El Banco de Pagos Internacionales (BPI) recomendó a los bancos centrales dar prioridad al control de la inflación, aunque ello afecte el crecimiento económico, debido a que los efectos del conflicto en Irán podrían persistir incluso tras un acuerdo de paz provisional.
Fráncfort (Alemania), 28 jun (EFE).- El Banco de Pagos Internacionales (BPI) recomendó a los bancos centrales que prioricen el control de la inflación, incluso si ello implica un detrimento del crecimiento económico, debido a que los efectos de la guerra en Irán podrían prolongarse pese al acuerdo de paz provisional.
“Incluso, si se confirma la reapertura del estrecho de Ormuz, no deberíamos ser complacientes. Los efectos del conflicto podrían persistir”, afirmó el director general del BPI, el español Pablo Hernández de Cos, durante la Asamblea General Anual celebrada en Basilea, Suiza.
El BPI publicó su Informe Anual de 2026, que analiza el segundo semestre de 2025 y el primer semestre de 2026. “La economía global entró en 2026 con un impulso económico sólido, que continuó hasta el estallido del conflicto en Oriente Medio”, declaró Hernández de Cos, quien fue gobernador del Banco de España entre 2028 y 2024.
La guerra en Irán disparó la inflación debido al encarecimiento de la energía y redujo las proyecciones de crecimiento de los países. Ante los aumentos inflacionarios, los mercados descontaron una política monetaria más restrictiva en muchos países, según el informe.
Antes del conflicto, se esperaba que los bancos centrales de Estados Unidos, la zona del euro, el Reino Unido y Canadá redujeran o mantuvieran sus tipos de interés. Actualmente, se prevé que los suban. El Banco Central Europeo (BCE) subió el 11 de junio sus tasas de interés para depósitos bancarios en 25 puntos básicos, hasta el 2,25 %. El Banco de la Reserva de Australia aumentó sus tipos de interés tres veces en 2026, hasta el 4,35 %, pero en junio los mantuvo sin cambios.
La inflación global subió un punto porcentual desde el inicio del conflicto en Oriente Medio, según Hernández de Cos. El riesgo es que este aumento persista incluso si el estrecho de Ormuz se reabre de forma permanente. Los precios de los plásticos y fertilizantes aumentaron hasta un 50 %.
El BPI señaló que “la calibración adecuada de la política monetaria varía según las economías”. La guerra en Irán representó un nuevo impacto negativo en la oferta, reduciendo la cantidad de petróleo en el mercado, “continuando una serie de eventos de este tipo desde la pandemia de la covid-19”, añadió el director general del BPI.
“Fue una gran conmoción. La reducción en la oferta de petróleo tras el cierre del estrecho de Ormuz no tuvo precedentes. En términos de volumen, fue mayor que la crisis energética de los años 70”, destacó Hernández de Cos al presentar el informe anual. El informe detalla un recorte en el flujo de petróleo crudo de más de 10 millones de barriles diarios, equivalente al 13 % del suministro normal. En comparación, las pérdidas de suministro en las crisis energéticas de los años 70 fueron del 8 %.
No obstante, “los precios del petróleo subieron proporcionalmente menos que en crisis anteriores, amortiguados por la reducción de las reservas de petróleo” y porque los mercados confiaban en que la crisis sería de corta duración. El precio del barril de Brent, de referencia en Europa, se disparó un 67 % hasta un máximo intradía de 120 dólares en menos de dos semanas, y desde entonces mostró alta volatilidad. En junio, los precios cayeron ante las expectativas de fin del conflicto.
La liberación de la reserva estratégica de 400 millones de barriles por parte de la Agencia Internacional de la Energía, la mayor de la historia, cubrió solo 20 días de pérdida del flujo de transporte de Ormuz. El BPI advierte que interrupciones pasadas del transporte de petróleo por el estrecho de Ormuz han lastrado la producción industrial global e incrementado la inflación durante un periodo sostenido, incluso después de su reapertura.
