Rodolfo Bassi, de 61 años, fue asesinado a golpes en un departamento de su propiedad en Paraná, Entre Ríos. Dos sospechosos fueron detenidos.
Un error ortográfico en un mensaje de WhatsApp fue clave para que la familia de Rodolfo Bassi, un arquitecto de 61 años, sospechara que algo había ocurrido. El mensaje decía “Estoy bolviendo de Rosario” y fue enviado desde el teléfono de Bassi, quien no solía cometer ese tipo de errores.
El cuerpo de Bassi fue hallado el miércoles de la semana pasada en un departamento de su propiedad en el barrio Paraná XIV, en la capital de Entre Ríos. Estaba atado a una silla y presentaba signos de tortura y un golpe en la cabeza.
Por el crimen, el fiscal Juan Manuel Pereyra y detectives de la División Homicidios de la Dirección General de Investigaciones de la Policía de Entre Ríos detuvieron a dos sospechosos que realizaban trabajos de albañilería y pintura para la víctima.
Uno de los sospechosos fue detenido en un ómnibus cuando viajaba hacia la provincia de Misiones y llevaba documentación de la víctima. El otro fue identificado como Carlos Aguilar, de 48 años, según fuentes del caso.
El crimen ocurrió el 1° de este mes y fue descubierto al día siguiente, cuando los hermanos de Bassi denunciaron su desaparición y aportaron el mensaje con el error ortográfico.
El departamento donde ocurrió el hecho es propiedad de Bassi y estaba en refacciones. Los dos sospechosos estaban a cargo del trabajo. El fiscal indicó que el móvil podría ser económico, ya que uno de los detenidos fue hasta la casa de la víctima para buscar algo, posiblemente dinero.
El cuerpo de Bassi fue encontrado por personal policial que observó por una ventana. Tras convocar a un cerrajero, ingresaron al departamento y hallaron el cuerpo atado a una silla con cortes en el cuello y golpes en la cabeza. La moto de Bassi, una Yamaha XTZ 125, fue hallada en un terreno baldío sin chapa patente.
El fiscal sostuvo en la audiencia de imputación que los sospechosos aprovecharon la relación de confianza que tenían con Bassi por los trabajos de albañilería para reducirlo mediante golpes y maniatarlo con alambre. También indicó que, tras apagar el teléfono de la víctima, lo encendieron y respondieron un mensaje para no levantar sospechas, pero el error de ortografía fue determinante para la investigación.
