La justicia de Nueva York denegó por decimocuarta vez la excarcelación del asesino de John Lennon, argumentando que su liberación «socavaría el respeto por la ley». Chapman, de 70 años, podrá volver a solicitarla en 2027.
En agosto de 2025, la Junta de Libertad Condicional del Estado de Nueva York rechazó por decimocuarta vez la solicitud de excarcelación de Mark David Chapman, condenado por el asesinato de John Lennon en 1980. La decisión, que consideró que su liberación «socavaría el respeto por la ley» y minimizaría el impacto global del crimen, obliga a Chapman a esperar hasta 2027 para un nuevo intento.
En la última audiencia, el interno, que cumplirá 45 años de prisión en 2026, reiteró su explicación de años: «Mi crimen fue completamente egoísta» y estuvo ligado a la fama de su víctima. En comparecencias anteriores había sido más explícito, admitiendo que su motivación fue una «búsqueda desesperada de notoriedad».
El crimen ocurrió la noche del 8 de diciembre de 1980 frente al edificio Dakota, en Nueva York, donde Lennon residía. Chapman, entonces de 25 años, le disparó por la espalda. Horas antes, le había pedido un autógrafo. Tras el hecho, no huyó y permaneció en el lugar leyendo la novela El guardián entre el centeno, libro que, según sus declaraciones, influyó en su visión distorsionada del mundo.
Nacido en Texas en 1955, Chapman tuvo una adolescencia marcada por el aislamiento y fantasías intensas. Aunque en su juventud trabajó como consejero y tuvo una fuerte aproximación religiosa, su obsesión por Lennon, iniciada durante una estadía en Hawái, derivó en un resentimiento que culminó en un plan premeditado.
A lo largo de los años, Chapman ha descartado explicaciones psiquiátricas y ha insistido en la naturaleza deliberada de su acto. Desde 1981 cumple una condena de entre 20 años y cadena perpetua. Su conducta en prisión ha sido descrita como estable, participando en actividades religiosas y manteniendo contacto con su esposa, con quien se casó antes del crimen.
Sin embargo, desde el año 2000, sus solicitudes de libertad condicional son rechazadas sistemáticamente. Las autoridades consideran que la magnitud del crimen y su impacto global exceden cualquier evaluación individual de conducta carcelaria.
