Johanna Duarte, referente nacional de la Unión de los Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), detalló en Modo Fontevecchia los ejes del Encuentro de Movimientos Populares Regionales realizado en La Matanza, en el marco de la próxima visita del Papa León XIV a la Argentina. Duarte se refirió a la encíclica papal sobre inteligencia artificial y trabajo, y a las expectativas de las organizaciones sociales.
La inminente llegada del Papa León XIV a la Argentina moviliza a las organizaciones sociales latinoamericanas, que se reunieron en La Matanza junto a una comitiva del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral del Vaticano. En una nueva emisión de Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), Johanna Duarte detalló los ejes de la última encíclica papal en torno a los riesgos de la inteligencia artificial y la necesidad de preservar la dignidad humana en el trabajo.
Johanna Duarte es una dirigente política, social y activista feminista, referente nacional de la Unión de los Trabajadores de la Economía Popular. Originaria de la provincia de Chaco, se desempeña como miembro de la Mesa Ejecutiva Nacional y secretaria gremial de la UTEP, desde donde coordina reclamos y movilizaciones vinculados con los ingresos de los sectores más vulnerables, defendiendo los programas de empleo social frente a las medidas de ajuste del Gobierno.
—Hola, Johanna, bienvenida a Modo Fontevecchia. Contanos un poquito de esta delegación oficial del Vaticano que llegó a La Matanza.
—Bueno, la verdad es que nosotros desde el día de ayer estamos desarrollando el Encuentro de Movimientos Populares Regionales, digamos, de toda Latinoamérica, en vísperas de la visita del papa León. Y en ese marco, bueno, hoy tuvimos la visita de Pablo Lauría y una delegación del Vaticano, que es la delegación que depende del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral, que es un poco de donde depende el esquema de Movimientos Populares, que fue impulsado hace más de 11 años por el papa Francisco y que plantó las banderas de esto que Francisco llamaba el acceso a los derechos sagrados: tierra, techo y trabajo. Y el encuentro que iniciamos ayer tiene un poco que ver con eso, y sobre todo analizando la última encíclica de León de cara a su visita, y lo que le queremos plantear a León.
—Y contanos eso, entonces: ¿cuál sería el planteo?
—Bueno, mirá, la verdad es que para nosotros que venga León a la Argentina nos genera mucha esperanza; creo que genera mucha esperanza en el pueblo argentino, en los pueblos latinoamericanos y fundamentalmente en los movimientos populares, de la manera que hemos caminado hace muchos años, primero con Francisco y hoy caminamos con León. El año pasado tuvimos la oportunidad de estar en un encuentro mundial en el Vaticano con León, donde él nos convocó a seguir siendo custodios de esos derechos sagrados, de la organización comunitaria, de combatir la deshumanización, y un poco este encuentro va en esa línea. Nosotros estamos convencidos de que lo que salva es la comunidad, en contraposición a esta oleada que hoy hay en el mundo de querernos hacer entender que el individualismo está por sobre lo colectivo. Nosotros estamos convencidos de que la comunidad es lo que salva porque, como lo venimos haciendo hace muchos años desde la organización popular, hemos sabido construir respuestas allí donde el descarte fue expulsando a trabajadores del sistema. Un poco con eso tuvo que ver el encuentro que estamos realizando en La Matanza.
—Bueno, y te pregunto sobre la encíclica. El Papa se ha convertido increíblemente —o quizás no, pero para mí fue sorprendente— en uno de los principales, no opositores, pero sí voces de alarma sobre los riesgos de la inteligencia artificial. ¿Qué lectura hacen, cómo los toca eso a ustedes?
—Bueno, en la encíclica y en sus intervenciones, el papa León viene alertando sobre esta deshumanización del trabajo, sobre todo, y el avance tecnológico por sobre el ser humano, digamos, ¿no? Ante eso, obviamente, ahí es donde los movimientos populares tenemos una responsabilidad y un legado, que es esta construcción de comunidad. Nosotros creemos que, obviamente, la tecnología ya está entre nosotros, la transformación tecnológica está entre nosotros, pero que eso, fundamentalmente, se puede poner al servicio del trabajador y no en contra del trabajador. Nosotros acá en Argentina, desde los movimientos populares y particularmente desde la UTEP, venimos haciendo una experiencia con lo que es la plataforma Cuidarnos, que involucra a trabajadoras del cuidado, donde la tecnología, en ese caso, está a disposición de fortalecer ese trabajo y hacer una conexión también entre la oferta y la demanda. Entonces, creo que hay alternativas siempre que miremos esas transformaciones desde poner en el centro al ser humano. Un poco en la encíclica habla de eso. León nos invita a ver que hay dos caminos en este mundo, digamos, ¿no?: el camino de la Torre de Babel —esa Torre de Babel que pareciera que no necesita de Dios y que solamente se focaliza en la eficiencia— y la reconstrucción de Jerusalén. Nosotros, los movimientos populares, creemos en la reconstrucción de Jerusalén, digo, haciendo un paralelismo entre esos dos caminos, que tiene que ver un poco con la comunidad, con juntarnos, con organizarnos, y con que esa organización popular —que hoy en nuestra Argentina tan golpeada, está dando de comer en nuestros barrios, está rescatando a los pibes y pibas que tienen problemas de consumo— es la que está cumpliendo, en muchos casos, el rol que debería cumplir el Estado. Pero efectivamente lo hace porque nosotros, como movimientos populares, estamos convencidos de que ese es el camino: la humanización del trabajo, el trabajo como ordenador social, pero fundamentalmente donde el trabajador es un ser humano.
