El economista, que lideró la Fed entre 1987 y 2006, falleció el lunes por complicaciones de la enfermedad de Parkinson. Su gestión estuvo marcada por un período de crecimiento y baja inflación, pero también por la crisis financiera de 2008.
WASHINGTON — Alan Greenspan, expresidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, falleció el lunes a los 100 años por complicaciones derivadas de la enfermedad de Parkinson, según informó su esposa Andrea Mitchell, corresponsal de NBC News.
Greenspan estuvo al frente de la Fed durante 18 años y medio, desde agosto de 1987 hasta enero de 2006. Durante ese período, la economía estadounidense registró crecimiento, baja inflación y prosperidad. Sin embargo, su legado quedó vinculado a la crisis financiera de 2008, que estalló dos años después de su salida y derivó en la peor recesión desde la década de 1930.
En su comentario más célebre, el 5 de diciembre de 1996, advirtió sobre una posible “exuberancia irracional” en los mercados bursátiles. La frase impactó en Wall Street y se convirtió en una característica de su estilo de comunicación.
La crisis de 2008 afectó su reputación. La caída del mercado inmobiliario generó pérdidas en bancos, fondos de pensión y otros inversores, y millones de estadounidenses perdieron sus viviendas por ejecuciones hipotecarias. La crisis se extendió a Europa y China. Críticos señalaron que las políticas de dinero barato de Greenspan, su confianza en mercados financieros poco supervisados y su defensa de la autorregulación contribuyeron al colapso. El propio Greenspan reconoció más tarde: “Cometí un error” al asumir que los bancos podían autorregularse.
Nacido en Washington Heights, Manhattan, Greenspan estudió matemáticas y música en Juilliard, aunque abandonó. Trabajó como músico profesional tocando clarinete y saxofón con el jazzista Stan Getz. Luego estudió economía en la Universidad de Nueva York, donde obtuvo un doctorado. Durante casi tres décadas dirigió una consultora económica. En los años 50 se acercó a la filósofa libertaria Ayn Rand, quien lo llamó “el Enterrador”.
El presidente Ronald Reagan lo designó para liderar la Fed en 1987. Su primera gran prueba fue el “lunes negro” del 19 de octubre de ese año, cuando el Dow Jones perdió el 22,6% de su valor en un día. Greenspan aseguró que la Fed aportaría liquidez para estabilizar el sistema, y las acciones se recuperaron.
Entre 1997 y 1998, durante la crisis financiera asiática, la Fed participó en un préstamo de emergencia para Tailandia y ayudó a persuadir a bancos estadounidenses de renovar préstamos a Corea del Sur. Bajo su mandato, la economía estadounidense vivió la expansión más larga hasta entonces, de marzo de 1991 a marzo de 2001, con desempleo por debajo del 4% e inflación contenida.
Greenspan sostenía que los avances tecnológicos permitían un crecimiento más rápido sin inflación, lo que justificó tasas de interés relativamente bajas. Era conocido por su obsesión con los datos económicos, como la carga mensual de vagones ferroviarios y la producción de acero. Se levantaba temprano y pasaba dos horas en la bañera leyendo estadísticas.
En los años previos al colapso financiero, Greenspan y funcionarios de la administración de Bill Clinton bloquearon intentos de la reguladora Brooksley Born de imponer supervisión federal al mercado de derivados extrabursátiles. La Comisión de Investigación de la Crisis Financiera concluyó que más de 30 años de desregulación y confianza en la autorregulación, promovidas por Greenspan y otros, eliminaron salvaguardas clave.
Tras dejar la Fed en 2006, Greenspan dirigió su consultora Greenspan Associates, asesoró a clientes de Wall Street, cobró honorarios por conferencias y publicó libros. En enero de 2026 firmó una declaración junto a otros expresidentes de la Fed y exsecretarios del Tesoro criticando la investigación de la administración Trump contra el entonces titular del banco central, Jerome Powell.
En su libro de 2013, The Map and the Territory, defendió su actuación y afirmó que los modelos económicos tradicionales no captaban la toma irracional de riesgos que alimenta las burbujas. “Las burbujas suben muy lentamente a medida que crece la euforia. Luego aparece el miedo y todo cae de manera muy abrupta. Cuando empecé a observar eso, quedé intelectualmente conmocionado”, declaró ese año a The Associated Press.
Greenspan se casó con Andrea Mitchell en 1997. No tuvieron hijos.
