En el marco de la Ronda de Corresponsales de +Perfil, la periodista Eleonora Gosman analizó el proceso histórico de la independencia brasileña y el discurso del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien vinculó la fecha patria con la soberanía económica y social del país.
La independencia de Brasil se conmemora cada 7 de septiembre en referencia al llamado “Grito de Ipiranga”, protagonizado por Pedro, príncipe regente, en 1822. El proceso de separación de Portugal se extendió hasta el reconocimiento formal de la nueva nación, que adoptó una monarquía constitucional parlamentaria con voto restringido a sectores con recursos económicos.
En la Ronda de Corresponsales (RDC) del canal +Perfil, la periodista Eleonora Gosman repasó las etapas de la independencia brasileña y su impacto regional, incluida la posterior guerra vinculada con la Provincia Cisplatina, territorio que luego se convirtió en Uruguay.
Cómo fue el proceso de independencia de Brasil
Gosman señaló que la fecha del 7 de septiembre no resume por sí sola el proceso independentista. “¿De ahí a qué, digamos, la independencia real fue un largo proceso?”, expresó en +Perfil. Explicó que el conflicto con Portugal se prolongó hasta el reconocimiento formal y remarcó que el nuevo Estado no nació como una democracia plena: “Se constituye una monarquía constitucional parlamentaria, donde votaban solamente los que tenían dinero”.
Lula redefine el concepto de independencia
En su discurso, el presidente Lula da Silva vinculó la independencia con la soberanía económica y social. Sostuvo que “la independencia de Brasil fue una victoria conquistada contra una tiranía, una esclavitud y la injusticia social”. Además, destacó las reservas de tierras raras, agua dulce y petróleo, y afirmó que “nuestras riquezas deben servir al futuro del pueblo brasileño”.
Gosman citó otras definiciones del mandatario: “No podemos obligarnos ante potencias extranjeras” y “no somos una colonia y no seremos colonia de nadie”.
Soberanía, recursos y un mundo en transformación
Gosman contextualizó el discurso en el escenario internacional actual: “Estamos en épocas muy cambiantes, muy complicadas”. También resaltó la definición de soberanía planteada por Lula: “El país soberano es aquel que puede defender su territorio, sus fronteras, su medio ambiente y sus riquezas”.
El presidente vinculó la independencia con derechos concretos —educación, salud, empleo y autonomía financiera— y concluyó: “Somos un país soberano y nuestras decisiones nos pertenecen a nosotros y a nadie más”.
