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lunes, 1 junio, 2026

México: abatimiento de ‘El Mencho’ y los desafíos en la lucha contra el crimen organizado

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La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, marca un hito en la política de seguridad mexicana, pero abre interrogantes sobre la capacidad del Estado para desarticular las estructuras criminales más allá del descabezamiento.

Nemesio Oseguera Cervantes, alias «El Mencho», líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), fue abatido tras un enfrentamiento con fuerzas militares. El operativo desencadenó una ola de violencia con ataques a comercios, incendios de vehículos y bloqueos viales en al menos siete estados de México.

Oseguera Cervantes era el narcotraficante más buscado en México y uno de los más perseguidos por Estados Unidos, que ofrecía una recompensa de 15 millones de dólares por su captura. Su organización se dedicaba principalmente al tráfico de metanfetaminas y fentanilo hacia el mercado estadounidense.

Su muerte cierra un ciclo de violencia, pero abre otro de incertidumbre. El riesgo inmediato es la sucesión al mando del CJNG, que podría derivar en una fragmentación de la organización o en una recomposición bajo un nuevo liderazgo. Juan Carlos Valencia González, alias «El 03», ha sido nombrado como nuevo líder, aunque su aceptación por las distintas facciones no está garantizada.

Analistas señalan que, si bien la caída de un capo tiene un impacto simbólico significativo, las estructuras criminales suelen sobrevivir a la pérdida de sus líderes. El Cártel de Sinaloa, por ejemplo, continuó sus operaciones tras el arresto de Joaquín «El Chapo» Guzmán y otros de sus principales cabecillas.

El operativo contra «El Mencho» marca un giro en la estrategia de seguridad, priorizando el uso de la fuerza legítima del Estado. Esto contrasta con la política de «abrazos, no balazos» de la administración anterior, que buscaba atender las causas sociales de la violencia pero fue criticada por permitir la expansión de los grupos criminales.

Expertos advierten que el verdadero desafío para el Estado mexicano no es solo abatir o capturar líderes, sino desmantelar las redes financieras, las posiciones territoriales y las complejas estructuras empresariales ilícitas que permiten a estos cárteles operar. Medidas como congelar cuentas, rastrear flujos de dinero y confiscar bienes son consideradas indispensables para un combate efectivo.

La experiencia de las últimas décadas muestra que el crimen organizado muta y se adapta. El triunfo duradero, según los análisis, no reside en eliminar a un hombre, sino en desmontar el sistema que lo hizo poderoso.

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