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martes, 14 abril, 2026

Lipedema: una enfermedad frecuente pero poco diagnosticada en mujeres

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El lipedema, una patología crónica que afecta principalmente a mujeres, suele confundirse con obesidad o celulitis. Especialistas explican sus características, causas y la importancia de un diagnóstico correcto para mejorar la calidad de vida.

El lipedema es una enfermedad crónica del tejido conectivo que provoca una acumulación anormal de grasa, generalmente en piernas y brazos. Aunque puede asociarse visualmente con la obesidad o la celulitis, se trata de un cuadro clínico con características propias: afecta mayoritariamente a mujeres, es independiente del peso y suele desencadenarse en momentos de cambios hormonales como la pubertad, el embarazo o la menopausia.

«El lipedema es una enfermedad crónica y multifactorial del tejido conectivo laxo. Por factores indeterminados que están en estudio, genera un proceso inflamatorio a nivel de la grasa, principalmente en los miembros superiores e inferiores», explicó a Clarín el Dr. Ignacio Stoppani, cirujano general y plástico, director médico de Lipedema Buenos Aires.

«Esa inflamación genera molestias, disconfort, aparición de hematomas y obviamente un aumento del volumen de las áreas afectadas», describió. Añadió que, si bien no hay estudios epidemiológicos precisos en Argentina, se calcula que afecta a entre un 10% y 15% de las mujeres, vinculándose con factores de sensibilidad a los receptores de estrógeno y alteraciones microvasculares y metabólicas.

Un diagnóstico histórico y sus desafíos

El lipedema fue descrito por primera vez en 1940, pero su reconocimiento como enfermedad ha sido lento. «Desde 1940 hasta el año 2000, solamente se mencionó 50 veces en la bibliografía internacional, lo cual es muy poco para una enfermedad. Durante mucho tiempo la medicina le restó importancia por confundirlo con otras entidades, como el linfedema y la obesidad», analizó Stoppani.

Su similitud con otros trastornos, el hecho de no ser una enfermedad que ponga en riesgo la vida de manera inmediata y un posible sesgo sexista (dado que afecta mayormente a las mujeres) son factores señalados como causas de esta demora diagnóstica.

Sin embargo, la situación ha cambiado. «A partir del período que va entre los años 2000 y 2010, empezaron a aparecer cada vez más trabajos, y hoy en día es una enfermedad ampliamente reconocida, incluso por la Organización Mundial de la Salud, que la incluyó en su clasificación de enfermedades en 2018», precisó el especialista. Incluso, este año se publicó el primer consenso mundial en la revista Nature, con expertos de 19 países.

Diferencias clave: no es obesidad ni celulitis

Aunque puede coexistir con la obesidad, el lipedema no está relacionado con el peso. «De hecho, aparece muy comúnmente en personas que tienen un peso adecuado, que realizan actividad física, que son sanas», admitió el cirujano. Lo que ocurre es que las pacientes presentan molestias y una desproporción corporal, principalmente entre los miembros inferiores y el resto del cuerpo, que no se explica por otros factores.

Tampoco es lo mismo que la celulitis. Mientras que la celulitis es una alteración de la parte más superficial de las capas grasas, el lipedema afecta la grasa más profunda y, al ser un proceso inflamatorio, genera dolor, algo que no ocurre con la celulitis. «Sin embargo, sí es muy común que las pacientes con lipedema tengan además celulitis. Al ser una asociación muy común, a veces se suele confundir en el diagnóstico. Pero en realidad son dos cosas totalmente distintas», subrayó.

A simple vista también hay diferencias: «la grasa del lipedema es una grasa nodular que cuando uno aprieta la piel toma una apariencia redonda similar a las arvejas. En cambio, la celulitis es una irregularidad de la piel. Con el lipedema se presenta además dolor, moretones, y sensación de pesadez».

Consecuencias de la falta de tratamiento

Si la enfermedad progresa sin tratamiento, el primer impacto es en la calidad de vida. Stoppani destaca el impacto psíquico del lipedema, «que según analiza es importante y, en muchas oportunidades, poco valorado. ‘Muchas pacientes con lipedema tienen trastornos de autoestima, dificultades en la forma de relacionarse socialmente'».

En el plano biológico, «si esos acúmulos de grasa persisten en el tiempo, pueden terminar afectando las articulaciones de la rodilla o el tobillo: al ser una enfermedad del tejido conectivo laxo, esa grasa también puede afectar los ligamentos o las estructuras de sostén de las articulaciones», alertó.

El manejo de la enfermedad incluye cambios en el estilo de vida, seguimiento clínico adecuado y una alimentación equilibrada, aunque el tratamiento específico debe ser indicado por un profesional de la salud.

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