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viernes, 19 junio, 2026

Refugiado sirio en España trabaja como arquitecto pese a prejuicios

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Muhannad Almahaini, arquitecto refugiado sirio en Madrid, relató los obstáculos que enfrentó durante su formación por su origen y condición migratoria, y su actual inserción laboral en el sector técnico.

Madrid, 19 jun (EFE).- El refugiado sirio Muhannad Almahaini llegó a España hace ocho años para estudiar arquitectura, campo en el que trabaja actualmente. Durante la carrera, según afirmó, recibió ataques basados en prejuicios. “Duele muchísimo y te hace retrasar en tu trayectoria”, declaró.

“Cuando se enteran de que eres sirio y que eres refugiado piensan automáticamente que tú no puedes ser arquitecto porque para ellos lo máximo que puedes hacer es trabajar en servicios”, señaló en una conversación con periodistas antes de uno de los eventos celebrados esta semana con motivo del Día del Refugiado, que se conmemora mañana.

Personas, incluidos profesores, según precisó, no podían pensar que una persona como él pudiera desempeñar un trabajo que requiriese estudios superiores o fuera más técnico. Tras la carrera, Almahaini realizó las prácticas y actualmente trabaja en una consultoría de estructuras.

El joven no sabe si atribuir esos prejuicios a la “propaganda” antiinmigración que se ha puesto “de moda” en los últimos años o a la trayectoria de la propia persona, pero llamó a no replicarlos sobre quienes, como él, han tenido que abandonar su país huyendo de la violencia, persecuciones o la guerra.

“Por favor, que hagan la vida más fácil a esa gente, que no se lo dificulten más y que crean en ellos porque son personas que tienen un potencial que la otra persona no lo puede ni imaginar porque ha pasado mucho para llegar aquí”, afirmó, visiblemente emocionado.

Almahaini llegó a España hace ocho años desde Líbano, donde ya había vivido como desplazado otros dos tras tener que “escapar” de su país después de ver cómo encarcelaban a sus mejores amigos por motivos políticos en 2016, “el punto más fuerte de la guerra”.

Llegó gracias a un programa del ACNUR y la Generalitat de Cataluña que le permitió estudiar la carrera de arquitectura, donde encontró nuevos amigos que le ayudaron a paliar, en parte, el dolor de estar lejos de su familia, que está repartida por Siria, Turquía y Alemania.

Lleva seis años sin verles, una experiencia “un poquito fuerte” para cualquier persona, “tenga la edad que tenga”: “La familia es el pilar, es tu apoyo siempre y es duro”, señaló.

Un dolor al que ha tenido que adaptarse con algunas “técnicas” como encontrar a otras personas que están en su misma situación y que le pueden ayudar a llenar, de algún modo, ese vacío. Aunque ese oasis de paz construido en el país de acogida a veces se enturbie por la “propaganda” y los discursos de odio contra la población migrante y refugiada que, indicó, parecen haberse puesto “de moda” en los últimos años.

Un relato que cala incluso en personas con las que antes tenía amistad y que ahora siente que han cambiado la forma en cómo le tratan: “¡Y es como: Si soy la misma persona, no ha cambiado nada!”, lamentó.

Almahaini solo hace hueco en su corazón para quienes le muestran “todo lo contrario”, personas que intentan estar a su lado, entienden sus condiciones y le ayudan en lo que necesita: “Mi primer trabajo lo encontré a través de un amigo; eso para mí significa mucho”, dijo, recuperando la sonrisa.

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