El ejército ucraniano atacó un buque de carga comercial iraní en el mar Caspio, causando la muerte de un marinero civil. Ucrania afirmó que el barco transportaba equipo militar a Rusia. Irán consideró tomar represalias, pero la crisis fue desactivada mediante una llamada telefónica diplomática.
Ucrania e Irán, dos países en guerra con potencias nucleares, se acercaron a un conflicto entre sí en días recientes, cuando el ejército ucraniano atacó a un buque de carga comercial iraní en el mar Caspio.
El ataque mató a un marinero civil iraní. Ucrania dijo que el barco transportaba equipo militar a Rusia. Irán consideró tomar represalias, pero los diplomáticos desactivaron la crisis mediante una llamada telefónica.
Para los analistas que observan de cerca ambas guerras, era solo cuestión de tiempo antes de que la violencia entre Ucrania e Irán escalara. Las preguntas que ahora enfrentan los gobiernos de todo el mundo son si las guerras están convergiendo y cuándo podría darse el próximo detonante.
Si los conflictos se fusionan de manera más directa, el resultado podría ser cataclísmico, con múltiples países, entre ellos Estados Unidos y Rusia, involucrados en una guerra abierta que abarcaría Eurasia y el Medio Oriente.
Ambas guerras ya han atraído a una infinidad de países. Con apoyo estadounidense y europeo, Ucrania se ha estado defendiendo de una invasión a gran escala por parte de Rusia desde 2022, mientras que Irán y Corea del Norte han enviado armas e incluso tropas para ayudar al ejército del presidente Vladimir Putin.
En febrero, Irán también se vio sumido en una guerra a gran escala, cuando Estados Unidos e Israel atacaron. Según un recuento, al menos 17 países —entre ellos Arabia Saudita, Catar, Jordania, Líbano e Irak— se han visto involucrados.
“En realidad, los dos conflictos en Ucrania e Irán han estado entrelazados desde el comienzo de la invasión a gran escala de Rusia a Ucrania en 2022”, dijo Alina Polyakova, presidenta del Centro de Análisis de Políticas Europeas, un grupo de investigación en Washington que aboga por un fuerte apoyo de EEUU a Ucrania.
Rusia e Irán tienen una asociación de larga data, y ambos han estado del mismo lado en conflictos recientes, incluida la guerra civil en Siria. Por lo tanto, tal vez no ha sorprendido que Irán diera ayuda armamentística a Rusia poco después de que el ejército de Putin invadió Ucrania.
Irán envió drones e instructores de drones para trabajar con el ejército ruso en Crimea, la península que Rusia arrebató a Ucrania en 2014. La simbiosis es evidente en la naturaleza circular de esa asociación: Rusia mejoró los drones iraníes, comenzó a producirlos en masa y ahora está enviando las nuevas versiones a Irán para usarlas contra Estados Unidos e Israel.
El gobierno de Estados Unidos también ha dicho que Irán proporcionó misiles balísticos a Rusia.
En la guerra en el Medio Oriente, Rusia ha brindado a Irán inteligencia recopilada por satélites sobre activos militares estadounidenses en la región. Funcionarios de Estados Unidos dicen que los recientes ataques iraníes contra las tropas y sitios militares estadounidenses han sido más precisos y mortíferos. Un ataque a finales de este mes mató a tres elementos militares estadounidenses en Jordania.
Cuando un reportero le preguntó la semana pasada si Rusia y China estaban dando información sobre objetivos a Irán, el secretario de Estado, Marco Rubio, evitó responder, excepto para decir que nada de lo que China había hecho “ha cambiado de ninguna manera la trayectoria” de la guerra. No mencionó a Rusia.
William Taylor, embajador de Estados Unidos en Ucrania en los gobiernos de Bush y Obama y jefe de la embajada en Kiev durante el primer gobierno de Trump, dijo que las guerras “se superponen pero no se han fusionado”.
