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domingo, 3 mayo, 2026

Menopausia: mitos y tabúes de una etapa de transformación

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La menopausia sigue rodeada de mitos y desinformación, pero la medicina actual ofrece herramientas para acompañar este proceso natural y mejorar la calidad de vida. Expertas cordobesas analizan los cambios físicos y emocionales, y derriban creencias erróneas.

La llegada de los 50 es un momento clave en la vida de las mujeres. Son tiempos de cambios. A esta altura muchas ya han desarrollado gran parte de la vida laboral, tienen hijos en edad de independizarse, sienten más libertad para decir que no y no les interesa demasiado lo que piensen los demás. Transitan el climaterio o la menopausia y el cuerpo habla, a cada una de una manera distinta. Lo concreto es que llega el momento en que la menstruación se retira, termina la etapa de fertilidad y comienza una transformación profunda. Es un punto de inflexión. Una pregunta frecuente es: “¿Cómo quiero pasar el resto de mi vida?”

“La menopausia es una etapa natural en la vida de la mujer que, sin embargo, continúa rodeada de mitos, silencios y desinformación. Hoy, la medicina cuenta con herramientas suficientes para acompañar este proceso, mejorar la calidad de vida y promover un envejecimiento saludable”, dice la doctora Florencia Arbach, especialista en ginecología, patología del tracto genital inferior y menopausia del Hospital Privado de Córdoba. El abordaje de la menopausia -plantea Arbach- debe basarse en una evaluación integral, individualizada y centrada en la paciente. “No es el final de nada, es una etapa más en la vida de la mujer. Con información, acompañamiento y un abordaje adecuado, puede vivirse con bienestar y calidad de vida”, dice.

María Fabiana Castañón, especialista en psicogerontología, diplomada en bienestar y salud social, asesora y acompañante en climaterio y menopausia, remarca que la menopausia no es sólo un cambio hormonal, es también “un momento de transición vital, donde el cuerpo cambia, pero también la forma en que una mujer se percibe a sí misma”. Es tiempo de reorganización de nuevos sentidos, plantea.

Desde el punto de vista médico, la menopausia se define como el cese permanente de la menstruación por la pérdida de la función folicular ovárica, que se confirma luego de 12 meses consecutivos de amenorrea sin otra causa patológica. Arbach explica que no se trata de un evento aislado, sino de un proceso más amplio denominado climaterio, que incluye la transición menopáusica (perimenopausia) y la posmenopausia. Durante este período -detalla-, se producen cambios hormonales progresivos, principalmente la disminución de los estrógenos, que impactan en distintos órganos y sistemas. Esto supone cambios endocrinológicos, somáticos y neuropsicológicos asociados a la declinación estrogénica. Aparecen sofocos, sudoración nocturna, problemas de sueño, cambios en el ánimo, irritabilidad, ansiedad, dificultad para concentrarse, “niebla mental”, cambios en la líbido, sequedad vaginal, redistribución de la grasa corporal y aumento del riesgo cardiovascular. Cada caso es diferente.

Castañón subraya que no hay dos menopausias iguales. “Cada mujer la atraviesa desde su historia, su cuerpo, sus vínculos y su contexto. Desde la psicogerontología entendemos que no es sólo un hecho biológico, sino una experiencia subjetiva atravesada por la biografía de cada mujer”, sostiene. Regina Losada Weht, instructora de yoga integral, considera que la menopausia es una transmutación. “Lo que se expresa en el cuerpo físico es sólo el aspecto visible de un proceso de replanteos profundos, que dan a luz a mujeres que pasan de maternar a guiar con madurez el entorno humano que habitan”, indica. “Nuestro cuerpo, energía, emociones y psiquismo viven en conjunto un movimiento trascendente”, destaca.

Las expertas señalan que persisten conceptos erróneos o mitos respecto a la menopausia. Por ejemplo: que es una enfermedad; que todas las mujeres la atraviesan con síntomas severos inevitables; que existe una contraindicación generalizada de la terapia hormonal; que es el fin de la vida sexual y de la feminidad; que el deseo desaparece; que es una etapa de pura pérdida; que hay que resignarse. “También aparece el mito de que todo se soluciona con una pastilla, o al revés, que no hay que intervenir nada. En ambos casos, lo que falta es información y acompañamiento adecuado”, dice Castañón.

Puede haber cambios físicos, como menor lubricación, dolor al tener relaciones sexuales, y también cambios en la líbido. Pero -remarca Castañón- la sexualidad no desaparece; se transforma. “Muchas veces, cuando se puede hablar del tema, aparecen nuevas formas de vivirla, más conscientes y menos exigidas”, agrega. Arbach también explica que es posible mantener una vida sexual satisfactoria con intervenciones adecuadas. “Aún sigue siendo un tema poco hablado, pero fundamental”, subraya.

“No estoy igual, me cuesta concentrarme, me olvido cosas”. Esas frases suelen ser comunes entre quienes transitan la menopausia. Castañón señala que la caída de estrógenos impacta en neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, que regulan el ánimo, la atención y la memoria. “No es un deterioro cognitivo. Es una forma distinta de funcionamiento en esta etapa, que suele ser temporal y manejable con estrategias adecuadas”, concluye.

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