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jueves, 20 agosto, 2026

El íbice de los Alpes pasó de 100 ejemplares a 50.000, pero su diversidad genética sigue en riesgo

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Un estudio publicado en Evolutionary Applications analizó más de 100.000 marcadores genéticos y encontró que las poblaciones reintroducidas del íbice de los Alpes presentan baja diversidad genética y señales de endogamia, pese a que la especie pasó de unos 100 ejemplares en 1900 a cerca de 50.000 en la actualidad.

El íbice de los Alpes, una especie de cabra salvaje que habita las montañas europeas, fue reducido durante siglos por la caza. A comienzos del siglo XX, quedaban alrededor de 100 ejemplares concentrados en una única población del Gran Paradiso, en el norte de Italia.

Mediante programas de protección, cría y reintroducción, la especie logró recuperarse y hoy se estima que existen unos 50.000 ejemplares distribuidos en Italia, Suiza, Francia, Austria, Alemania y Eslovenia. Sin embargo, un estudio publicado en Evolutionary Applications advierte que la recuperación numérica no fue acompañada por una recuperación de la diversidad genética.

La recuperación demográfica del íbice

La creación de una reserva real en el Gran Paradiso y las medidas contra la caza permitieron que la pequeña población comenzara a crecer. Cuando el número de animales aumentó, los especialistas trasladaron ejemplares a zoológicos suizos, donde se desarrolló un programa de reproducción en cautiverio. Posteriormente, los animales fueron liberados en distintas zonas de los Alpes y formaron nuevas poblaciones.

En menos de un siglo, la especie pasó de unos 100 individuos a cerca de 50.000, y volvió a ocupar gran parte de su área histórica. Este caso fue considerado un ejemplo de recuperación de una especie amenazada.

El análisis genético revela baja diversidad y endogamia

El estudio analizó más de 100.000 marcadores genéticos en ejemplares de íbice de los Alpes y especies relacionadas. Los resultados mostraron que las poblaciones reintroducidas tienen niveles de diversidad genética inferiores a los de la población original del Gran Paradiso. Además, se detectaron señales de endogamia, es decir, reproducción entre individuos con parentesco cercano.

El problema se originó en la estrategia de reintroducción: cada nueva población se creó con un número limitado de animales, que se convirtieron en fundadores. Algunos de sus descendientes fueron utilizados para crear otras poblaciones, lo que redujo la diversidad genética en cada etapa.

Una población numerosa no implica una genética saludable

Desde el punto de vista demográfico, la recuperación es evidente. Sin embargo, una población puede crecer rápidamente sin recuperar la diversidad genética perdida durante un cuello de botella poblacional. El íbice de los Alpes conserva una diversidad genética excepcionalmente baja en comparación con otras especies de cabras salvajes relacionadas.

La menor diversidad genética puede reducir la capacidad de adaptación a nuevas enfermedades, cambios ambientales u otras amenazas. Los investigadores también detectaron niveles elevados de endogamia en algunas poblaciones surgidas de reintroducciones, aunque los riesgos demográficos actuales son considerados bajos debido al tamaño de la población.

Recomendaciones para futuras reintroducciones

Los investigadores plantean que las futuras reintroducciones deberían evitar depender exclusivamente de poblaciones creadas a partir de pocos fundadores. En cambio, recomiendan utilizar animales de diferentes orígenes para aumentar la diversidad genética y reducir los riesgos de endogamia. El monitoreo genético también puede servir para detectar problemas antes de que tengan consecuencias visibles sobre la población.

El caso del íbice de los Alpes demuestra que la recuperación numérica no borra las consecuencias del cuello de botella poblacional. La tarea pendiente es asegurar que la especie conserve la diversidad genética necesaria para permanecer en los Alpes durante las próximas generaciones.

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