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martes, 28 julio, 2026

J.P. Morgan proyecta suba de precios en la canasta familiar de Colombia por el fenómeno de El Niño

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El banco más grande de Estados Unidos estima que la sequía vinculada al fenómeno climático podría afectar cosechas, cadenas de suministro y costos de energía en Colombia, con efectos sobre alimentos, electricidad y transporte.

La sequía generada por el fenómeno de El Niño y la inflación vuelven a cruzarse en las proyecciones de J.P. Morgan, el banco más grande de Estados Unidos. La entidad advirtió que el efecto climático podría volverse “muy fuerte” hacia finales de 2026 y frenar el alivio de los precios. El banco sostuvo que ese escenario “podría retrasar los recortes en las tasas de interés debido a las mayores presiones sobre los precios”.

Un posible “Súper Niño” puede elevar la inflación en 2027 al afectar cosechas, cadenas de suministro y costos de energía. Según las proyecciones, eso añadiría 0,3 puntos porcentuales (pp) a la inflación global, elevaría entre 1,3 y 1,5 pp la inflación de alimentos y tendría efectos desiguales en América Latina, con especial exposición en Colombia, Perú y Brasil.

Las proyecciones de la entidad ubican en un 81% la probabilidad de que el fenómeno alcance la categoría de “muy fuerte” hacia finales de este año. También calculan un 97% de posibilidades de que sus efectos continúen durante 2027.

J.P. Morgan señaló que la combinación de un episodio climático de gran intensidad y los altos precios del petróleo “podría frenar en seco el alivio inflacionario que experimenta el planeta”. En ese escenario, las alteraciones sobre las cosechas y la oferta empujarían la inflación de alimentos y alterarían los planes de los bancos centrales. El banco estima que un evento de esta magnitud impulsaría cerca de 0,7 pp el costo global de los alimentos en su momento de mayor presión. Además, la inflación alimentaria anualizada podría llegar a 5% en el primer semestre de 2027.

En la región, Perú aparece como un país particularmente expuesto, mientras Colombia y Brasil figuran entre las economías más vulnerables junto con India e Indonesia. El efecto, de acuerdo con el análisis, sería desigual entre países y sectores. Brasil, Perú y Colombia tendrían presiones inflacionarias en la canasta básica, la electricidad y la pesca. En cambio, en México, Argentina y Chile el impacto sería más leve.

Para Argentina, el cuadro, incluso, abre una posible ventaja. Un mayor nivel de lluvias mejoraría la humedad del suelo y favorecería cultivos como maíz, trigo y soja, con apoyo a las exportaciones agrícolas y al ingreso de divisas.

En Perú, el banco central ya advirtió que la inflación podría desviarse de su meta por el daño sobre la pesca y los campos de cultivo. Brasil, México y Chile mantienen cautela a la espera de nuevos datos sobre la evolución de los precios.

En un escenario fuerte, la canasta básica tendría el siguiente impacto en puntos básicos (pb): Brasil 168 pb, Colombia 132 pb, Perú 209 pb, México 108 pb. Otro desglose para México plantea 54 pb en un escenario moderado, 81 pb en uno fuerte y 108 pb en uno extremo. La inflación de alimentos representa alrededor de 26% de la canasta del IPC en ese país. En Brasil, bajo un escenario moderado, la inflación se ubicaría en 5% en 2026 y 4% en 2027. La inflación de alimentos, en ese mismo caso, sería de 7,2% y 5,2%, respectivamente.

El azúcar aparece entre los productos con mayores presiones alcistas. Lluvias menos intensas en India, Tailandia y el sudeste asiático reducirían el rendimiento de la caña y la capacidad de exportación. A eso se suman riesgos de incendios y sequías en el centro y sur de Brasil. El aceite de palma también quedaría bajo presión por las sequías en Malasia e Indonesia.

Para Colombia, el análisis señala que “el riesgo va más allá de las cosechas y alcanzaría al suministro de electricidad, la producción de leche, la pesca y el transporte fluvial”. También prevé una mayor inflación en las comidas fuera del hogar. La dependencia hidroeléctrica agrega otra fuente de presión: si bajan las lluvias y el nivel de los embalses, el sistema requeriría un mayor uso de plantas térmicas, con costos operativos más altos y efecto sobre las tarifas de energía y los víveres.

De igual forma, el análisis añade para Colombia otros factores de presión, como el aumento del salario mínimo y los mayores precios internacionales del petróleo. Esa combinación refuerza el riesgo de un aumento simultáneo en alimentos y energía.

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