“Ucrania está únicamente enfocada en derrotar la invasión rusa —una amenaza existencial para la nación— por todos y cada uno de los medios posibles”, dijo. Eso incluye el uso de medios militares para detener el apoyo que otras naciones están brindando a Rusia.
“Ucrania no busca un conflicto con Irán, pero está obligada a actuar para cortar el apoyo a Rusia de donde sea que provenga”, dijo Taylor.
No estaba claro si otro ataque de este tipo podría volver a ocurrir.
La embajadora de Ucrania en Washington, Olha Stefanishyna, dijo el jueves en una sesión informativa organizada por The Christian Science Monitor que no es política de su gobierno intentar conectar las dos guerras. El reciente ataque al barco iraní, dijo, había sido “no intencional”.
La innovación en drones y antidrones ha sido central para la guerra en Ucrania. El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, dijo en marzo que iba a enviar a más de 200 expertos militares a Medio Oriente para ayudar a los países de la región a defenderse de los drones iraníes.
Zelenski ha intentado argumentar que las dos guerras tienen algunos elementos comunes. El sábado pasado, dijo que Ucrania estaba dispuesta a compartir inteligencia con aliados occidentales que mostraba que Rusia estaba proporcionando a Irán información satelital sobre naciones árabes del Golfo y bases militares de Estados Unidos en la región.
Poco después de que comenzara la guerra en Ucrania, Zelenski buscó ayuda de Israel. Pero el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, ha mantenido una postura neutral en torno a la guerra, cuidando de no poner en peligro su relación con Putin. El año pasado, los israelíes enviaron a Ucrania un sistema de misiles de defensa antiaérea Patriot reacondicionado, pero solo después de que el gobierno de Biden consiguiera un compromiso de Israel.
Zelenski y Netanyahu se dieron la mano y hablaron el martes en el funeral del senador Lindsey Graham en Washington. Fue la primera vez que se reunieron en persona en casi tres años. Ambos fueron a la Casa Blanca para sostener conversaciones con el presidente Trump por separado.
Algunos analistas que han sido críticos de las guerras estadounidenses, incluida la que se lleva a cabo en Irán, han advertido que el gobierno de Trump debe ser cauteloso ante la forma en que tanto Zelenski como Netanyahu podrían buscar profundizar el involucramiento estadounidense en los conflictos.
“Trump debería estar en guardia cuando Zelenski y Netanyahu llegan, sombrero en mano, a Washington”, escribió esta semana Andrew Day, editor principal de The American Conservative. “Ambos van a presionar por una mayor asistencia militar de EEUU, y ambos van a presentar sus demandas como si sirvieran a los intereses estadounidenses”.
Trita Parsi, uno de los fundadores del Instituto Quincy, organización que es crítica de la política exterior estadounidense que depende de la agresión militar, escribió que Zelenski podría lograr un “avance estratégico” con la “peligrosa maniobra” de intentar persuadir a Washington de que las dos guerras están entrelazadas.
Sin embargo, otros analistas dicen que Estados Unidos debería fortalecer sus compromisos con Ucrania e Israel para enfrentarse con mayor firmeza a una coalición antiestadounidense poco cohesionada que, argumentan, incluye a Rusia, China, Irán y Corea del Norte.
Esa línea de pensamiento se extiende por todo el espectro político en Washington y está arraigada en la política exterior tradicional, pero ganó impulso a finales del gobierno de Biden.
La variable más poderosa en el trasfondo de los conflictos es China, el único país capaz de desafiar la supremacía global estadounidense.
Polyakova, la defensora del apoyo de Estados Unidos al ejército ucraniano, dijo que “detrás de gran parte de esto está, por supuesto, China, que ha sido el facilitador clave de la guerra de Rusia en Ucrania”. China también es el mayor comprador de petróleo iraní, y los funcionarios de Estados Unidos dicen que empresas chinas han estado planeando enviar misiles que se disparan desde el hombro conocidos como Manpads a Irán.
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