Las tasas de interés de corto plazo registraron fuertes subas en el comienzo de la semana, con cauciones bursátiles que llegaron a tocar el 38% de TNA. El Banco Central ofreció pases activos para moderar la presión, mientras el mercado espera la licitación del Tesoro de la próxima semana.
Las tasas de interés de corto plazo registraron un fuerte incremento en el inicio de la semana. Las cauciones bursátiles a un día llegaron a tocar el 38% de TNA el martes y este miércoles operaron cerca del 29%. La TAMAR marcó el viernes un nuevo máximo desde el 8 de abril, según datos del mercado.
El martes, la caución bursátil a un día volvió a superar el 35% de TNA en la rueda. Toda la curva de Lecaps comenzó a cotizar por encima del 2,2% mensual, mientras que el plazo fijo se ubicó en el 2,1% de TNA. La cantidad de pesos que absorbe el BCRA en las ruedas REPO se mantuvo en mínimos, en torno a $1 billón.
En cuanto a la jornada del miércoles, la sociedad de bolsa Adcap explicó que, cuando la caución se acercaba al 30%, comenzó a circular el rumor de que el Banco Nación había empezado a proveer pesos, lo que funcionó como un techo para las tasas de fondeo y como un piso para el precio de los bonos. No obstante, el promedio diario se ubicó en 27,5%, por encima del promedio de ayer (26%) y del promedio de los últimos cinco días (23,8%).
Desde 1816 señalaron que el martes la tasa de pases entre bancos subió 80 puntos y alcanzó el 25,9% de TNA, un máximo desde el 25 de febrero. Estimaron que el Central tomó un billón de pesos en la rueda REPO y colocó $0,02 billones a 30,9% de TNA (RIX+500 pbs). La TAMAR llegó a 24,56% de TNA el viernes pasado, también un máximo en más de cuatro meses.
En relación con la liquidez del sistema, la consultora aclaró: “Si bien el colchón de liquidez parece haberse mantenido en torno a los niveles del viernes pasado (el stock de ‘otros’ pasivos remunerados del BCRA cerró la semana pasada en $0,97 billones) y el monto operado el martes es trivial, en los próximos días el mercado estará atento para ver si las operaciones de pases activos del Central fueron una señal o un evento aislado”.
Andrés Reschini, de F2 Soluciones Financieras, opinó: “El Gobierno no ha abandonado su sesgo contractivo en la oferta monetaria (digo el Gobierno y no el BCRA porque el Tesoro participa contrayendo o expandiendo mediante las operaciones de colocación de deuda) y estamos viendo un mercado más cauteloso dentro de un escenario global complejo que ha estado buscando refugio y escapando de los activos de riesgo”.
Para este analista, Brasil atraviesa una situación similar mientras se aproxima a unas elecciones marcadas por la incertidumbre, mientras en Argentina comienza a pesar cada vez más la cuestión electoral, con la Confianza en el Gobierno que retrocede. “Frente a este escenario, el mercado se torna más exigente y los rendimientos se elevan. La curva CER, por caso, ya muestra tasas cercanas al 10% anual (rendimiento teórico sobre la inflación) en el tramo más largo y del 8/9% para los vencimientos que operan en 2027”, detalló.
En Outlier entienden que la suba de tasas marca que el Gobierno prefiere ponerle un techo al dólar antes que a la tasa de interés: “Jugar a determinar las dos, era necesariamente una cuestión de corto plazo. Incluso, se vio un aumento de los rendimientos de las tasas implícitas de futuros. Que el sostenimiento del techo ad hoc de $1.500 para el tipo de cambio oficial sea cada vez más evidente y costoso también hace que la prima de riesgo exigida por mantenerse en pesos sea cada vez más grande y, por ende, retroalimente la suba de la tasa de pesos”.
Según su visión, como el compromiso con este nivel de tipo de cambio parece ser firme, de no ceder las presiones sobre el dólar, podríamos ver una profundización de esta dinámica de tasas en las próximas ruedas, lo cual no ayudaría a mejorar la dinámica de la actividad.
CEPEC señaló que desde hace varios meses las tasas de interés están en un nivel que no parecía sostenible en el tiempo. “La dinámica que estamos viendo ahora muestra que el mercado finalmente está buscando un nuevo equilibrio, con tasas más altas y mayor volatilidad en los instrumentos de corto plazo”, especificaron.
El problema, describieron, es que esta corrección se produce en un contexto delicado para la economía real: “El crédito se frenó prácticamente por completo y la actividad económica también muestra señales claras de estancamiento. Por eso, la suba de tasas no llega en un momento de exceso de demanda que haya que enfriar, sino sobre una economía que ya viene mostrando debilidad. Puede servir equilibrar el mercado de pesos y evitar una presión mayor sobre el dólar, pero tiene un costo. Encarece el financiamiento, dificultan la recuperación del crédito y agregan presión sobre empresas y familias”.
Por eso, la entidad anticipó que el desafío hacia adelante es encontrar un nuevo equilibrio entre tasas, liquidez y tipo de cambio: “No creemos que las tasas puedan mantenerse artificialmente bajas indefinidamente, pero tampoco que una política de tasas excesivamente altas sea compatible con una recuperación sostenida de la economía. En definitiva, lo que estamos viendo confirma una advertencia que veníamos haciendo: el nivel de tasas no estaba en equilibrio y, tarde o temprano, el mercado iba a exigir una corrección”, concluyeron.
