En el programa Otro Día Perdido, los actores Mario Pergolini y Luis Machín coincidieron en su falta de entusiasmo por las celebraciones y el baile, generando un momento de complicidad.
El estudio de televisión de Otro Día Perdido mostró un momento poco frecuente cuando Mario Pergolini y Luis Machín coincidieron, entre bromas, en su falta de entusiasmo por las fiestas y el baile. Ambos protagonizaron un intercambio donde dejaron ver su postura reservada ante las celebraciones.
En pleno programa, Pergolini reconoció con humor la dificultad que siente para disfrutar del baile. “Pero yo canto y bailo mal, pero me encantaría. Cada vez que veo a alguien que se mueve agraciadamente, digo: ¿cómo me gustaría eso?”, dijo el conductor. Machín fue directo: “No, no, no es algo que particularmente me llame la atención”, según quedó registrado por la producción.
Al preguntar si bailaría en una fiesta, Machín respondió: “Primero tendría que ir a la fiesta, cosa que es bastante improbable.” El estudio estalló en risas y comentarios de complicidad, mientras Pergolini reforzaba: “Que estoy por abrazar, estoy a dos segundos de abrazarte.” Mientras Agustín Aristarán señalaba que ambos ya eran “amigos para siempre”, Machín agregó otra confesión: “Me di cuenta que no tiene ningún sentido divertirse”, ante la inmediata aprobación del conductor: “Ni en pedo”.
La incomodidad de Mario Pergolini con las celebraciones no es nueva. En una entrevista con María Laura Santillán en Infobae, afirmó sobre la posibilidad que le armaran una fiesta sorpresa en su cumpleaños 60: “Una pesadilla. Eso es una pesadilla. Siempre intento aclarar que no hagan una fiesta sorpresa. No va a ser agradable para mí”. Pergolini fue tajante: “Lo dejo muy en claro: me voy a ofender si llegan a hacer eso, yo no quiero eso. No soporto la fiesta hasta altas horas. No soporto la música. No soporto a la gente, básicamente”.
El conductor, incluso, reveló cómo vivió el último festejo familiar: “El otro día fui con una tía que quiero mucho, cumplía 80 años. La tercera vez que escuché ‘De boliche en boliche’ dije: me voy a matar”.
Siguiendo con el invitado de Otro Día Perdido, el actor Luis Machín recordó su etapa de intenso compromiso religioso. “Fui un joven católico militante. Creía que era la religión y después me di cuenta de que era por este lado. Hasta los 17 años estuve ahí”, explicó. Su alejamiento de la práctica religiosa coincidió con la aparición de la actuación. Consultado sobre cómo habría sido su vida sin el teatro, Machín no dudó: “Triste”. Señaló que la familia y la decisión de actuar fueron claves para sentirse más cómodo: “La familia y la decisión de actuar es lo que me hizo realizarme y sentirme más cómodo, más habitable”.
Para Machín, el teatro fue decisivo en su crecimiento. “El teatro me da una mirada mucho más amplia, más abarcativa, más sensible, más comprensiva y da la posibilidad de ser tantos en uno.” Destacó que esa experiencia artística le dio nuevas perspectivas y herramientas para entender la sociedad y a sí mismo.
En su carrera, Machín ha compartido escenario con figuras como Gabriela Toscano, Catherine Biquard y ha trabajado bajo la dirección de Carlos Rivas. Uno de sus proyectos más recientes fue “Relatividad”, una obra en la que combinó ficción y realidad. A Teleshow, Machín explicó: “Con Gaby nos conocemos hace muchos años, trabajamos en ficciones en la televisión. Nos conocemos desde el año 2003, cuando hicimos Son Amores. Trabajamos juntos en Para vestir santos, Quiero vivir a tu lado y más recientemente en Buenos chicos”. Sobre la elección de personajes, explicó: “Me documento de cosas, intento leer lo más que puedo, ver lo más que puedo porque me produce curiosidad”.
Machín sostiene que el arte y la honestidad con uno mismo le permitieron dejar de lado prejuicios del pasado. Abandonar la rigidez y entregarse a la actuación posibilitó una nueva forma de buscar felicidad, tanto sobre el escenario como fuera de él.
