El senador nacional Jorge Capitanich cuestionó en el Senado la orientación internacional del gobierno de Javier Milei y sostuvo que el alineamiento con Estados Unidos e Israel podría afectar intereses estratégicos argentinos. Mencionó la soberanía sobre las Islas Malvinas, la protección de la industria nacional y los vínculos comerciales con América Latina.
El senador nacional Jorge Capitanich presentó una cuestión de privilegio contra el presidente Javier Milei en el Senado y cuestionó la orientación internacional del Poder Ejecutivo. Durante su intervención del jueves 29 de octubre, el legislador peronista sostuvo que las decisiones en materia de política exterior podrían comprometer intereses estratégicos del país, desde el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas hasta la protección de la industria nacional y los vínculos comerciales con América Latina.
Capitanich reclamó una revisión de las prioridades internacionales de la Casa Rosada y cuestionó que las principales definiciones se adopten sin discusión parlamentaria. «Queremos discutir una política exterior soberana», expresó, y planteó que la Argentina debe sostener relaciones con las grandes potencias sin resignar la capacidad de tomar decisiones propias. Sus críticas apuntaron al acercamiento de Milei con la administración estadounidense de Donald Trump, una alianza que el Presidente reivindica como parte de su estrategia de inserción internacional.
Indicadores de votaciones en la ONU
Uno de los argumentos utilizados por el senador fue el comportamiento de la delegación argentina en las votaciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Según las cifras que expuso, la coincidencia con Estados Unidos alcanzó el 82% en 2024 y el 81% en 2025, mientras que el acompañamiento a Israel llegó al 97%. También afirmó que la coincidencia con Washington ascendió al 96% al considerar determinadas resoluciones de especial interés para la potencia norteamericana.
Capitanich comparó esos indicadores con la política exterior de Carlos Menem, caracterizada por las denominadas «relaciones carnales» con Washington. De acuerdo con los datos presentados, durante aquella administración la coincidencia en las votaciones internacionales había alcanzado el 68%, una proporción inferior a la registrada bajo la gestión libertaria. A partir de esa comparación, sostuvo que el Gobierno actual profundiza una orientación diplomática que, a su entender, condiciona la independencia argentina frente a los intereses estadounidenses.
El planteo se produce en un contexto en el que Milei ha convertido su acercamiento a Estados Unidos e Israel en uno de los ejes de su gestión internacional. Mientras el oficialismo presenta esa estrategia como una forma de fortalecer alianzas políticas, económicas y estratégicas, Capitanich considera que la Argentina debe evaluar cada posicionamiento según sus propios intereses, especialmente cuando las prioridades de sus aliados pueden entrar en contradicción con las necesidades nacionales.
Malvinas, los BRICS y pedido de informes
Las objeciones del senador también alcanzaron decisiones concretas de la administración libertaria. Entre ellas, mencionó la negativa argentina a incorporarse al bloque de los BRICS, la decisión de abandonar la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el acercamiento a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) como socio global. Para Capitanich, estas definiciones requieren una evaluación de sus consecuencias diplomáticas, comerciales y geopolíticas, además de una participación más activa del Congreso.
En particular, advirtió sobre las implicancias que podría tener un mayor acercamiento a la OTAN para la posición argentina respecto de las Islas Malvinas, teniendo en cuenta que el Reino Unido forma parte de esa alianza militar. El legislador también expresó preocupación por los posicionamientos de la Argentina en organismos internacionales ante cuestiones vinculadas con la descolonización, al considerar que algunos cambios podrían perjudicar la consistencia histórica del reclamo de soberanía.
La intervención tuvo además un correlato institucional. El pasado 15 de octubre, Capitanich presentó un proyecto de resolución para convocar al canciller Pablo Quirno al Senado, con el objetivo de que informe sobre la actuación argentina en organismos internacionales y regionales desde el inicio del gobierno de Milei. La iniciativa, registrada bajo el expediente S-1814/26, fue girada a las comisiones de Asuntos Constitucionales y de Relaciones Exteriores y Culto.
Industria nacional y relaciones con Brasil
El exmandatario chaqueño también vinculó sus cuestionamientos diplomáticos con las consecuencias económicas de las decisiones gubernamentales. En ese sentido, criticó la apertura de importaciones y señaló la contradicción que, desde su perspectiva, existe entre el estrecho vínculo político con Washington y las dificultades que enfrentan determinados sectores productivos argentinos para ingresar al mercado estadounidense.
Capitanich mencionó especialmente los aranceles que Estados Unidos aplica sobre productos como el acero y el aluminio, mientras reclamó una estrategia comercial que contemple la protección de las empresas locales. También recordó la importancia de mantener vínculos económicos con China, tanto por su peso comercial como por los instrumentos de cooperación financiera existentes entre ambos países. «Protejamos la industria, protejamos las pequeñas empresas, protejamos la producción nacional», reclamó durante su exposición.
Otro de los puntos de su discurso estuvo relacionado con Brasil, socio central de la Argentina dentro del Mercosur. El senador cuestionó el deterioro de las relaciones políticas bilaterales y aludió al paso de Flávio Bolsonaro por territorio argentino antes de viajar a Miami, en medio de las tensiones políticas brasileñas posteriores a las elecciones presidenciales. En ese marco, acusó al país de facilitar la salida del dirigente opositor, aunque ese señalamiento constituye una interpretación política del legislador y no acredita, por sí mismo, una participación del Gobierno argentino.
Frente a ese escenario, Capitanich pidió preservar las relaciones con Brasil y Chile y fortalecer los mecanismos de integración regional, sin abandonar el diálogo con Estados Unidos, la Unión Europea y potencias como China, India y Rusia. Su propuesta contempla una política exterior con múltiples vínculos internacionales, orientada a ampliar las oportunidades comerciales y diplomáticas de la Argentina.
En el tramo final de su intervención, el senador incorporó otros desafíos de alcance global, como la necesidad de promover soluciones pacíficas a los conflictos internacionales, establecer mecanismos de regulación de la inteligencia artificial y fortalecer la cooperación frente al cambio climático.
El legislador cerró su exposición con una advertencia sobre los efectos que pueden tener las decisiones políticas en los vínculos entre Estados. «Cuesta mucho construir confianza en las relaciones diplomáticas, pero se destruye en un santiamén», sostuvo.
