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lunes, 13 julio, 2026

Los aliados de Ucrania aumentan la presión sobre Rusia con un fuerte respaldo militar a Kiev

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El bloque europeo y sus socios recibieron a Zelensky en la capital francesa con mayores aportes para la defensa aérea, nuevas sanciones a Moscú y un plan de paz que contempla garantías de seguridad.

PARÍS.– Treinta y siete banderas flamearon este lunes sobre el Palacio del Elíseo, en París, en un gesto de unidad para mostrar la determinación de la Coalición de Voluntarios reunida para acentuar la presión sobre Rusia y acelerar el proceso de cooperación con Ucrania en materia de defensa.

El presidente francés, Emmanuel Macron, se ubicó en el centro de la mesa, rodeado por el jefe de Estado ucraniano, Volodimir Zelensky, y el primer ministro británico Keir Starmer. El cónclave comenzó por la mañana en el Palacio del Elíseo y se prolongó a la tarde en el Hotel de los Inválidos, en el corazón de la capital.

La cumbre, convocada para marcar el “apoyo a Ucrania y un incremento de la presión sobre Rusia”, culminó con una cena en la sede de la presidencia francesa. La Coalición de Voluntarios es una iniciativa política lanzada el 17 de febrero de 2025 por Francia y Gran Bretaña, que reúne 35 países decididos a acordar a Ucrania “robustas garantías de seguridad” a partir del cese de las hostilidades. Está integrada por los 27 miembros de la Unión Europea, otros países de la región que negocian su ingreso (como Albania y Montenegro), los principales miembros de la alianza atlántica (con excepción de Estados Unidos), algunos asiáticos como Australia y Nueva Zelanda (a los que se sumó Japón en forma esporádica), más la participación institucional de la OTAN y la UE.

El propósito de esta alianza –creada por iniciativa de Macron, Starmer y el canciller alemán, Friedrich Merz– no es de carácter militar ofensivo, sino con el fin de “actuar en la retaguardia de las fuerzas ucranianas para garantizar el alto el fuego y crear las condiciones propicias a una negociación de paz”. El plan prevé tres objetivos principales, según explicó el canciller francés Noël Barrot:

  • Aportar material de defensa antiaérea frente a los bombardeos rusos. Francia ya entregó 4 de los 6 aviones Mirage 2000 prometidos a Kiev. La cooperación permitirá lanzar en Ucrania una cadena de producción de armas aliadas bajo licencia. El gobierno de Zelensky recibirá este año el sistema franco-italiano de defensa antiaérea y antimisiles SAMP/T de nueva generación. Estados Unidos prometió licencias para producir en Ucrania misiles-antimisiles para las baterías Patriot. Algunos países de la coalición son partidarios de acoplar ese escudo con otros sistemas, como las baterías franco-italianas Mamba y sistemas de intercepción aérea fabricados en Alemania.
  • Acentuar la presión sobre Moscú con un paquete de nuevas sanciones (el 21° desde que comenzó el conflicto).
  • Preparar la paz y definir garantías de seguridad, que serán indispensables para prevenir toda nueva agresión.

La reunión permitió consolidar un “momento muy fuerte de re-convergencia y de unidad transatlántica”, así como dinámicas más favorables sobre el terreno en Ucrania, destacó un vocero del Elíseo al final del cónclave. Esos progresos obedecen a la nueva configuración del conflicto. Durante un año y medio, el presidente norteamericano fue más sensible a los argumentos del líder ruso Vladimir Putin que a escuchar las demandas de Volodimir Zelensky. Ese cambio se produjo en los últimos meses, como resultado de la evolución militar en el campo de batalla, en particular gracias a los ataques masivos de drones sobre las refinerías y depósitos de petróleo rusos que han desorganizado la economía rusa y las exportaciones de petróleo. Otros dos elementos que incidieron en el cambio de actitud de Estados Unidos fue la parálisis de las fuerzas rusas en la región del Donbass, donde pierden un promedio de mil efectivos por día –entre muertos y heridos–, según fuentes occidentales, así como la situación que enfrentan los civiles rusos que viven prácticamente aislados en Crimea. El desabastecimiento de alimentos y una grave penuria de combustibles que enfrentan esas poblaciones engendró un éxodo de “colonos” –llegados después de la ocupación militar de febrero-marzo 2014– que está afectando el prestigio de Putin.

El cambio cualitativo en el frente de batalla repercutió en las recientes cumbres del G7 en junio en Evian y de la OTAN en Ankara, en las cuales Trump pareció prestar más atención a los argumentos de Zelensky.

Ahora que dispone de un Estado Mayor Operacional, la coalición decidió que la fuerza multinacional que será creada después del cese de hostilidades debe comenzar sus preparativos en forma inminente. Uno de los objetivos consiste en adoptar un rápido programa de regeneración de las unidades de combate ucranianas, extenuadas después de cuatro años de guerra, para que puedan hacerse cargo de la seguridad de su país en condiciones óptimas.

Esa evolución permitirá mostrar a Rusia que los miembros de la coalición están dispuestos a confirmar la seriedad de su compromiso. Un símbolo en ese sentido será la participación de 500 militares de los países que la componen en el desfile del 14 de julio sobre los Campos Elíseos. Entre ellos desfilará un batallón ucraniano y un avión de Kiev participará en la demostración de la Patrulla de Francia.

“El mensaje que enviamos al mundo es el siguiente: nuestro objetivo es la paz porque amamos la libertad y el derecho (…) y estamos dispuestos a combatir en su defensa al precio de la sangre, si es necesario”, declaró Macron en la cumbre. El presidente insistió en precisar que la coalición no era un instrumento de guerra y que tenía “una línea clara de no beligerancia”.

A través del vocero del Kremlin, Dimitri Peskov, Putin respondió calificando al grupo occidental de “exaltados” que integran una “coalición de iluminados”.

Accesoriamente, la coalición representa un embrión de lo que podría ser un “pilar europeo de la OTAN” en caso de un retiro de fuerzas norteamericanas, como amenaza Trump con frecuencia.

Al margen de la cumbre, Macron participó el lunes en la tradicional ceremonia ante las fuerzas armadas en vísperas de la Jornada Nacional del 14 de julio. Este fue su último discurso después de casi diez años en el poder y aprovechó para hacer un balance de sus dos mandatos, en los cuales –precisó– elevó el presupuesto militar a 436.000 millones de euros, mejoró la calidad operacional y puso en marcha varios programas de modernización que convertirán a Francia en un país rector de la defensa europea, comenzando además un largo proceso de reflexión que permitirá extender a otros países el paraguas francés de disuasión nuclear.

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