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domingo, 25 octubre, 2026

Informe de Apollo Global Management: la IA no generó retorno financiero para las empresas no tecnológicas de EE.UU.

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Un reporte del economista jefe de Apollo Global Management, Torsten Slok, sostiene que las empresas del S&P 500 fuera del sector tecnológico no obtuvieron ganancias atribuibles a la inteligencia artificial. El análisis se basa en datos de Bloomberg, la Reserva Federal de San Francisco y la oficina de estadísticas laborales de Estados Unidos.

El sábado 24 de octubre, Torsten Slok, socio y economista jefe del fondo de inversión Apollo Global Management, publicó un informe titulado No hay señales de retorno de la IA fuera del sector tecnológico. En el documento, Slok afirma que, a pesar de las inversiones masivas y la expectativa acumulada, la inteligencia artificial no entregó retorno financiero a las empresas de Estados Unidos que no venden tecnología.

Slok dividió el S&P 500, índice de las 500 mayores empresas que cotizan en Estados Unidos, en dos grupos. Por un lado, los siete gigantes tecnológicos: Alphabet, Amazon, Apple, Meta, Microsoft, Nvidia y Tesla. Por otro, las 493 empresas restantes, que incluyen bancos, minoristas, fabricantes, aseguradoras y laboratorios.

Con datos de Bloomberg, de la Reserva Federal de San Francisco y de la oficina de estadísticas laborales de Estados Unidos, Slok midió dos variables desde el inicio de la ola de gasto: ingreso por empleado y margen de ganancia. En los siete gigantes, ambas curvas suben. En las otras 493 empresas, ambas permanecen planas. Una tercera medición, referida a la productividad general de la economía, arroja el mismo resultado: no hay señales de mejora atribuible a la IA.

El informe señala que el gasto en IA provino de las 493 empresas y se concentró en las siete grandes tecnológicas. Las siete venden, las 493 compran y ningún otro sector cobra.

Slok ya había advertido en julio, en un análisis difundido por Fortune, que si la ganancia tarda años y no meses, muchas acciones del sector enfrentarán un reajuste. Según el reporte, las valuaciones de las empresas de IA ya descuentan ese retorno futuro.

El documento también registra un cambio en la percepción de los compradores: el gasto en tokens, unidad con la que se cobra el uso de los modelos, dejó de considerarse una fuente de crecimiento y comienza a computarse como un costo que reduce el margen. Según cifras de la plataforma de pagos corporativos Ramp citadas por Slok, los que más gastan en IA por empleado son casi todas startups financiadas con capital de riesgo. La IA es adquirida principalmente por la propia industria tecnológica.

El informe incluye una frase textual de Slok: “La IA puede ser una gran calculadora, pero en los negocios la inteligencia es sobre todo criterio”. Agrega que los modelos no comprenden confianza, cultura, reglas no escritas ni riesgo reputacional, elementos que, según Slok, inciden en los ingresos y márgenes.

Slok sostiene que, mientras ese gasto quede confinado a una porción pequeña de la economía, el efecto macroeconómico de la IA será muy limitado. “El partido se va a definir en las 493, no en los siete gigantes”, escribe.

En septiembre, en un encuentro de ejecutivos en Chicago Booth, la escuela de negocios de la Universidad de Chicago, Pamela Forbus, jefa global de analítica de Mondelez, declaró que la IA que están implementando no generará crecimiento, no por fallas de los modelos, sino porque no resolvieron problemas en sus propios datos. Andrew Townend, director financiero de la empresa alimenticia estadounidense Sauer Brands, afirmó: “Invertir en ahorro es renta fija. Invertir en crecimiento es small cap”, en referencia a las acciones de empresas de pequeña capitalización.

El reporte no resuelve una objeción planteada por Brad DeLong, economista de la Universidad de California en Berkeley, quien respondió en su boletín que el beneficio puede estar apareciendo en usuarios y empresas nuevas, no en los márgenes de las empresas existentes.

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