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sábado, 11 julio, 2026

La banca española alcanza nuevos máximos en rentabilidad, solvencia y calidad de activos durante el primer trimestre de 2025

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Según datos del Banco de España, el sistema financiero español registró en el primer trimestre de 2025 una rentabilidad sobre recursos propios del 17,33%, niveles históricos de capital y una morosidad del 2,61%, la más baja de la última década. El supervisor advierte que parte de la mejora se debe a ingresos extraordinarios no recurrentes.

La banca española continúa con la buena salud que exhibió en ejercicios anteriores y que la llevó a alcanzar récords de beneficios. Una evolución que se ha mantenido en los tres primeros meses de este año, en el que los bancos han alcanzado nuevos máximos en rentabilidad, solvencia y calidad de los activos, según datos del Banco de España.

Estos datos reflejan un sistema financiero con balances más sólidos, una morosidad en mínimos de la última década y una capacidad de generación de beneficios que continúa muy por encima de los niveles previos a la pandemia.

“Los bancos han mejorado significativamente su situación financiera. Hoy presentan balances más sólidos, una rentabilidad superior a la de hace una década y valoraciones que siguen siendo atractivas frente a otros sectores y mercados”, afirmó Javier Galán, director de Inversiones de Renta Variable de Reta 4 Banco.

La rentabilidad sube hasta el 17,33%

En este escenario, el dato más llamativo corresponde a la rentabilidad sobre recursos propios (ROE), que se elevó hasta el 17,33% al cierre de marzo, frente al 14,43% registrado un año antes. Se trata del nivel más elevado de los últimos ejercicios y confirma la buena evolución del negocio bancario en un contexto todavía marcado por unos tipos de interés relativamente elevados y una actividad crediticia que mantiene un comportamiento estable.

El supervisor advierte de que el incremento de casi tres puntos porcentuales no responde únicamente a la evolución ordinaria del negocio. “Este resultado se vio favorecido por el impacto de determinados resultados extraordinarios de carácter no recurrente”, señaló el Banco de España. Si se excluyeran esos ingresos excepcionales, la rentabilidad del conjunto del sector habría alcanzado el 14,78%, todavía por encima del promedio de los últimos trimestres.

Aun descontando esos efectos, el Banco de España considera que la rentabilidad del sector continúa en niveles históricamente elevados. Las entidades consideradas significativas, entre las que se encuentran los grandes bancos nacionales, alcanzaron un ROE del 18,16%, mientras que las entidades menos significativas redujeron su rentabilidad hasta el 9,81%, reflejando una brecha cada vez mayor entre ambos segmentos del sistema.

La mejora de los resultados llega después de varios ejercicios en los que la subida de los tipos de interés impulsó el margen financiero de las entidades. Aunque el ciclo monetario comienza a moderarse, los bancos continúan beneficiándose de unos ingresos que siguen situándose por encima de los registrados durante los años de tipos negativos.

Solvencia en máximos históricos

Más allá de la rentabilidad, el informe refleja un fortalecimiento continuado de la solvencia del sistema financiero. Las tres principales ratios regulatorias de capital volvieron a mejorar durante el primer trimestre y alcanzaron máximos desde el inicio de la serie pospandemia.

La ratio de capital ordinario de máxima calidad (CET1) se situó en el 14,26%; la ratio Tier 1 alcanzó el 15,75%, mientras que la ratio de capital total ascendió hasta el 18,36%. El Banco de España destaca que “estos niveles no solo superan los promedios del periodo prepandemia, sino que además constituyen máximos del periodo pospandemia”.

El supervisor subrayó además que “la ratio de capital total supera en cuatro puntos porcentuales el nivel registrado en 2015, cuando se situaba en un 14,29%”, lo que evidencia el proceso de fortalecimiento experimentado por el sector tras la crisis financiera.

Grandes bancos y entidades pequeñas mantienen colchones elevados

El comportamiento es favorable tanto entre los grandes grupos bancarios como entre las entidades de menor tamaño. La ratio de capital total de las entidades significativas alcanzó el 18,01%, mientras que las menos significativas se situaron en el 25,28%, un nivel muy superior a las exigencias regulatorias europeas.

También la ratio de apalancamiento mostró una evolución positiva. El indicador, que mide la relación entre el capital y el volumen total de activos sin ponderar por riesgo, aumentó hasta el 5,74%, ligeramente por encima del trimestre anterior.

En el caso de las entidades significativas la ratio alcanzó el 5,54%, mientras que las menos significativas elevaron el indicador hasta el 9,15%. En ambos casos, el Banco de España destaca que los niveles actuales superan ampliamente los promedios observados desde comienzos de 2022.

La liquidez se modera, aunque sigue muy por encima de las exigencias

La única variable que experimentó un ligero deterioro durante el trimestre fue la cobertura de liquidez. La ratio descendió desde el 171,83% hasta el 169,54%, una reducción de 2,3 puntos porcentuales que, sin embargo, apenas altera la holgada posición del sistema financiero.

El supervisor explicó que el descenso responde a una disminución del colchón de liquidez del 3,54%, superior a la reducción registrada en las salidas netas de liquidez, que retrocedieron un 2,23% respecto al trimestre precedente.

Pese a esa moderación, el conjunto del sector continúa muy por encima del umbral regulatorio del 100%. Las entidades menos significativas mantienen incluso ratios superiores al 300%, próximas a la media registrada desde la pandemia, mientras que las entidades significativas presentan una cobertura del 159,81%, suficiente para afrontar escenarios de tensión financiera.

La morosidad sigue cayendo

La evolución de la calidad de los activos constituye otro de los aspectos destacados del informe. La ratio de préstamos dudosos volvió a reducirse durante el primer trimestre hasta situarse en el 2,61%, frente al 2,62% del trimestre anterior y el 2,86% registrado un año antes. Se trata del nivel más bajo de la serie reciente.

En el caso de los grandes bancos, la morosidad permaneció estable en el 2,77%, igualando el mínimo alcanzado el trimestre anterior. Las entidades menos significativas, por su parte, redujeron el indicador hasta el 1,99%, consolidando también mínimos históricos.

El descenso también se aprecia en los préstamos clasificados en vigilancia especial o fase 2, aquellos que todavía no son morosos pero presentan un deterioro del riesgo crediticio. La ratio descendió hasta el 5,83%, frente al 6,05% de hace un año, tanto entre las grandes entidades como entre las de menor tamaño, una evolución que el supervisor interpreta como una señal de mejora continuada en la calidad de los balances bancarios.

El único indicador que evolucionó en sentido contrario fue el coste del riesgo, que aumentó hasta el 1,05%, frente al 0,87% del trimestre anterior y el 0,91% registrado un año antes.

Aun así, el conjunto de los datos dibuja un sistema financiero que encara 2026 desde una posición de fortaleza, con elevados niveles de capital, una rentabilidad todavía muy superior a la de ejercicios anteriores y una morosidad que continúa en mínimos, aunque parte del impulso de los beneficios procede de ingresos extraordinarios que difícilmente se repetirán con la misma intensidad en los próximos trimestres.

A juicio de Javier Galán, “aunque persisten algunos riesgos macroeconómicos, consideramos que determinadas entidades continúan ofreciendo oportunidades interesantes para los inversores”.

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