar como directora de casting de la marca, se prepara para lanzar su primer libro de moda, Silhouette.

“Retirarse es como un divorcio, es la muerte de alguien que ya no existe más. Ahora hay otro Juan…”, reflexiona Imhoff. “A mí me empezó a picar el bichito después del retiro. Hice el duelo, pasé por un período depresivo y, cuando pude salir, me volví a conectar con esas ganas de querer transmitir todo lo aprendido. Como que necesitaba devolverle a la gente todo esto que yo había adquirido a lo largo de mi carrera. Ahora que tengo hijos, me di cuenta de que el mejor legado es la enseñanza que uno deja. Y después está el desafío de volver a empezar. Los atletas de alto rendimiento decimos que cuando te retirás es como que volvés al barro porque ponés en juego tu reputación. Podés haber sido un gran jugador de rugby, pero en el rol de entrenador tenés que volver a instalar una legitimidad”, concluye.

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