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jueves, 8 octubre, 2026

El BCRA mantiene el apretón monetario pese al anuncio de remonetización

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El Informe Monetario de septiembre muestra que la base monetaria se redujo en $0,5 billones y que los agregados monetarios acumulan caídas reales de hasta 15,2% interanual, mientras el Gobierno sostiene el control de la oferta de pesos para contener la inflación y el dólar.

El plan de remonetización de la economía que el Banco Central (BCRA) anunció a fines de 2025, como contracara de su decisión de acumular reservas, no se ha implementado cuando el año en curso entra en su etapa final.

El Informe Monetario de septiembre indica que continúa el apretón monetario, que mantiene la oferta de pesos en niveles históricamente bajos. Según el documento, comparando los saldos a fin de mes, la Base Monetaria (BM) se redujo en septiembre en $0,5 billones. Esta contracción se produjo porque la moderada inyección de liquidez por la compra de reservas (el BCRA adquirió US$474 millones en el mes) fue más que compensada por operaciones de esterilización (vía repos) para retirar pesos y por las operaciones de financiamiento del Tesoro, que absorbieron otra cantidad de pesos.

En el mismo período, los medios de pago tradicionales, medidos a través del M2 privado transaccional, presentaron un crecimiento mensual de 0,5% a precios constantes y sin estacionalidad, debido a la expansión del circulante en poder del público, que aumentó 1,6% a precios constantes respecto de agosto. El M3 privado (el agregado monetario más amplio) registró una suba de 0,7% en términos reales y sin estacionalidad.

Estos indicadores de la oferta monetaria acumulan en el año retrocesos reales que van del 2,2% al 5,5%, según el caso, y se elevan a entre 6,9% y 15,2% en la medición interanual contra septiembre de 2025.

Las mediciones en relación con el tamaño de la economía también reflejan la estrechez: de fin de año pasado —supuesto punto de partida del plan remonetizador— a fin del mes pasado, hay caídas del 4,3% al 4% en el caso de la BM/PBI y del 8,6% al 8,1% en el caso del M2 Total. Solo se mantiene estable el M3 Total (estaba en 16,4% y ahora llega al 16,5%), por el crecimiento del 4,3% que en ese lapso mostraron los depósitos en pesos a plazo fijo.

Con un control firme de la oferta monetaria, el Gobierno apunta a sostener el proceso de desinflación y mantener limitada la demanda de dólares. «La cantidad de pesos que hay prácticamente no creció el último año. Y a los que creen que van a salir pesos de algún lado para comprar dólares, le decimos NO. Sepan que la cantidad de pesos es limitada», declaró el ministro de Economía, Luis Caputo, días atrás.

«Los que apuesten contra el peso en 2027 van a terminar quebrados. Es una simple cuestión de números», había dicho semanas antes el presidente Javier Milei al exponer frente a inversores en Nueva York, en alusión a una existencia de pesos acotada frente a una posición del BCRA que se fortaleció y contará con refuerzos vía repos y swaps para el año electoral.

Ambas declaraciones se producen mientras el Gobierno promueve la necesidad de un BCRA independiente y presentó un proyecto de ley para modificar su Carta Orgánica.

La oferta acotada de pesos es parte del modelo económico y, según economistas, explica el crecimiento de sectores ligados al mercado externo con acceso a liquidez por liquidación de divisas y las dificultades de los vinculados a la plaza local expuestos al peso.

El economista Fernando Baer, director de la consultora Quantum, explicó: «Mantener una oferta monetaria restrictiva tiene como objetivo evitar cualquier desequilibrio entre oferta y demanda de pesos que se traduzca en más inflación o mayores presiones sobre el tipo de cambio, porque la demanda no lo convalida. ¿Por qué no lo hace? Es difícil establecerlo».

Amílcar Collante, de Consultora Profit, describió: «Los números son muy claros: de los casi $21 billones que lleva emitidos el BCRA para comprar los US$14.800 millones, se puede decir que no quedó ni $1 suelto en calle, todo lo contrario a lo que se había prometido al anunciar la recompra de reservas. De ese modo, la oferta monetaria sigue muy restringida porque se priorizó que la emisión por compra de divisas no vaya a circulante para que no se le desancle la inflación ni el tipo de cambio. Pero todo a costa de una posible reactivación».

Para Baer, esto forma parte de una apuesta a largo plazo hacia la dolarización: «Hay un aumento importante de los préstamos y depósitos en dólares en el sistema, y regulación que permite a los bancos prestar algo más de esos saldos a sectores no generadores de divisas (15% del total de ellos). Es decir, de a poco, la economía se está dolarizando endógenamente».

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