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martes, 15 septiembre, 2026

Una impresora 3D española busca desembarcar en Argentina para fabricar muros de viviendas en 48 horas

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La empresa Cosmos 3D propone producir paredes en serie dentro de una nave industrial y luego trasladarlas a la obra. Según el importador, el sistema reduce entre 30% y 40% los costos frente a la construcción tradicional y el equipo tiene un valor aproximado de US$800.000.

Una impresora 3D de origen español, denominada Cosmos 3D, busca ingresar al mercado argentino con un sistema que fabrica los muros de una vivienda de aproximadamente 120 m² en 48 horas, según informó Adrián Posadas, emprendedor tecnológico que impulsa su llegada al país.

La tecnología consiste en una máquina que recibe un diseño digital y deposita capas sucesivas de una mezcla cementicia hasta formar paredes y otras estructuras. A diferencia de otros sistemas de impresión 3D de hormigón, la impresora no se traslada al lote de construcción: produce las piezas en serie dentro de una nave industrial y luego las envía a la obra.

“Este sistema trabaja en un ambiente controlado haciendo muros en serie para luego llevarlos al proyecto”, explicó Posadas. “Mientras llueve o truene, estás bajo techo y seguís produciendo muros”, agregó.

El proceso comienza con la carga del diseño estructural en el equipo. La máquina deposita capas de mezcla cementicia hasta conformar la pared. Una vez terminadas, las piezas se dejan fraguar antes de ser transportadas. Según Posadas, el fraguado puede demandar entre dos semanas y un mes, dependiendo de la mezcla y los aditivos utilizados.

“En 48 horas tenés los muros para hacer las paredes de toda la casa”, afirmó Posadas. “Es como un Lego”, ejemplificó. Los paneles pueden fabricarse con cámaras interiores para el paso posterior de instalaciones eléctricas y sanitarias, además de materiales de aislación.

De acuerdo con la empresa, el sistema permitiría reducir hasta un 60% el tiempo total de construcción frente al método tradicional, dependiendo de cada proyecto. El ahorro inicial podría ubicarse entre 30% y 40% frente al costo de una construcción tradicional, aunque el número depende de la escala del desarrollo, la logística, los proveedores y las terminaciones elegidas. “La idea es tener el metro cuadrado terminado por debajo de los US$1000”, sostuvo Posadas.

El equipo que buscan comercializar en Argentina tiene un valor aproximado de US$800.000, sin contar los impuestos aduaneros. El plazo previsto desde la compra hasta su llegada al país ronda entre tres y cuatro meses.

Para ponerla en funcionamiento, según Posadas, se requiere “una nave que por lo menos tenga 200 m² para dejar trabajar la máquina, un lugar donde fragüen los muros, trifásica y dos personas. Por turno, con eso ya está”. El desembarco contempla instalación de los equipos, capacitación y soporte técnico local. Técnicos acompañarán durante alrededor de 10 días la puesta en marcha inicial.

Además de las viviendas, Posadas mencionó como mercados potenciales los desarrollos residenciales de escala, la vivienda social, la minería y las naves industriales. Según el importador, en Brasil el sistema ya se utiliza para producir viviendas a escala, mientras que en Canadá, Chile, España, Portugal y Turquía se emplea en proyectos que van desde casas premium hasta centros comerciales, desarrollo de materiales y mobiliario urbano.

Respecto de la durabilidad, la empresa afirma que el mortero utilizado alcanza resistencias comparables o superiores a las del hormigón convencional y que la vida útil proyectada supera los 50 años, siempre que se realice el mantenimiento habitual de cualquier construcción.

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