La educación superior avanza en América Latina, pero el acceso sigue desigual: apenas el 20% de la población mayor de 25 años cuenta con estudios superiores, según datos presentados en la 10.ª Conferencia Mundial de Educación de la IFC en Madrid.
La educación superior continúa avanzando en América Latina, pero no al mismo ritmo para todos. Las diferencias entre grandes ciudades y zonas rurales siguen marcando el acceso a formación profesional, en una región donde apenas el 20% de la población mayor de 25 años cuenta con estudios superiores.
El diagnóstico fue presentado durante la 10.ª Conferencia Mundial de Educación de la IFC, realizada en Madrid, donde especialistas analizaron los desafíos para ampliar la cobertura de la educación superior sin afectar la calidad de la formación, en un escenario marcado por nuevas demandas laborales, innovación tecnológica y desigualdades territoriales.
En ese espacio, Fernando Barrios Ipenza, presidente de Continental International Education, sostuvo que América Latina mantiene un promedio de 44% de cobertura en educación superior, aunque con profundas diferencias entre territorios. Según explicó, mientras las grandes ciudades pueden alcanzar coberturas cercanas al 70%, algunas zonas rurales registran niveles de apenas 30%.
En el caso peruano, Barrios afirmó que existen nueve regiones con menos de 12% de cobertura en educación superior, lo que refleja el reto de llevar formación profesional a zonas alejadas de las capitales y principales centros urbanos.
El debate apunta a uno de los principales retos de la región: ampliar el acceso sin reducir la calidad ni limitar la pertinencia de la formación frente al mercado laboral. Para Barrios, el desafío no consiste solo en abrir más vacantes o sumar campus, sino en construir modelos capaces de llegar a más estudiantes con mejores servicios, menores barreras y mayor eficiencia.
“Crecer normalmente está referido al número de alumnos que se atiende, a más campus, no necesariamente a impacto real. En cambio, escalar significa que cada uno de los estudiantes, por un costo marginal, puede recibir un mejor servicio; escalar requiere disciplina para dar accesibilidad, eficiencia e innovación”, sostuvo.
Barrios también vinculó el acceso a la educación superior con mejores oportunidades laborales e ingresos a lo largo de la vida. Según lo expuesto durante el panel, una persona con título universitario puede ganar 39% más que alguien con solo estudios secundarios.
La diferencia aumenta cuando se consideran estudios de posgrado. De acuerdo con el académico, una maestría o doctorado puede representar ingresos de hasta 83% más frente a quienes solo completaron la secundaria.
“Más educación significa mayor empleabilidad y más altos ingresos”, señaló el presidente de Continental International Education, al subrayar que la educación superior sigue siendo una herramienta relevante para reducir brechas sociales y mejorar la movilidad económica.
La discusión regional forma parte de una tendencia mundial de expansión de la educación superior. Barrios citó un estudio de la UNESCO publicado en 2024, según el cual la matrícula global pasó de 100 millones de estudiantes en el año 2000 a 264 millones en 2024.
Ese crecimiento, sin embargo, no ha eliminado las desigualdades. En América Latina, la brecha territorial sigue siendo una de las principales barreras para que más jóvenes y adultos accedan a formación profesional, sobre todo fuera de las capitales y grandes centros urbanos.
La 10.ª Conferencia Mundial de Educación de la IFC se realizó el 17 y 18 de junio en las instalaciones de IE University, en Madrid. El encuentro reunió a líderes educativos, especialistas y representantes del sector privado para debatir sobre habilidades para el futuro, inteligencia artificial, innovación y modelos de formación conectados con el empleo.
