Con el ciclo lectivo en marcha, estudiantes de universidades públicas reportan retrasos en la carga del beneficio de transporte en la SUBE. Mientras las autoridades aseguran que la acreditación está próxima, agrupaciones estudiantiles advierten sobre posibles recortes y el impacto en la asistencia a clases.
En el marco de un contexto económico complejo y con el año académico en desarrollo, se registran demoras en la acreditación del beneficio del boleto universitario en la tarjeta SUBE, generando preocupación en la comunidad estudiantil de diversas casas de estudio.
Referentes de universidades públicas, como la Universidad Nacional de La Plata, señalaron que muchos alumnos aún no ven reflejada la carga correspondiente, lo que los obliga a afrontar el costo total del transporte en un período de ajustes tarifarios. «Hay compañeros que están dejando de cursar o reduciendo su presencia porque no pueden pagar el transporte todos los días», manifestaron desde centros de estudiantes y federaciones.
El beneficio, impulsado por el Ministerio de Transporte de la Provincia de Buenos Aires, permite a estudiantes universitarios acceder a una cantidad determinada de viajes mensuales gratuitos o subsidiados para asistir a cursadas y actividades académicas. Sin embargo, los retrasos en su implementación este año han generado malestar entre miles de jóvenes que dependen del programa para trasladarse.
Desde algunas agrupaciones estudiantiles se han denunciado supuestos «recortes encubiertos», al indicar que ciertos beneficiarios habrían recibido menos viajes que en años anteriores o enfrentarían mayores requisitos administrativos. Estas versiones, no confirmadas oficialmente, han incrementado la incertidumbre.
Por otro lado, fuentes del Ministerio de Transporte bonaerense aseguraron que el sistema se encuentra en proceso de actualización y que la acreditación «está al caer», lo que implicaría que en los próximos días los estudiantes verían reflejado el saldo correspondiente en sus tarjetas.
El boleto universitario es considerado una herramienta clave para garantizar el acceso a la educación superior, especialmente en regiones donde los estudiantes deben recorrer largas distancias. En ciudades con alta concentración estudiantil, como La Plata, el beneficio tiene un impacto directo en la economía cotidiana de miles de jóvenes.
Ante este escenario, organizaciones estudiantiles no descartan realizar medidas de visibilización, como asambleas, movilizaciones o pedidos formales de informes, si la situación no se normaliza en el corto plazo.
