Una investigación publicada en la revista Cell por la Universidad de Harvard reveló cómo el estrés agudo puede desencadenar la caída del cabello mediante un mecanismo en dos fases que incluye una respuesta autoinmune.
Un equipo de investigadores de la Universidad de Harvard, liderado por la profesora de células madre y biología regenerativa Ya-chieh Hsu, publicó un estudio en la revista Cell que describe los mecanismos biológicos que vinculan el estrés agudo con la pérdida de cabello. El estudio señala que los folículos pilosos pueden quedar inactivos en lugar de desaparecer, lo que abre nuevas perspectivas para abordar el problema.
El mecanismo identificado consta de dos fases. En la primera, el estrés activa el sistema nervioso simpático, lo que libera altos niveles de norepinefrina. Este neurotransmisor afecta a las células del folículo piloso que se dividen rápidamente, provocando su necrosis. Según declaró Hsu a la Harvard Gazette, esta caída suele ser temporal porque las células madre del folículo piloso permanecen intactas y pueden regenerar el cabello. En la segunda fase, el cuerpo percibe el tejido necrótico como un invasor, lo que desencadena una respuesta inmunitaria que activa células T CD8+ autorreactivas, las cuales pueden atacar el folículo ante futuros factores estresantes.
Para mitigar los factores que aceleran el deterioro capilar, especialistas recomiendan una nutrición adecuada con proteínas, vitaminas y colágeno, presentes en alimentos como huevos, pescado, carnes magras, frutos secos y verduras de hoja verde. También destacan la hidratación, ya que la falta de agua reduce el flujo sanguíneo hacia los folículos. La gestión del estrés es clave: el estudio detectó que el cortisol elevado bloquea la proteína Gas6, vital para la activación de las células madre del folículo. Se aconseja dormir entre siete y ocho horas diarias y realizar actividad física moderada. Además, masajes capilares suaves de cinco a diez minutos al día pueden favorecer la oxigenación del cuero cabelludo.
Entre los tratamientos complementarios, se menciona el uso moderado de aceites nutritivos como romero, menta, semillas de calabaza o coco para hidratar el cuero cabelludo antes del lavado, y la terapia de luz roja de baja intensidad para estimular folículos inactivos. Los dermatólogos advierten que la caída del cabello es multifactorial e involucra cambios hormonales, genética y salud general, por lo que ante una pérdida persistente se debe consultar a un profesional antes de recurrir a suplementos o tratamientos caseros.
