La Sociedad Rural Argentina (SRA) publicó un informe en el que destaca que la participación del trigo en el precio del pan cayó al 6,7% desde 2024, en un contexto de menor intervención estatal y reducción de retenciones.
La Sociedad Rural Argentina (SRA) difundió este jueves un documento en el que busca «aportar claridad al debate público sobre el precio del pan y el verdadero rol del trigo dentro de la cadena de valor». Según la entidad, la incidencia del cereal en el precio final del producto cayó del 10% al 6,7% desde comienzos de 2024, en un escenario de menor intervención en los mercados y reducción de los derechos de exportación, que pasaron del 12% al 7,5%.
«Hoy, el valor del trigo representa apenas el 6,7% del precio final de un kilo de pan, es decir, menos de una décima parte de lo que paga el consumidor en la panadería», señaló la SRA. La entidad cuestionó las «simplificaciones» que suelen responsabilizar al campo por el aumento de un producto básico de la mesa argentina y remarcó que el precio del pan surge de la interacción de múltiples factores, como impuestos, costos laborales, logística, energía, alquileres y estructura comercial.
De acuerdo con los datos de la Rural, la participación del trigo en el precio final del pan alcanzó uno de los niveles más bajos de la serie iniciada en 2016. El promedio histórico entre 1992 y 2026 se ubica en torno al 10%, valor que actualmente quedó ampliamente por encima de la participación real del cereal. Tras alcanzar picos superiores al 15% durante 2022, la participación del trigo inició una tendencia descendente sostenida durante los últimos dos años.
El planteo de la entidad se da en un contexto donde el precio del pan continúa siendo uno de los indicadores más sensibles para medir el impacto de la inflación sobre el consumo cotidiano. La inflación de marzo en la Argentina fue del 3,4%, según informó el Indec. Con ese dato, el índice acumuló un 9,4% en el primer trimestre del año y una variación interanual del 32,6%. Entre los factores que más presionaron apareció el inicio del ciclo lectivo, que llevó al rubro educación a subir 12,1%, mientras que transporte avanzó 4,1% impulsado por los incrementos en combustibles y boletos. También incidieron los ajustes tarifarios y la suba internacional del petróleo en medio del conflicto en Medio Oriente.
En alimentos, la carne tuvo un rol clave en la aceleración inflacionaria, en un contexto donde los costos logísticos y energéticos siguieron trasladándose a precios. Incluso el propio ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció en diferentes entrevistas que el aumento de combustibles y tarifas explicó buena parte del salto inflacionario de marzo.
Por último, la Rural defendió la necesidad de consolidar un esquema que incentive la producción y la inversión. «El campo argentino continuará produciendo, invirtiendo y generando empleo en todo el país», destacó la entidad.
