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martes, 18 agosto, 2026

La olivicultura riojana se diversifica con vid, nogal y turismo para sostener su producción

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Productores, empresas y el sector público de La Rioja implementan estrategias de diversificación productiva, incorporación tecnológica y agregado de valor para enfrentar los desafíos sanitarios, económicos y estructurales que afectan a la actividad olivícola provincial.

La tradición indica que, en el siglo XVI, monjes franciscanos trajeron a Sudamérica los primeros olivos desde Sevilla. Tras un paso por Chile, fue en La Rioja donde el cultivo se estableció. Allí se originó la variedad Arauco, la única aceituna originaria de Argentina. La historia popular sostiene que la Corona española ordenó talar parte de los olivares riojanos para evitar que compitieran con la producción ibérica.

El olivo quedó ligado a la identidad riojana durante cuatro siglos. Moldeó el paisaje árido, impulsó el desarrollo económico y dio origen a una de las primeras agroindustrias del país. Actualmente, la actividad enfrenta desafíos vinculados a los costos productivos, la competencia internacional y enfermedades que afectan las plantaciones tradicionales.

Productores, empresas y el sector público responden con herramientas tecnológicas: energía solar, automatización del riego, agregado de valor, complementación con turismo y diversificación con vid y nogal.

Matías Leborán, integrante de la empresa familiar Vista Larga, ubicada en el Valle de Huaco, a 40 kilómetros al norte de la capital riojana, afirmó: «El aceite de oliva que hacemos es una delicia y puede competir con cualquier producto del mundo».

La firma, con una década de desarrollo, combina la producción de olivos, vid y nogal con la elaboración de aceites, vinos y frutos secos, además de abrir sus puertas al turismo.

Julio Ariel Juárez, investigador del INTA-Aimogasta y productor olivícola, señaló el impacto de la bacteria Xylella fastidiosa, que provoca una enfermedad en los olivares tradicionales. «En mi finca se secaron muchos olivos, algo similar a lo que les está ocurriendo a muchos productores de la zona», declaró. El especialista indicó que la enfermedad es transmitida por insectos vectores y que no existen protocolos precisos para su control.

En la última campaña, el precio de la aceituna cayó y los costos de cosecha alcanzaron niveles inéditos. «Los costos alcanzaron el 35% del valor de la aceituna, cuando históricamente nunca superaba el 25%», remarcó Juárez.

La escasez de agua superficial es un condicionante estructural. La Rioja es la provincia más árida del país y la producción depende mayormente de perforaciones. El senador nacional Fernando Rejal, exministro de Producción de la provincia, explicó: «En La Rioja, el 95% y un poco más del riego de la producción es a través de perforación». El costo energético representa entre el 40% y el 45% de los costos netos de la producción olivícola. «Si vos gastás diez pesos, cuatro pesos y medio son de energía», detalló.

La provincia genera, con parques eólicos y solares, más energía de la que consume, pero la producción debe volcarse al sistema interconectado nacional y comprarse de vuelta a precio de mercado. «Nosotros hemos hecho las redes, hemos hecho los deberes, pero hay deberes que no tenemos que hacer nosotros, que los tiene que hacer Nación, acompañando con políticas de promoción y de desarrollo», sostuvo Rejal.

El acuerdo Mercosur-Unión Europea y la posibilidad de una mayor presencia de aceites europeos en mercados como Brasil son observados por el sector.

La incorporación de tecnología es una de las principales herramientas para sostener la rentabilidad. En Vista Larga, la finca se maneja bajo riego por goteo automatizado. Sensores de humedad determinan cuándo regar cada sector. «Antes se regaba a ojo. Hoy tenemos sensores conectados a una plataforma que nos indican exactamente cuándo hace falta aplicar agua», explicó Leborán.

La empresa desarrolló un sistema propio de automatización y cuenta con parques solares que abastecen la totalidad de la energía que demanda la explotación. «Instalamos paneles solares porque nos fundíamos. La sustentabilidad no es solamente una cuestión ambiental, es un tema de eficiencia y necesidad económica», resumió.

Julián Clusellas, presidente de Valle de la Puerta S.A. y vicepresidente de la Federación Olivícola Argentina, sostuvo: «Con el costo argentino como está hoy es muy difícil pensar en nuevas inversiones. Tenemos que seguir siendo competitivos y agregar valor permanentemente».

La mecanización también avanza en la provincia. Clusellas indicó que el futuro pasa por sistemas más intensivos y eficientes, con mayor densidad de plantas por hectárea y cosecha mecanizada.

El agregado de valor en origen es otra estrategia. Empresas riojanas elaboran aceites de oliva orgánicos, vinos y nueces envasadas bajo marca propia. Los aceites llegan a restaurantes de alta gama de Buenos Aires y fueron distinguidos en concursos nacionales. «Entendimos que el producto habla por sí solo. Nuestro desafío fue lograr que los chefs lo probaran. Una vez que lo hacen, vuelven a comprar», contó Leborán.

Valle de la Puerta trabaja en proyectos de economía circular y sustentabilidad, aprovechando residuos del olivo y de la elaboración de vinos para producir compost y desarrollar experiencias vinculadas al biocarbón y la captura de carbono.

La integración con el turismo es otro camino. Los visitantes pueden recorrer la finca, participar de degustaciones y conocer el proceso de elaboración de productos. Productores, empresarios y el sector público coinciden en consolidar circuitos turísticos vinculados al vino, el aceite de oliva y la gastronomía regional.

La Rioja es considerada la cuna de la olivicultura argentina. En Aimogasta se encuentra el olivo cuatricentenario, un ejemplar de la variedad Arauco.

«La Rioja tiene una historia muy fuerte ligada al olivo. Es una de las primeras actividades agroindustriales desarrolladas en el país y forma parte de nuestra identidad productiva», destacó Rejal.

«El aceite riojano tiene una calidad única. Y eso en gran medida se lo da su terruño y su tradición. Queremos envasar el Valle de Huaco en una botella», concluyó Leborán.

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