Brian, sobreviviente del accidente ferroviario ocurrido en Toledo, describió el impacto y las consecuencias. El siniestro dejó al menos 68 muertos y más de 80 heridos.
Un argentino que se encontraba en el choque de trenes ocurrido en Toledo, España, relató su experiencia como sobreviviente. El siniestro dejó al menos 68 muertos y más de 80 heridos. Brian estaba en el tercer vagón del tren AVE de Renfe, que se trasladaba a 150 kilómetros por hora cuando colisionó contra el tren Iryo, que permanecía detenido.
“Era bastante temprano, yo estaba un poco dormido”, relató. Cerca de las 8.30, el tren frenó su trayecto por una “falla informática” en un tramo de unos 69 kilómetros, a la vez que otras cinco formaciones debieron detenerse.
“Frenó en el medio de la nada, entre Ciudad Real y Toledo. Nos dijeron por megafonía que era por un problema. Pero después salieron todos. El Iryo -el cuarto tren- no salió, por motivos que no conocemos, mientras que el quinto tren, que éramos nosotros, sí salió”, relató en diálogo con el medio español DiarioES.
Brian recordó el momento del impacto: “Me fui para adelante. Se desprendió el asiento que estaba en frente mío y me pegó en la cabeza. Me empezó a sangrar toda la cara y me golpeé las piernas”.
“Quedé en shock. Pensé que me moría porque me iba golpeando con todo lo que había en el camino. La gente gritaba, lloraba, estaban todos sangrando, golpeando contra las ventanas porque no podíamos salir y teníamos miedo de que nos choque un tren de atrás. Alguien abrió, no sé cómo, y salimos al pasto. Ahí vimos el Iryo. Fue terrible”, agregó.
El accidente ocurrió luego de que los frenos automáticos de los trenes de alta velocidad fallaran. Al pasar al sistema manual, un controlador habría dado una orden equivocada y ninguna autoridad detectó, durante 17 minutos, que el tren iba a embestir a otro que estaba detenido en esa misma vía. Por el momento se desconoce lo que ocurrió en el centro de mandos.
“En mi caso estoy bien. Tengo que hacerme una prueba mañana en la rodilla, pero no tiene sentido decir que tengo algún daño. Cuando salimos se escuchaban gritos de auxilio de gente bajo los escombros. Una persona salió de su vagón y dijo que había gente decapitada y que le faltaban los brazos. Fue muy complicado. El hecho de haber podido salir caminando por mis propios medios y vivir para contarlo… estoy completamente agradecido y no importan los dolores que pueda tener”, contó en diálogo con TN.
Brian señaló que se encuentra acompañado y que trata de lidiar con las consecuencias de lo vivido. “Estoy con mi familia y vamos a ver cómo se afronta mentalmente”, dijo. Sostuvo que entró en contacto con su esposa debido a que, en el momento del impacto, su teléfono envió automáticamente un mensaje a su contacto de emergencia.
“Yo estaba tirado en el piso y mi mujer me llamó por videollamada. Yo estaba temblando, hiperventilando. Si hubiera estado un vagón más adelante, no estaríamos conversando”, afirmó.
“Los primeros vagones descarrilaron pero se cayeron y fueron aplastados. Es terrible y difícil de explicar. Por ahí con el correr de los días me vengan algunas memorias”, cerró.
Los audios de la torre de control
Mientras continúa la investigación para conocer los motivos de la colisión, trascendieron los audios entre la torre de control y los maquinistas involucrados.
La primera comunicación se dio entre el conductor del AVE, la formación que impactó contra el Iryo, y un controlador. El audio se corta por momentos, pero se escuchan órdenes luego de que se registrara una falla en el sistema LZB, utilizado para trenes de alta velocidad.
Luego de una serie de consultas, el trabajador de la torre de control le pidió al maquinista que reanudara la marcha. “Desconecte y vuelva a conectar el LZB”, manifestó el controlador. “Reanude marcha. Con marcha normal”, agregó. “Vale, de acuerdo”, respondió el maquinista.
La orden de retomar el camino y realizarlo a “marcha normal” fue un error, según consignó el diario El País, debido a que no se revisó a cuántos kilómetros se hallaba el próximo tren. El Iryo se encontraba a 25 kilómetros y para una marcha normal está establecida una distancia de 30 o más. El reglamento señala que en estos casos debe realizarse una marcha “a vista”, con un límite de velocidad de 40 kilómetros por hora.
Las primeras hipótesis apuntan a un “error humano de un operador de Administrador de Infraestructuras Ferroviarias española (Adif) ante una avería del sistema principal de señalización”, según indicó El País.
