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jueves, 30 julio, 2026

Jóvenes trabajadores en China recurren a compartir cama para reducir costos de alquiler

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La práctica de compartir habitación y cama entre adultos sin parentesco se extiende entre jóvenes chinos como respuesta a salarios estancados y aumento del costo de vida, según reportes de prensa.

Compartir habitación e incluso la misma cama para reducir el alquiler se convirtió en una alternativa para algunos jóvenes chinos que enfrentan salarios estancados, empleo inestable y un aumento del costo de vida, según reportes de prensa. La práctica abrió un debate en redes sociales y refleja dificultades económicas en la población urbana.

Uno de los casos documentados es el de Winnie Zeng, agente de ventas de 25 años residente en Wuhan. Preocupada por la posibilidad de perder su empleo y sin perspectivas de aumento salarial, invitó a otra mujer de su misma edad a instalarse en su habitación para dividir gastos. La decisión redujo su alquiler mensual en 450 yuanes (66 dólares) y le permitió conservar cerca de tres cuartas partes de su ingreso mensual de 4.000 yuanes.

“Es una cuestión de supervivencia”, afirmó Zeng. “Si no tienes dinero, tu capacidad para afrontar riesgos es extremadamente débil en el momento en que dejas de trabajar”, sostuvo.

El fenómeno generó conversación en redes sociales chinas. A finales de junio, el hashtag “compartir cama es una dificultad que escapa a mi comprensión” superó los 14 millones de visualizaciones en Weibo, mientras que contenidos relacionados alcanzaron casi 40 millones de visualizaciones en Douyin. En Xiaohongshu, las búsquedas de “compartir cama” arrojaron más de 37.000 publicaciones.

Mingwei Liu, director del Centro para el Trabajo y el Empleo Global de la Universidad de Rutgers, señaló que esta situación refleja cambios en el mercado laboral y en las expectativas económicas. “Refleja una realidad creciente en la que un segmento de jóvenes carece de un sentido de pertenencia urbana, de un empleo estable a largo plazo y de perspectivas de ingresos claras”, explicó.

Los datos económicos publicados este mes mostraron que el crecimiento del país se desaceleró hasta su nivel más bajo en más de tres años. Las exportaciones y la producción industrial mantuvieron un desempeño sólido, aunque el consumo interno permaneció estancado. Los ingresos de los trabajadores crecieron a un ritmo inferior al del PIB.

En Wuhan, Zeng y su compañera de piso ocupan una de las cinco habitaciones de un apartamento cuyos dormitorios se alquilan por separado. Antes de acordar la convivencia permanente, establecieron un período de prueba de ocho días. “Es reconfortante volver a casa y saber que alguien te está esperando allí”, afirmó Zeng.

Morgan Pan, residente de Beijing de 39 años, percibe menos de la mitad de los 30.000 a 40.000 yuanes anuales que obtenía cuando trabajaba para una empresa emergente de inteligencia artificial en proceso de quiebra. Comenzó a compartir su habitación para reducir el costo conjunto de alquiler y servicios a unos 1.200 yuanes mensuales. Según Pan, su situación no tiene “nada de conmovedor”, sino “la presión de la vida”.

Otro vecino de Beijing, identificado como Wang, busca compartir habitación para dividir un alquiler de 1.750 yuanes, tras perder su empleo cuando la empresa de ingeniería civil para la que trabajaba quebró en diciembre. “Por el momento no he podido encontrar un trabajo adecuado”, declaró.

Zeng mantiene un estilo de vida austero, cocina en casa y evita comprar ropa costosa para aumentar sus ahorros. Considera que podría mantener este sistema de convivencia aunque su situación económica mejorara. “Los salarios iniciales son bastante bajos, el costo de vida es bastante alto; simplemente hay que hacer algunas concesiones”, señaló.

(Con información de REUTERS)

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