La directora gerente del FMI recorrió durante dos horas Loma Campana junto con Luis Caputo y Horacio Marín; el petróleo es clave para las cuentas externas.
Minutos antes de las 11, Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), pisó Loma Campana, el mayor bloque que opera YPF en Neuquén, para conocer la formación que el Gobierno y el propio organismo consideran clave para el futuro de la economía argentina. No fue solo una visita protocolar: el país es, por amplio margen, el principal deudor del Fondo y Vaca Muerta aparece como uno de los motores que deberá aportar los dólares para asegurar los pagos de la deuda en los próximos años.
Al 24 de julio, la Argentina mantenía un crédito pendiente con el FMI de 42.552 millones de Derechos Especiales de Giro (DEG), equivalentes a unos US$57.700 millones al tipo de cambio vigente del organismo. Esa exposición representa el 34,6% de toda la cartera activa del Fondo y es casi cuatro veces superior a la de Ucrania, el segundo país de la lista.
Acompañada por el ministro de Economía, Luis Caputo, y su equipo, Georgieva fue recibida por el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, en una recorrida que se extendió durante dos horas. La titular del organismo llegó acompañada por su comitiva, entre ellos, Nigel Chalk, director del Departamento del Hemisferio Occidental; Luis Cubeddu, subdirector de ese departamento; y Joyce Wong, jefa de misión para la Argentina. El gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, la había recibido previamente en el aeropuerto, aunque no participó de la visita al yacimiento.
La actividad formó parte de una agenda intensa que incluyó una conferencia de prensa en el Ministerio de Economía, una reunión con el presidente Javier Milei en Casa Rosada, una charla con estudiantes en el Palacio Libertad y una cena privada con un reducido grupo de empresarios en el Palacio Duhau, cuyos detalles fueron anticipados por LA NACION.
Durante la visita, Georgieva escuchó una presentación sobre el desarrollo de Vaca Muerta y la evolución de YPF desde la llegada de Marín a la conducción de la compañía. También recorrió el campo, subió a un equipo de perforación de última generación y conversó con trabajadores y empresas proveedoras. Pasadas las 13, regresó en helicóptero hacia Neuquén para luego continuar su gira sudamericana con destino a Uruguay.
“Les mostramos de primera mano la transformación energética del país y el enorme potencial que tiene la Argentina para convertirse en un exportador global de energía”, escribió luego Marín en la red social X. El ejecutivo calificó el encuentro como “muy productivo” y destacó que Georgieva pudo conocer “el trabajo de nuestra gente, de las empresas que nos acompañan todos los días y el nivel de tecnología y eficiencia” alcanzado por la industria.
Loma Campana, desarrollado por YPF junto con Chevron, fue el primer bloque de Vaca Muerta explotado a escala masiva y hoy explica alrededor del 16% de la producción nacional de petróleo no convencional. Pero su importancia excede al yacimiento: simboliza la transformación de un sector que durante más de una década fue uno de los principales generadores de déficit externo y que hoy se convirtió en una de las mayores fuentes de divisas del país.
Ese cambio quedó reflejado en el primer semestre del año. El superávit comercial de combustibles y energía rozó los US$6000 millones, el mayor registro para ese período en lo que va del siglo, y explicó cerca de un 20% de la mejora del saldo comercial respecto de 2025. Para todo 2026, las estimaciones privadas proyectan una balanza energética positiva de entre US$9600 millones y US$11.100 millones.
El ingreso de dólares tampoco proviene únicamente de las exportaciones. El sector energético concentró más de la mitad de las emisiones de obligaciones negociables realizadas durante el primer semestre para financiar inversiones: U$S5307 millones sobre un total de US$9632 millones, según datos de RICSA AlyC. Por su parte, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) ya aprobó proyectos por unos US$45.000 millones, con fuerte predominio de iniciativas vinculadas al petróleo, el gas y la minería.
Precisamente esa transformación fue uno de los ejes del mensaje que Georgieva transmitió durante su visita al país. El lunes aseguró que ya no le preocupa la capacidad de la Argentina para afrontar sus compromisos financieros y descartó la necesidad de un nuevo programa de financiamiento del FMI de cara a 2027. “No me preocupa que Argentina no encuentre la manera de pagar”, afirmó, al destacar la acumulación de reservas, la disciplina fiscal y la estrategia financiera diseñada por el Gobierno.
En los últimos meses, Fitch, S&P y Moody’s, las tres principales agencias de riesgo a nivel mundial, elevaron la calificación crediticia de la Argentina. Las tres coincidieron en destacar el superávit fiscal y el cambio estructural del sector energético como factores que fortalecen la capacidad de repago de la deuda y reducen el riesgo de una nueva crisis externa.
Horas antes de viajar a Neuquén, Georgieva advirtió que el desafío ya no pasa únicamente por consolidar la estabilidad macroeconómica, sino por lograr que ese crecimiento llegue a una porción más amplia de la sociedad. “¿Qué podemos hacer para que el crecimiento se distribuya de manera más equitativa?”, planteó durante la conferencia de prensa.
Los datos muestran una recuperación cada vez más marcada entre los sectores exportadores y aquellos orientados al mercado interno. Según un análisis de Econviews basado en datos del Indec, entre enero y mayo la agricultura acumuló un crecimiento de casi 70% frente al mismo período de 2023, mientras que la minería avanzó 30,5% y la intermediación financiera, 19,5%. En cambio, la industria permanece 11,9% por debajo de aquel nivel, la construcción retrocedió 13,8% y el comercio cae 4,8%.
La consultora define ese proceso como una recuperación “en forma de K”: mientras el petróleo, el gas, la minería, el agro y las finanzas ya superaron ampliamente los niveles previos, buena parte de las actividades intensivas en empleo continúa rezagada. La pérdida de puestos de trabajo en el sector formal fue uno de los señalamientos que hizo Gergieva.