—León XIV se reunirá con víctimas de abusos en la Iglesia durante su viaje a Sudamérica. Sí, a mí me interesaron dos planteos que hace, que van muy en línea con lo que estás contando. Uno que tiene que ver con la… Yo veo que son términos distintos: creo que él dice «humanidad» y yo digo «conciencia». Conciencia de la inteligencia artificial, ¿no?, donde mucha gente cree que está hablando con una entidad que siente, que obviamente no es así, porque es una ecuación matemática, y eso tiene cosas buenas y cosas malas, pero se hace pasar por algo que tiene conciencia, o la gente lo interpreta así. Y lo otro es el tema del trabajo, ¿no?, donde yo creo que antes de la inteligencia artificial hay una crisis de trabajo global, y ahora se plantea, inclusive, que se acelere, y estos tecnooptimistas al exceso plantean que no se va a necesitar trabajar. Entonces, que te van a dar un ingreso universal y que con eso vas a vivir sin necesitar trabajar. Pero ahí quizás se pierde lo que nos hace humanos, para ponerlo en términos del Papa, ¿no? No sé si te genera alguna reflexión.
—Bueno, en eso nosotros, particularmente desde los movimientos populares y en Argentina desde la UTEP, hace muchos años —no desde ahora, hace más, desde el 2010, 2011— empezábamos a alertar sobre esta transformación que ha tenido el trabajo en el mundo, digamos, ¿no?, y que se iba dando un fenómeno en el que había más trabajadores que se caían del sistema del empleo formal —que es el empleo que hemos conocido históricamente como organización del trabajo— y que, sin embargo, esos trabajadores se habían inventado, se reinventaron su trabajo. Lo que les faltaba eran derechos, digamos, ¿no? Y yo, particularmente, soy de una provincia del norte, soy del Chaco, y en las provincias del norte en la Argentina hace muchos años que la informalidad crece, y para eso la única respuesta que siempre se da es la asistencia, digamos, ¿no? En eso nosotros insistimos mucho en esto de que el trabajo hoy existe, pero le faltan derechos. Entonces hay que empezar a reconstruir nuevas leyes que identifiquen esos derechos y que le propongan al trabajador esos derechos que le faltan. Pero fundamentalmente desde una visión del trabajador como un ser humano, no poniendo al trabajo en la visión capitalista de que el mercado lo va a resolver. El mercado no va a resolver los derechos de los trabajadores si no hay una conciencia de que esos trabajadores, antes que nada, son personas, son seres humanos. Y un poco los movimientos populares, cuando fuimos convocados por Francisco para transitar este camino de organización, de comunidad, de mirar las realidades desde las periferias —nos decía Francisco, porque allí en las periferias es donde primero se ve la crisis y se pueden encontrar respuestas—, nosotros en la Argentina hemos podido construir respuestas para ese camino hacia la formalización de ese trabajo que existe. En algún momento construimos la Ley de Emergencia Social, que generó el Salario Social Complementario, que buscaba como un salario para ese trabajo que existe, que era una forma de registración; después pudimos construir la Ley de Barrios Populares, que fue, creo, la ley que le dio un mapa al Estado de lo que no conocía, que eran esos barrios populares, y pudimos urbanizar esos barrios populares. Urbanizar, digo, con derechos básicos: el acceso al agua, el acceso a la luz, la apertura de calles. Muchos de los trabajadores que viven en esos barrios populares se morían porque las ambulancias no podían llegar a tiempo. Digo, esas cosas tan chiquititas, que parecen tan imperceptibles, tienen que ver con esta construcción de comunidad y fundamentalmente con empezar a encontrarnos más en esa cultura del encuentro. Creo que, sobre todo, Francisco y hoy León nos han planteado eso: reconstruir la vinculación humana, reconstruir la vinculación como hermanos, y que por ahí a veces hay ciertas falacias de grietas que nos instalan, que la verdad es que le han hecho mucho daño a la humanidad.
—Claro. Y, Johanna, para terminar —quizás te saco un poco de lo que estábamos hablando, y tomalo como te parezca—, ¿cómo imaginás que van a reconciliar la visita oficial de León con un presidente como Javier Milei, donde ambos han mostrado ciertas posiciones contrapuestas? ¿Cómo ves que va a fluir eso políticamente? No sé, como lo quieras ver.
—Nosotros, desde los movimientos populares, somos muy responsables en esa situación. Para nosotros, las banderas de tierra, techo y trabajo son una lucha que tenemos la responsabilidad de darla en todos los planos. Pero no creemos que el Papa tenga que resolver las diferencias políticas en la Argentina, digamos, ni mucho menos. Nosotros, obviamente, siempre hemos reclamado por tierra, techo y trabajo. Hace 11 años, cuando empezábamos a plantear eso, el Papa nos decía que este sistema no se aguanta más, y hoy estamos peor: hoy estamos con mayor nivel de informalidad, con mayor nivel de descarte. Y por eso decía que para nosotros la visita de León tiene que ver con la fortaleza de ese mensaje de poner en el centro al ser humano, digamos, poner en el centro la discusión de la dignidad humana, y para nosotros León en la Argentina va a ser eso, digamos. Y obviamente que al Gobierno, nosotros particularmente desde los movimientos populares, le venimos alertando que hay una situación de crisis que crece en nuestros barrios; que no solamente es ese descarte que veíamos, sino que hoy justamente ese descarte es cómplice del avance de la narcoestructura, digamos. Nuestros barrios están tomados por el crimen organizado y eso sí es una responsabilidad del Estado, de poder abordar esas situaciones. Vemos con mucha preocupación que las políticas del Gobierno no van en esa línea.
—Bueno, Johanna, muchísimas gracias por el tiempo y por tu visita acá a la redacción y a Modo Fontevecchia.
