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sábado, 20 junio, 2026

El entrenamiento en ayunas gana popularidad, pero sus efectos reales aún generan debate

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El cardio en ayunas se convirtió en una práctica habitual en el mundo del deporte y la actividad física. La posibilidad de aumentar la oxidación de grasas y acelerar la pérdida de peso posicionó esta modalidad en el centro de un debate que involucra tanto a atletas profesionales como a quienes buscan mejorar su salud.

Según la revista especializada Runner’s World, el tema sigue generando opiniones encontradas, ya que los efectos pueden variar en función de las características y objetivos de cada persona.

La controversia en torno al entrenamiento en ayunas parte de una premisa clara: no existe una recomendación universal válida para todos los casos. Mientras algunos deportistas reportan mejoras en la composición corporal y una sensación de mayor ligereza, otros advierten sobre posibles caídas en el rendimiento y una mayor fatiga.

Saúl Sánchez, especialista español en nutrición deportiva, sostuvo que “el entreno en ayunas puede ser una herramienta interesante para los deportistas de resistencia o para aquellos que quieren mejorar puntualmente su composición corporal de manera ágil”, en declaraciones citadas por la revista especializada Runner’s World. Sin embargo, advirtió que esta estrategia reduce la capacidad del organismo de emplear carbohidratos como fuente energética principal, lo que condiciona el rendimiento en actividades que requieren fuerza y potencia.

El experto puntualizó que “no es la mejor de las ideas si hablamos de un entrenamiento con esfuerzos máximos, ya que comenzar este trabajo con los depósitos de glucógeno medio vacíos acelerará la aparición de la fatiga”. De acuerdo a lo publicado por la revista especializada en salud y fitness, existen atletas que se sienten cómodos con esta modalidad y aseguran que su rendimiento no se ve afectado, lo que sugiere que pueden existir factores genéticos aún no completamente estudiados.

El especialista remarcó que “individualizar bien cada caso es la clave” y que el ayuno tiene más sentido en deportistas de resistencia que trabajan en zona 2 o fuera de los momentos competitivos de la temporada. Esta perspectiva refuerza la idea de que cada persona debe decidir si incorporar o no esta estrategia según sus propias circunstancias y objetivos.

Practicar ejercicio cardiovascular en ayunas se popularizó como un método para eliminar grasa de manera más eficaz y perder peso más rápidamente. La tendencia ganó adeptos entre quienes buscan resultados visibles en sus rutinas de entrenamiento, aunque la ciencia aún no se muestra concluyente sobre sus beneficios.

Saúl Sánchez expuso que “puede ser una alternativa eficaz para perder peso, ya que aumenta la oxidación de las grasas”, una afirmación respaldada en su experiencia y en estudios recientes. No obstante, advirtió que el rendimiento puede verse perjudicado, por lo que conviene adaptar la sesión de entrenamiento a esta condición. Añadió que no se trata de la única opción viable para lograr una reducción de grasa, ya que también se puede conseguir sin recurrir al ayuno.

El nutricionista detalló que entrenar tras un período de 12 horas o más de ayuno no provoca un efecto compensatorio en la ingesta energética durante el resto del día. De acuerdo con datos citados por Runner’s World, en la primera comida se observa un aumento de unas 99 kcal, pero a lo largo de la jornada la ingesta total se reduce en torno a 440 kcal.

Estas cifras sugieren que el ejercicio en ayunas, además de potenciar la oxidación de lípidos, puede contribuir a una menor ingesta calórica diaria. No obstante, la reducción del rendimiento sigue siendo un factor a considerar, especialmente en actividades que exigen esfuerzos máximos o en contextos competitivos.

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