El presidente Javier Milei calificó de «chorros» a los periodistas a la salida del Congreso, gesto que según analistas refleja un patrón global de líderes que buscan eliminar toda forma de mediación entre ellos y la ciudadanía.
En una reciente edición de PERFIL, el columnista utilizó la misma foto dos días seguidos para ilustrar la contratapa: el rostro de Javier Milei frente a los periodistas, a quienes llamó «chorros» a la salida del Congreso. La imagen captura una expresión de rechazo, desagrado e irritación que, según el autor, genera en el observador una repulsión similar hacia el mandatario.
Milei, como otros líderes tecnopopulistas, ataca a los cuerpos intermedios: la «casta», el «curro» de los derechos humanos, los periodistas «ensobrados» y las «ratas» del Congreso. Incluso llegó a referirse al Vaticano como habitado por el representante del Maligno, aunque luego se retractó.
El politólogo Carlo Invernizzi Accetti, en una entrevista con PERFIL, explica que tanto populistas como tecnócratas comparten el mismo enemigo: las formas de mediación social, como partidos políticos, sindicatos, iglesias y medios de comunicación. «El populista apela directamente al pueblo, eludiendo esas mediaciones, mientras que el tecnócrata busca prescindir del político profesional y acceder directamente a la verdad», señala Accetti.
El académico define al tecnopopulismo como un fenómeno que comenzó hacia el final de la Guerra Fría y que se ha intensificado en los últimos años. «A medida que el sistema político es incapaz de canalizar los deseos de representación, el resentimiento se manifiesta fuera de las formas establecidas», concluye.
