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miércoles, 23 septiembre, 2026

Sergio Berensztein: «Hay un riesgo de que Trump quiera dejar como legado una solución militar en Cuba»

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En el marco de la Asamblea General de la ONU, el analista político Sergio Berensztein analizó la redefinición del sistema internacional, la postura de Brasil, el futuro de Cuba y los intereses estratégicos en el Atlántico Sur.

En el marco de un nuevo encuentro de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, el analista político Sergio Berensztein dialogó con Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), sobre la redefinición del sistema internacional.

Berensztein es doctor en Ciencia Política por la Universidad de Carolina del Norte, Chapel Hill, y magistrado en Ciencia Política por la misma institución. Es licenciado en Historia por la Universidad de Buenos Aires, fundador y presidente de Berensztein Consultora, y director académico del Instituto de Neuro Ciencias y Políticas Públicas de la Fundación INECO. Se desempeñó como profesor en la Universidad Torcuato Di Tella durante dos décadas y como profesor invitado en universidades internacionales.

El analista realizó un balance preliminar de la Asamblea General, que sigue desarrollándose con reuniones paralelas y declaraciones. Señaló que el contexto es de redefinición del sistema internacional, con discursos contrastantes. Mencionó que el presidente Trump puso de manifiesto la decisión unilateral de su país de avanzar con una agenda que modifica la política exterior de defensa y seguridad que tuvo a Estados Unidos como protagonista durante mucho tiempo.

Berensztein indicó que Estados Unidos tiene hoy una postura más unilateral, basada en el interés nacional o demandas domésticas. La política de defensa y seguridad se vincula con una visión donde la política industrial y el desarrollo tienen prioridad, incluyendo inteligencia artificial, productos para la transición energética, cobre, metales, minerales raros, litio y petróleo. Añadió que hay una mirada distinta hacia el continente americano, cambiando el eje que antes miraba al Atlántico.

El analista expresó sorpresa por el discurso de Lula, presidente de Brasil, quien se negó a intercambiar un saludo con Marco Rubio y tuvo un discurso duro en Naciones Unidas. Definió que Brasil no será nunca el patio trasero de nadie. Berensztein consideró que es una definición muy fuerte de un líder como Lula.

También se refirió al encuentro con Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Venezuela. Recordó que Trump capturó a Maduro y su esposa, amenazó con usar la fuerza en Cuba, y la presencia de Delcy Rodríguez deja fuera a la oposición venezolana. Berensztein sostuvo que esto remite a una época imperial de Estados Unidos a comienzos de siglo, cuando se elegían aliados por afinidad al margen de atributos democráticos y de derechos humanos. Señaló que Estados Unidos prioriza cuestiones de seguridad y geopolíticas, pasando a segundo plano los derechos humanos y la calidad democrática.

Consultado sobre la evolución del caso Cuba, Berensztein mencionó su formación con Federico Gil, especialista en democracia en América Latina de origen cubano, y la exposición al drama de Cuba para los exiliados y la política norteamericana. Explicó que Florida y Nueva Jersey tuvieron peso de la comunidad cubana en el colegio electoral, aunque hoy Florida es más republicana. Indicó que el lobby cubano ha tenido influencia en la política nacional y en algunos estados. Para Trump, residente de Florida, el riesgo es que busque como legado resolver la cuestión cubana en sus dos últimos años de presidencia.

Berensztein citó la frase «los remedios a veces son peores que la enfermedad» y advirtió que una eventual intervención militar en Cuba sería un drama para América Latina. Reconoció la resiliencia de Cuba en un contexto económico dramático y su capacidad de control de la disidencia interna. Comparó con transiciones en Chile con Pinochet o la dictadura argentina. Consideró un riesgo enorme para Estados Unidos y América Latina. Mencionó que Cuba se prepara para una invasión norteamericana desde hace seis décadas y tuvo apoyo soviético y chino.

Sobre la revalorización de América Latina para Estados Unidos, Berensztein diferenció la cuestión partidaria de los intereses geoestratégicos del Deep State, la burocracia del Pentágono, el Departamento de Estado, algunos sectores del Tesoro y la Reserva Federal. Señaló que en el último año de la administración Biden hubo visitas significativas a Argentina: la jefa del Comando Sur, generala Richardson; el jefe de la CIA; y el secretario de Estado Tony Blinken. Esto mostró una intención de mejorar el vínculo con Argentina impulsada por una nueva fuerza en la comunidad de defensa y seguridad nacional que veía la región de manera distinta. Esto se valorizó durante la pandemia por las cadenas de abastecimiento.

Berensztein explicó que el comercio internacional requiere control de los mares y pasos cruciales como el Canal de Panamá, que tuvo dificultades logísticas. El Atlántico Sur se convierte en un lugar estratégicamente interesante para alternativas en la cadena de suministros. Esto pone en valor Ushuaia y el Canal de Beagle. Mencionó la presencia de militares estadounidenses y la construcción de infraestructura. Comparó con el debate sobre el Estrecho de Ormuz. Indicó que la globalización ya no es libre circulación de bienes, servicios y fuerza de trabajo, sino que está ligada a coaliciones, alianzas, intereses y políticas con rol fundamental del Estado. Consideró que el debate argentino ausente es qué Estado se necesita en este contexto.

Sobre la reunión de Trump con el jefe de gobierno inglés, Berensztein indicó que fue la primera entre el presidente estadounidense y Andy Burnham, quien reemplazó hace poco a su predecesor. Señaló que el Reino Unido tiene un desafío interno sin precedentes, con Gales, Irlanda y Escocia coordinando una narrativa común. Burnham arranca con condicionamiento y debilitado, necesita una agenda internacional para consolidar su liderazgo. Malvinas le viene como anillo al dedo, de manera similar a Margaret Thatcher. Está obligado a ponerse firme, aunque la explotación de las islas es marginal comparada con el Mar del Norte. Políticamente le conviene más al Reino Unido que a Milei. Habrá una escalada de declaraciones y gestos exagerados por el contexto de Burnham, con transformación en su partido hacia minorías y base sindical más débil.

Berensztein afirmó que en la cuestión Malvinas para el diálogo entre dos líderes de países vitales en el siglo XX y XXI, con una alianza que superó circunstancias complejas, Malvinas tiene un rol marginal. Esto duele a los argentinos, pero hay que reconocerlo. Si a Trump le sirve de algo es para expresar su incomodidad por el apoyo que no recibió en Medio Oriente, en la escalada militar contra Irán, y pensando en la OTAN. El Reino Unido es el principal apoyo de Ucrania y Trump quiso arreglar esa cuestión con Putin. Muchos británicos creen que si Putin ataca a alguien en su eventual expansión, es al Reino Unido. Berensztein mencionó que un conocido inglés está arreglando su casa en San Isidro por miedo a vivir en Londres. Estas cosas pasan en Europa y hay que considerarlas para entender el vínculo entre estos dos líderes y el lugar acotado de Malvinas.

Al finalizar, el entrevistador agradeció a Berensztein por su análisis y predisposición.

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