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sábado, 31 octubre, 2026

Candidatos socialistas respaldados por DSA compiten por el Congreso de EE.UU. bajo las siglas demócratas

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Once aspirantes vinculados a los Socialistas Democráticos de América se presentan en las elecciones legislativas del 3 de noviembre. La estrategia moviliza al electorado progresista y genera reservas entre sectores moderados.

Once candidatos respaldados por los Socialistas Democráticos de América (DSA, por sus siglas en inglés) compiten por bancas en el Congreso de Estados Unidos en las elecciones del próximo 3 de noviembre, bajo las siglas del Partido Demócrata. La organización, fundada en 1982, respalda a aspirantes que se presentan dentro de la formación demócrata.

La elección de Zohran Mamdani como alcalde de Nueva York, un año antes, dio impulso a la DSA, según la nota original.

El objetivo declarado de los demócratas es ganar el control del Congreso. Para lograrlo, apuestan por distintas opciones, entre ellas las candidaturas socialistas que, de acuerdo con el texto, movilizan a los votantes más progresistas y generan recelos entre los moderados.

Steven Smith, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Estatal de Arizona, declaró a EFE: «El atractivo de los pocos candidatos vinculados a DSA reside en su compromiso con políticas concretas en materia de sanidad, impuestos, educación y medioambiente. La ideología en términos generales tiene un atractivo marginal».

Richard Bensel, profesor de política estadounidense en la Universidad de Cornell, sostuvo que un buen resultado electoral de estos candidatos reforzaría su influencia dentro del Partido Demócrata. Smith relativizó ese alcance: «La inmensa mayoría de los demócratas que ganen no estarán vinculados a DSA».

La congresista Alexandria Ocasio-Cortez (AOC), que se presenta por Nueva York, ha hecho campaña por el país junto a otros candidatos socialistas y destinó un millón de dólares de los fondos de su campaña a Abdul El-Sayed, aspirante al Senado por Míchigan, quien rechaza la etiqueta de socialista. Bensel afirmó que la congresista «debe ampliar sus apoyos dentro del partido» y prevé que «seguirá intentando acercarse al centro, al tiempo que demuestra su lealtad a la facción».

Bruce Cain, profesor de políticas en la Universidad de Stanford, señaló que AOC, pese a formar parte del ala progresista, está más centrada en políticas de diversidad, equidad e inclusión. «Es probable que intente reorientar su enfoque para incorporar en mayor medida las preocupaciones de DSA relacionadas con el coste de la vida, la desigualdad y el empleo», agregó.

Smith explicó que, tras las victorias de estos candidatos en las primarias demócratas, los republicanos intentaron «demostrar que los demócratas son socialistas de extrema izquierda». Según el académico, «los republicanos han intentado llevar la contienda electoral al terreno nacional vinculando falsamente a todos los demócratas con un puñado de candidatos asociados a DSA».

Cain indicó que en la mayoría de los casos estos candidatos se presentarán en «zonas del país de marcado carácter demócrata y progresista», como Nueva York o California, lo que podría limitar las tensiones electorales.

Una encuesta difundida por CNN en julio reveló que un 36 % de los votantes demócratas encuestados que no se identificaban como socialistas democráticos sentían incomodidad y molestia por estas candidaturas. Además, un sondeo difundido el 16 de septiembre por el Jewish Electorate Institute encontró que el 25 % de los demócratas judíos no estaba dispuesto a votar por socialistas democráticos y un 15 % tampoco lo haría aunque estuviera en juego el control demócrata del Congreso. El mismo estudio refleja que una mayoría de ellos tiene una opinión favorable por los socialistas.

En los últimos meses crecieron las críticas contra estos aspirantes por acusar a Israel de estar cometiendo un genocidio en Gaza y defender el fin de la ayuda militar estadounidense al país.

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