El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, presentó nuevas iniciativas y confirmó la reducción de cargos de alto rango en las Fuerzas Armadas durante un discurso en la base de Quantico, Virginia.
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, habló en la base del Cuerpo de Marines en Quantico, Virginia, sobre las reformas implementadas en las Fuerzas Armadas desde que asumió el cargo en enero de 2025. En el evento, realizado un año después de su primera alocución ante altos mandos, presentó los resultados de su gestión y nuevas iniciativas.
Entre las novedades anunciadas se encuentra la creación de un «Comando de Guerra Autónoma», una nueva Oficina de Asuntos Religiosos para priorizar la preparación espiritual de las tropas y la participación de empresarios tecnológicos como Elon Musk y Palmer Luckey en un grupo destinado a estudiar «el futuro de la guerra».
Hegseth también anunció el recorte del 10% de los cargos más altos de las Fuerzas Armadas en su primer año como secretario de Defensa. La medida alcanzó a oficiales con una o más estrellas. Varios de los despidos más notables fueron de comandantes negros o mujeres, destituidos a pesar de contar con historiales de servicio destacados, como el general Charles Q. Brown, segundo afroestadounidense en presidir el Estado Mayor Conjunto, y la almirante Lisa Franchetti, primera mujer al frente de la Armada, ambos en febrero de 2025. En abril de 2026 fue despedido el general Randy George, jefe del Estado Mayor del Ejército.
En su discurso, Hegseth reforzó el ideal que espera de las tropas y sus comandantes: «Nada de gordos, ni travestis, ni barbudos, ni bichos raros, ni cobardes, ni radicales. Solo guerreros».
El Congreso fija por ley un máximo de 857 generales y almirantes en servicio activo. En septiembre de 2025 había 848, según reportó la agencia Al Jazeera. Sobre esa base, el recorte de Hegseth equivale a unos 170 cargos. Para el secretario, se trata de una corrección pendiente. Si el recorte se duplica, algunos puestos desaparecerían y otros pasarían a manos de oficiales de menor rango.
Los especialistas consultados por Al Jazeera difieren sobre el alcance de la medida. Walter Ladwig, profesor del King’s College de Londres, reconoció un «argumento creíble para la reforma», porque el tamaño de las fuerzas bajó tras la Guerra Fría sin una reducción equivalente de altos mandos. Sin embargo, otros expertos temen que se trate de una medida partidista que erosione la confianza y la transparencia de las Fuerzas Armadas. Robert Ralston, de la Universidad de Birmingham, advirtió que «la política está impulsando estas decisiones» por encima del mérito. David Galbreath, de la Universidad de Bath, anticipó «un Congreso confrontativo con investigaciones», especialmente si los legisladores demócratas recuperan el control del Congreso en las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre.
Desde la oposición, el senador demócrata por Arizona y veterano Mark Kelly cuestionó el enfoque del secretario en julio de este año. «Las Fuerzas Armadas de EE.UU. no necesitan más testosterona; necesitan mejor liderazgo», declaró al criticar la iniciativa de Hegseth en el programa The Briefing with Jen Psaki de la cadena MS NOW.
Para las familias de militares, el recorte implica cambios en la cadena de mando mientras el país sigue involucrado en la guerra contra Irán. Hegseth reafirma el tipo de «guerrero» que espera entre sus filas, pero el alcance de sus reformas podría marcar el rumbo de las Fuerzas Armadas más allá de su gestión.
