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martes, 14 abril, 2026

Una argentina relata su experiencia en una organización de yoga investigada por trata de personas

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Paula, nacida en Bariloche, narra su paso por el movimiento liderado por Gregorian Bivolaru, buscado por Interpol, desde su inicio en Buenos Aires hasta su estadía en un ashram en Dinamarca.

Paula nació en Bariloche y a los 18 años se mudó a Buenos Aires, donde enfrentó consumos problemáticos y una búsqueda de estabilidad. En ese contexto, conoció la organización Atman, también conocida como MISA, que se presentaba como una escuela de espiritualidad y desarrollo personal.

«Vino con todas estas personas amorosas que mostraban preocupación por mí. Se sintió como una evolución», relata Paula sobre sus primeros contactos. Su compromiso con el grupo aumentó y, buscando profundizar su crecimiento espiritual, decidió mudarse a un ashram de la organización en Dinamarca.

Su vida en el ashram transcurría en un entorno de aislamiento. Allí, esperaba una iniciación espiritual con el líder del grupo, el rumano Gregorian Bivolaru. Sin embargo, describe el ritual como una situación de control y abuso. «Vino en el medio de la noche. Me tocó con sus dedos la planta del pie mientras yo estaba durmiendo. Me despertó. ‘Es tu turno’, me dijo», cuenta.

Paula explica que Bivolaru convencía a sus seguidoras de que él era una transmutación de la deidad hindú Kali y que la entrega era necesaria para el crecimiento espiritual. «Creíamos realmente en esa transmutación, sino, ¿por qué tendríamos intimidad con aquel hombre viejo?», se pregunta.

Bajo un juramento de silencio, guardó el secreto durante años. Al decidir abandonar la organización, afirma que fue obligada a firmar un documento en el que confirmaba que no había sufrido abusos y que todo había sido voluntario.

Hoy, Paula es una de las personas que ha dado testimonio contra Bivolaru, participando en procesos legales y en el documental «Twisted Yoga» de Apple TV.

Gregorian Bivolaru, conocido como «Grieg» por sus seguidores, fundó el Movimiento para la Integración Espiritual en el Absoluto (MISA) en Rumania en 1990, tras la caída del régimen comunista. La organización ha sido descrita por autoridades como una estructura que buscaba eludir el control estatal.

El historial judicial de Bivolaru incluye investigaciones iniciadas en 2004 por la justicia rumana por presunta trata de personas y relaciones sexuales con menores. Actualmente es buscado por Interpol.

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