Ksenia Romantsova y Konstantin Voronin se conocieron durante la pandemia, se casaron en el contexto de la guerra entre Rusia y Ucrania y se instalaron en Argentina, donde abrieron el restaurante Musgo en Palermo.
El restaurante Musgo, ubicado en el barrio de Palermo, abrió sus puertas en mayo de 2024. Sus propietarios, Ksenia Romantsova y Konstantin Voronin, son una pareja rusa que llegó a la Argentina en diciembre de 2022, en el marco del conflicto entre Rusia y Ucrania. Ksenia llegó con ocho meses de embarazo y Kosta lo hizo un mes después, cuando nació su hija Sasha.
Ksenia nació en Blagovéshchensk, la ciudad rusa más cercana a China. Estudió marketing en San Petersburgo y trabajó como gerente de un local de ropa. En 2020 fue enviada a abrir una tienda en Rostov del Don, donde vivía Kosta. Allí comenzó la pandemia y, tras meses de aislamiento, decidió abrirse una cuenta en Tinder. Kosta acababa de regresar de trabajar en un crucero por Cerdeña. Ambos coincidieron en la aplicación.
Kosta trabajaba como chef en cruceros y pasaba largos períodos fuera de Rusia. Durante esos viajes, le dio a Ksenia clases de cocina por videollamada. Al regresar de uno de sus viajes, se contagiaron de Covid-19 y decidieron vivir juntos.
La decisión de dejar Rusia se aceleró con las señales de guerra. «Nunca quisimos vivir en esa situación», declaró Kosta. «Al principio fue una decisión porque estábamos en contra de la guerra. Después directamente empezó a ser peligroso. Mi abuelo es ucraniano. Tengo familia y amigos allá», agregó. En ese contexto, se casaron y Ksenia quedó embarazada. «Vendimos el departamento, dejamos todo y me vine. En ese momento la Argentina era uno de los pocos países donde los rusos podíamos instalarnos legalmente», afirmó Ksenia.
Tras instalarse, comenzaron a buscar un local para abrir un restaurante. «Nuevo país, nueva hija, nuevo restaurante: No lo recomiendo. Creo que fueron las endorfinas de tener un bebé lo que nos llevó a crear Musgo», resumió Kosta. Encontraron un inmueble que era una ex inmobiliaria en Palermo. Durante los meses siguientes, transformaron la oficina en un espacio con ambientación inspirada en la naturaleza patagónica, con la colaboración de dos diseñadores de Moscú radicados en Argentina.
Kosta viajó por la Patagonia para conocer productores y proveedores. También se embarcó como chef en un barco ruso de 1961 que realiza viajes entre Ushuaia y la Antártida. La carta de Musgo combina productos patagónicos con técnicas asiáticas y minimalismo escandinavo. «Nuestro estilo es japandí: una mezcla entre Escandinavia y Japón. Y la cocina es patagandí», explicó Kosta.
Según Ksenia, la clientela del restaurante dejó de depender de la comunidad rusa: «Al principio, el primer mes, venía gente de la comunidad rusa. Hoy solo el 5% es de Rusia, son todos argentinos y muchos turistas». Actualmente trabajan 14 personas en la cocina y, en temporada alta, el número aumenta.
En su segundo aniversario, el restaurante lanzó un brunch, realizó un pop-up en la bodega Alpamanta en Mendoza, abrió una terraza y creó una huerta con tomates reliquia. «Mis recuerdos más intensos con la comida suelen ser cuando la llevé en una mochila durante al menos diez kilómetros, rodeado de naturaleza salvaje y tranquilidad total. Me gustaría que en Musgo los invitados se sientan un poco así», dijo Kosta.
