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domingo, 11 octubre, 2026

Bienal de Venecia 2025: arte, tensiones geopolíticas y la participación argentina de Matías Duville

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La 61ª edición de la Bienal de Venecia se celebra bajo la consigna «En claves menores», con la participación de 111 artistas y colectivos. El evento, que abrió en mayo y se extiende hasta el 22 de noviembre, registró la dimisión del jurado internacional, la quita del aporte de la Unión Europea y la presencia argentina financiada íntegramente por la Galería Barro.

La 61ª edición de la Bienal de Venecia abrió sus puertas en mayo y se extenderá hasta el 22 de noviembre bajo la consigna «En claves menores». La curaduría original estuvo a cargo de Koyo Kouoh, la primera mujer africana en liderar el encuentro, quien falleció en mayo de 2025. Su equipo asumió la continuidad del proyecto, respetando el lema y el marco conceptual diseñados por la curadora.

La premisa de esta edición propone una pausa reflexiva frente a la vorágine contemporánea, con temas como el duelo, la memoria, la espiritualidad y el agotamiento global.

Tensiones geopolíticas y cambios institucionales

El inicio de la Bienal estuvo marcado por tensiones internacionales. El retorno de Rusia en el contexto de la guerra con Ucrania y la presencia de Israel en pleno conflicto con Gaza derivaron en la dimisión en bloque del jurado internacional a fines de abril, días antes de la apertura oficial. El jurado se negó a premiar a Estados bajo investigación de la Corte Penal Internacional.

Como consecuencia, los Leones de Oro —que premian Mejor participación nacional, Mejor artista y Trayectoria artística— serán otorgados este año mediante la votación directa del público asistente y se anunciarán en noviembre.

La participación rusa motivó también la quita definitiva de los dos millones de euros que la Unión Europea aportaba cada edición. A cinco meses de su apertura, la Bienal mantiene solidez financiera apoyada en un modelo mixto que articula la venta de entradas (a un promedio de 30 euros), aportes de mecenazgo privado y fondos públicos locales.

Cada nación asume el costo de su representación oficial. En el caso de Argentina, frente a las políticas locales de reducción del gasto público, la presencia nacional dependió enteramente de la gestión privada impulsada por la Galería Barro, representante de Matías Duville, el artista argentino que participa este año con su proyecto Monitor Yin Yang.

Giardini y Arsenale: las sedes principales

La Bienal se articula en dos grandes sedes históricas, complementadas por una treintena de eventos paralelos en Venecia. Los Giardini, construidos a partir de 1907, albergan 29 pabellones nacionales gestionados de forma independiente por cada país, entre ellos España, Rusia, Alemania, Japón, Serbia, Brasil y Uruguay. En esta sede, el Pabellón Central fue objeto de una renovación integral que demandó 16 meses de obra y una inversión de 31 millones de euros, aportados enteramente por el Ministerio de Cultura de Italia.

El Arsenale, un antiguo astillero militar recuperado para la Bienal en 1980, aloja 25 naciones. Allí se destaca el pabellón de Italia en las Tese de las Vírgenes —el más extenso, con 1.800 metros cuadrados—, junto con representaciones de China, México, Líbano, Perú, Emiratos Árabes y Argentina, entre otros. Ambas sedes tienen pabellones centrales que exhiben la selección oficial de la curaduría internacional, con 111 artistas y colectivos.

Obras y propuestas

En los Giardini, la delegación alemana presenta la muestra póstuma Ruina de Henrike Naumann, en conjunto con el artista vietnamita-alemán Sung Tieu; ambos examinan las fracturas ideológicas y los vestigios materiales de la Alemania posterior a la reunificación.

El pabellón de Serbia acoge la propuesta de Predrag Đaković: un mosaico monumental compuesto por casi veinte mil fotografías, recortes de prensa, mapas, pertenencias personales y valijas procedentes de más de 80 países, en un ejercicio visual sobre el sufrimiento y la resiliencia colectiva. Japón ofrece una instalación interactiva titulada Grass babies, moon babies, que aborda de manera lúdica la crisis de natalidad y los cuidados comunitarios.

En el Arsenale, el envío argentino se materializa en Monitor Yin Yang, una instalación de sitio específico concebida por Duville y curada por Josefina Barcia. La obra presenta un dibujo de grandes dimensiones realizado con carbón vegetal molido sobre extensas montañas de sal marina (unas 30 toneladas) que cubren la totalidad del suelo del pabellón. Con un cupo máximo de 15 personas por recorrido, la propuesta transforma el acto del dibujo en una vivencia espacial, efímera y procesual.

La oferta en el Arsenale también contempla posicionamientos críticos sobre la realidad global: la artista Nilbar Güreş presenta en el pabellón de Turquía Un beso en los ojos, una obra que apela al humor y la sutilidad para abordar temas como la migración, el género y el racismo. Asimismo, la representación de Chile, a cargo de Norton Maza con Inter-Reality, despliega un entorno multisensorial e inmersivo para interrogar la desinformación, las crisis ecológicas y los desplazamientos humanos contemporáneos.

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