ByBug, startup con base en Coquimbo, Chile, y participación de científicos argentinos, desarrolla biofábricas de insectos para producir proteínas que se incorporan al alimento de animales de producción. La empresa proyecta una planta industrial con inversión de US$4 millones para 2027.
Enfermedades que afectan a aves, peces, camarones y otros animales de producción pueden convertirse en un problema económico para el campo: reducen la producción, generan mortandad y obligan a los productores a asumir costos de prevención y tratamiento.
Frente a ese problema, una startup liderada por un argentino propone una solución: utilizar insectos modificados genéticamente como biofábricas capaces de producir proteínas y otros compuestos destinados a proteger la salud animal.
ByBug, con base en Coquimbo, Chile, y presencia en cinco países, lleva cuatro años desarrollando una plataforma de biomanufactura basada en insectos. Su objetivo es producir bioaditivos que puedan incorporarse directamente al alimento de los animales y actuar contra enfermedades infecciosas.
La startup cuenta con el respaldo de fondos de venture capital y family offices de la Argentina, Chile y Estados Unidos, entre ellos GridX, Südlich Capital, The George Kaiser Family Foundation y Tim Draper.
En lugar de esperar a que aparezca la enfermedad para tratarla, la compañía busca desarrollar herramientas de prevención que formen parte de la alimentación.
El CEO, José Del Solar, quien vivió muchos años en Córdoba, es ingeniero en biotecnología y tiene experiencia en producción de proteínas recombinantes. Gerardo Bluske, responsable del desarrollo comercial, es ingeniero industrial y MBA, mientras que Daniel Troncoso, CTO, es ingeniero en biotecnología y especialista en agricultura e insectos. Rocío Espinosa ocupa la dirección de operaciones.
Según datos de la empresa, alrededor del 20% de la proteína animal producida en el mundo se pierde por enfermedades infecciosas. Ese volumen sería equivalente a los alimentos necesarios para alimentar a 1000 millones de personas y representaría pérdidas de unos US$358.000 millones para los productores. La compañía plantea, además, que en determinadas situaciones resulta económicamente más barato dejar morir al animal que asumir el costo de tratarlo.
La tecnología de ByBug utiliza herramientas de ingeniería genética para modificar insectos y convertirlos en productores de proteínas con aplicaciones en salud animal. Esas proteínas pueden incorporarse a alimentos balanceados como aditivos funcionales de administración oral, con el objetivo de prevenir o combatir enfermedades infecciosas.
El foco inicial está puesto en dos áreas de producción: acuicultura y avicultura. En su cartera de proyectos aparecen enfermedades que afectan a camarones, peces y aves, entre ellas el virus de la mancha blanca, bacterias como Salmonella y Vibrio y la influenza aviar.
La compañía trabaja con proyectos que atraviesan distintas etapas de desarrollo, desde pruebas computacionales y de laboratorio hasta pilotos con clientes.
La propuesta también plantea utilizar su plataforma para transformar subproductos de la industria agroalimentaria en fertilizantes, incorporando una segunda aplicación vinculada con el aprovechamiento de residuos de la cadena productiva.
La startup asegura que su tecnología alcanzó un nivel de madurez TRL 6–7, que cuenta con tres patentes y cinco proteínas desarrolladas. Tiene un centro de investigación y desarrollo de biomanufactura con insectos y trabaja en proyectos de salud animal en distintos mercados. La compañía cuenta con dos oficinas y presencia en cinco países. Su equipo está integrado por 16 personas, diez de ellas científicos.
Ahora enfrenta el desafío de pasar del desarrollo tecnológico a la producción industrial. Proyecta construir una planta con capacidad para producir 1200 toneladas, con una inversión de capital estimada en US$4 millones y puesta en funcionamiento prevista para 2027.
