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martes, 1 septiembre, 2026

El sistema político argentino, la pirámide social y el desafío electoral: un análisis de la oferta y la demanda

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Un análisis de la situación política y social en Argentina, que aborda la desarticulación de los partidos, el cambio en la estructura social, el deterioro del empleo formal y las expectativas de cara a las elecciones del año próximo.

El sistema político argentino se encuentra en un proceso de transformación. La estructura bipartidista que se consolidó a partir del conflicto con el campo en 2008 se ha desarticulado. Este fenómeno, cuyas causas podrían vincularse con los efectos de la pandemia, ha generado una oferta electoral fragmentada y de difícil lectura para el electorado.

La crisis del peronismo y la desarticulación de Juntos por el Cambio

El peronismo atraviesa una crisis en múltiples dimensiones. Por un lado, el kirchnerismo enfrenta un conflicto interno en la provincia de Buenos Aires, su principal bastión histórico, entre el gobernador Axel Kicillof y la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner. Por otro lado, el despliegue territorial del partido se ha reducido significativamente: en 2011, el kirchnerismo contaba con 20 gobernadores; en la actualidad, son nueve, de los cuales siete perdieron las elecciones legislativas del año pasado.

En el espacio de Juntos por el Cambio, el PRO se encuentra desarticulado tanto de sus aliados tradicionales (radicalismo y Coalición Cívica) como internamente, con dirigentes que se han sumado al gobierno de Javier Milei de manera explícita o con identidades difusas.

La pirámide social y el empobrecimiento

Un análisis de la pirámide social elaborado por el consultor Guillermo Oliveto revela cambios en la composición de los estratos. Según datos del segundo trimestre de 2025, la clase alta (5% de los hogares) requiere un ingreso promedio de $14.000.000; la clase media alta (17%) tiene un ingreso promedio de $6.500.000; la clase media baja (26%) promedia $3.000.000; la clase baja superior (30%) promedia $2.500.000, y la pobreza (22% de los hogares) tiene un ingreso promedio de $1.000.000, con una línea de pobreza en $1.500.000.

En comparación con junio de 2024, la clase baja superior ha aumentado del 26% al 30%, mientras que la pobreza disminuyó del 26% al 22%. Este fenómeno se explica por el ascenso de la clase baja a la clase baja superior, impulsado por la política antiinflacionaria, y por el descenso de sectores de clases superiores.

Según el artículo, la Argentina presenta una particularidad regional: es uno de los pocos países de América Latina donde la pobreza es mayor que hace 25 años. Mientras que en Brasil, Uruguay y Chile se registraron descensos notables, la pobreza en Argentina se ha mantenido o incrementado. El Índice de Gini, que mide la desigualdad, pasó de niveles similares a los de Francia en 1973 a niveles comparables con los de Perú en la actualidad.

El deterioro del empleo y el aumento de la informalidad

Entre febrero y mayo de 2025, se perdieron 89.000 puestos de trabajo formales. Al mismo tiempo, se observa un aumento del empleo informal y del cuentapropismo. Un informe de la consultora Econviews, dirigida por Miguel Kiguel, indica que en el primer trimestre de 2025 la desocupación fue del 10,8%, compensada en parte por monotributistas. Las búsquedas en plataformas digitales como Rappi, Pedidos Ya y Uber muestran una relación directa con el aumento de cuentapropistas.

Según datos del INDEC, la cantidad de personas que cocinan para vender comida y la trasladan (modalidad precaria de delivery) pasó de 82.000 en el primer trimestre de 2023 a 190.000 en la actualidad. Este cambio en el perfil laboral tiene impacto fiscal: un monotributista cubre con sus aportes el 3% de una jubilación promedio, mientras que un trabajador formal cubre el 31%.

El estado de ánimo social y las encuestas

Una encuesta de Hugo Haime refleja que el 40% de los consultados se siente “triste y desanimado”, mientras que el 38% manifiesta “bronca”. En cuanto a las preferencias sobre el modelo económico, el 34% quiere mantenerlo, mientras que el 65% prefiere cambiarlo. Sin embargo, el 55% de los consultados valora la inflación baja y controlada como el principal logro a mantener, seguido por el control de los piquetes (33%) y el control de los planes sociales (32%).

Una encuesta de la consultora Pulsar, dirigida por Augusto Reina, muestra que el porcentaje de personas que no se identifica con ningún partido político pasó del 37% en 2023 al 25% en 2024, y luego subió al 35% en 2025 y al 42% en 2026. Los investigadores advierten que este grupo no necesariamente se ubica en el centro ideológico, sino que incluye personas de izquierda que no adhieren al kirchnerismo y personas de derecha que no simpatizan con Milei.

Las iniciativas del Gobierno para reactivar la economía

Según una columna de Jorge Liotti en LA NACION, el Ministerio de Economía estudia un piso salarial de $1.000.070 para asistir a la clase media baja, por debajo de la línea de pobreza de $1.500.000. La medida se implementaría a través de paritarias, con una suma no remunerativa para sectores como construcción, maestranza y salud.

Otra iniciativa es el fondeo a los bancos mediante licitaciones y el uso de fondos de la Anses para otorgar créditos hipotecarios a una tasa de UVA más 7,5%. Esta medida implica una intervención del Estado en la tasa de interés y la orientación del crédito, lo que contrasta con el discurso liberal del Gobierno.

El Gobierno ha negado tener planes para abordar la situación de los endeudados con tarjetas de crédito. El Banco Central lanzó recomendaciones sobre educación financiera. En una reunión de gabinete, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, sugirió al presidente Milei atender el problema de los endeudados para liberar consumo.

La discusión sobre el modelo productivo

El artículo señala que, si bien el Gobierno rechaza la idea de una política industrial, el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) otorga ventajas impositivas a sectores como minería, petróleo y gas. Se menciona que el acuerdo entre Venezuela y Estados Unidos para promover inversiones petroleras incluye regalías del 16%, mientras que en Argentina son del 12%. El impuesto a las ganancias en Venezuela es del 34%, frente al 24% en Argentina.

El análisis concluye que la vieja promesa de progreso individual se ha invertido, con hijos que viven peor que sus padres. El Gobierno mantiene su modelo de ajuste y estabilización, pero enfrenta el desafío de un problema fiscal no resuelto y la necesidad de financiamiento para el año próximo.

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