Un informe del sector del transporte automotor refleja una fuerte reducción en la actividad del servicio de colectivos en el área metropolitana, en un contexto de ajustes tarifarios y caída de la demanda. El ministro Caputo, en contraste, anticipa «los mejores 18 meses» para la economía.
Un informe de la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor, conocido este lunes, muestra una marcada contracción en el servicio de colectivos del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Según los datos, en abril cayó un 18% el promedio de kilómetros recorridos en días hábiles respecto al mismo período de 2025, mientras que los pasajeros transportados disminuyeron un 21% interanual, pasando de 9,2 a 7,2 millones.
La tendencia se replica a nivel nacional, con una caída promedio del 20%, que en la provincia de Buenos Aires alcanza el 25%. Luciano Fusaro, titular de la entidad, atribuyó esta situación a la caída de la actividad económica en sectores como la industria y el comercio, y a la mayor incidencia de la tarifa en el salario de los usuarios.
El sector enfrenta atrasos en el pago de subsidios y salarios, paros parciales y reducciones en la frecuencia. Esta combinación, sumada a los aumentos tarifarios aplicados desde comienzos de año, ha generado largas colas en las paradas y un deterioro en las condiciones del viaje, según reportan los usuarios.
En contraste con este escenario, el ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó durante la AmCham Summit 2026 que «los próximos 18 meses van a ser los mejores que Argentina haya visto en las últimas décadas». Su pronóstico se basa en las expectativas de crecimiento, las negociaciones con organismos multilaterales de crédito, la baja de la inflación y el esperado ingreso de dólares por exportaciones del agro, la energía y la minería.
Analistas como Juan Carlos Torre han advertido sobre la «zona de riesgo» que configura la crisis del transporte, señalando su impacto en la vida cotidiana de las personas, especialmente en el Conurbano bonaerense. Por su parte, el economista Ricardo Arriazu vinculó el cambio de modelo económico con una mayor destrucción que creación de empleo, un factor que podría reflejarse en el ámbito político.
