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martes, 21 julio, 2026

Un loro kea con medio pico se convirtió en el primer macho alfa con una discapacidad documentado

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Bruce, un loro kea de la Reserva de Vida Silvestre de Willowbank en Nueva Zelanda, alcanzó y mantuvo el estatus de macho alfa en su grupo sin aliados ni ayuda externa, según un estudio publicado en Current Biology.

Un loro kea llamado Bruce, que vive en la Reserva de Vida Silvestre de Willowbank, en Christchurch, Nueva Zelanda, se convirtió en el primer animal con una discapacidad física en alcanzar y mantener el estatus de macho alfa dentro de su propio grupo sin aliados ni ayuda externa. El hallazgo, publicado en la revista Current Biology por investigadores de la Universidad de Canterbury y la Universitat Autònoma de Barcelona, documenta una conducta sin precedentes en la biología animal y abre un debate sobre cuándo la intervención humana mejora o entorpece la vida de un animal con limitaciones físicas.

Qué tiene de diferente la forma en que Bruce pelea con otros machos

Los keas son loros nativos de Nueva Zelanda considerados entre las aves más inteligentes del mundo. En combates de dominancia, suelen morderse entre ellos con sus picos, principalmente en el cuello. Bruce, que perdió toda la parte superior del suyo probablemente al quedar atrapado en una trampa para ratas cuando era pequeño, no puede replicar esa técnica. Desarrolló lo que los investigadores denominaron jousting: embestir a sus rivales usando la mandíbula inferior expuesta como si fuera una lanza, ya sea extendiendo el cuello a corta distancia o cargando con una carrera o salto. En el 73% de los casos, su técnica desplazó al rival de inmediato. De todos los encuentros entre machos registrados, Bruce participó en 36 y ganó todos. En total, dominó 162 interacciones macho a macho observadas.

Cómo los científicos midieron que Bruce era el macho dominante

La dominancia en animales no se mide únicamente por quién gana las peleas. Bruce tenía acceso prioritario a las estaciones de alimentación y presentó los niveles más bajos de corticosterona (la hormona del estrés) entre todos los individuos del grupo. Esa última medición sugiere que su posición en la jerarquía es tan consolidada que no enfrenta desafíos constantes de sus pares.

El investigador principal Alexander Grabham señaló que los hallazgos plantean una pregunta sobre el bienestar animal: si un individuo con discapacidad puede innovar hasta alcanzar el éxito, las intervenciones bien intencionadas como las prótesis no siempre mejoran su calidad de vida. En 2021, cuando Bruce se hizo conocido por usar piedras como herramienta de acicalamiento, varios especialistas habían discutido la posibilidad de fabricarle una prótesis de pico. El nuevo estudio sugiere que esa opción habría sido innecesaria.

Por qué el caso de Bruce importa más allá de la biología animal

La investigación tiene implicaciones que van más allá de la ornitología. Los autores sostienen que su caso apoya la idea de que la discapacidad ofrece una lente natural para estudiar la flexibilidad conductual y la resiliencia en animales, y cuestiona si la asistencia protésica para individuos con discapacidades físicas siempre mejorará su bienestar.

La bióloga Amalia Bastos, de la Universidad de Auckland, que trabaja con keas pero no participó en el estudio, afirmó que el resultado la sorprendió. Los modelos teóricos de competencia animal predicen que quien llega a los combates en desventaja física sistemáticamente pierde. Bruce invirtió esa predicción.

El estudio publicado en Current Biology abre una nueva línea de investigación: comprender cómo individuos con alta flexibilidad conductual pueden compensar limitaciones físicas graves.

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