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sábado, 6 junio, 2026

Dr. Nicolás Olea: La exposición a tóxicos es una causa evitable de enfermedades cada vez más tempranas

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El catedrático de la Universidad de Granada advierte que los disruptores endocrinos presentes en plásticos, alimentos y productos de cuidado personal contribuyen al aumento de cáncer, infertilidad y trastornos en jóvenes, y señala que la falta de regulación y el ‘efecto cóctel’ agravan el problema.

Melilla, 6 jun (EFE).- El plástico omnipresente en hogares, alimentación, ropa y productos de cuidado personal ha abierto la puerta del organismo a tóxicos que el doctor Nicolás Olea señala como una causa importante y “evitable” de enfermedades cada vez más tempranas.

Nicolás Olea (Granada, 1954), catedrático de Radiología y Medicina Física de la Universidad de Granada (UGR) y experto en epidemiología ambiental, advirtió en una entrevista con EFE de esta “amenaza silenciosa” que afecta a toda la población incluso desde antes de nacer por el cambio del medio ambiente, dominado ahora por derivados del petróleo.

Argumentó que si ahora hay más casos de cáncer en jóvenes, problemas de fertilidad, intolerancias alimentarias y trastornos como el déficit de atención, no es por una cuestión genética, sino por la exposición a un medio ambiente químico distinto al de generaciones anteriores. Eso “contribuye a esa enfermedad” aunque no sea la única causa, pero sí una “importante para ser estudiada”.

El quid de la cuestión, según Olea, es que es una causa “evitable” si la sociedad es consciente del peligro que representan los disruptores endocrinos, cuyo impacto investiga desde hace más de cuatro décadas. Explicó que los disruptores endocrinos “son sustancias químicas, contaminantes ambientales que, una vez dentro del organismo, modifican las hormonas” y actúan como “verdaderos ‘jáquers’ del mensaje hormonal”.

Señaló que lo que antes era un problema gremial ahora es una amenaza global porque “la exposición es universal”. En los hogares, el suelo de terrazo, las paredes alicatadas, las cortinas de lino y los muebles de madera han sido reemplazados por materiales sintéticos derivados del plástico. “Todo eso hace que el polvo interior de tu casa sea completamente distinto a donde te criaste, que eran pelos y ácaros. Ahora son madejas de fibra textil sintética y toda una química nueva que expone a quien más tiempo está en casa, que son tus hijos y las mascotas”, afirmó.

Consultado sobre la protección normativa, Olea lamentó la lentitud del proceso legislativo, pues en ocasiones se han prohibido tóxicos 30 años después de presentarse la evidencia científica. “¿Cuánto déficit de atención, cuánta infertilidad, cuánto cáncer de mama, cuánto problema sanitario te habrías ahorrado siendo mucho más preventivo, más eficaz y más honesto?”, se preguntó. Agregó que no se legisla en función del “efecto cóctel combinado” de las decenas de compuestos químicos, sino que las leyes establecen niveles individuales de cada tóxico.

Pese a que, según Olea, vivimos en el siglo de dos grandes amenazas —el nuevo medio químico derivado del petróleo y la radiación electromagnética no ionizante—, se puede revertir la situación. Recomendó: “Saca el plástico de tu cocina y empieza a recuperar todo ese material inerte que ha estado en tu casa siempre, los táper de cristal, las fiambreras metálicas y la tabla de cortar de madera”. En el resto de la casa, sugirió “aspirar y ventilar, cambiar el aire”, elegir textil duradero y buscar productos naturales en establecimientos de confianza.

Nicolás Olea no se mostró optimista para el futuro: “Va a ser difícil salir de esta, porque la tendencia es a cambiar todo”. Consideró que los jóvenes pueden tener la llave si se plantan para reprochar a sus antecesores que lo hayan consentido, emulando a Greta Thunberg.

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