La modelo Camila Homs viajó a Brasil junto a su hija Aitana, fruto de su relación con el futbolista José Sosa, y documentó en redes sociales postales de playa, pileta, compras y cenas.
Camila Homs viajó a Brasil con su hija Aitana, la hija que tiene con el futbolista José Sosa, y compartió en sus redes una serie de postales que retratan esos días entre la arena, la pileta y las salidas nocturnas por las calles cariocas.
La primera imagen que eligió para abrir el álbum la muestra a ella sola, en bikini marrón con ribetes blancos y un bolso de Prada a su lado, sentada sobre un carrito playero de madera con ruedas. Detrás, el mar verde azulado de Brasil y una palmera alta que se recorta contra el cielo despejado. Los pies descalzos sobre la arena y las ojotas tiradas al costado completaban una escena de descanso sin apuro.
Aitana, en tanto, se robó más de una foto. En una de las primeras aparece boca abajo sobre una cama de sábanas blancas, con un body del mismo color y los ojos celestes bien abiertos, la lengua afuera y una sonrisa que ocupa toda la cara.
Otra postal la muestra junto a la pileta del complejo donde se alojaron, un edificio moderno de varios pisos con reposeras y sombrillas alrededor. Aitana lleva un conjunto blanco con estampado floral y un sombrero de ala ancha en tono salmón que le cubre casi toda la cara. Dos pares de manos la sostienen de pie sobre las piernas de su mamá, y la nena mira a cámara con una expresión entre curiosa y desafiante.
Un hombre también apareció en el registro, aunque lejos del protagonismo. Una foto lo muestra en la orilla, de espaldas al mar, agachado sobre la arena mientras acomoda un equipo de playa con cajas azules y una mochila. Lleva remera negra de manga larga, sombrero de paja con logo de Quiksilver y anteojos colgados del cuello.
La noche tuvo su propio capítulo. Una foto tomada desde la vereda muestra la fachada de Farm Rio, la tienda de ropa brasileña con su característica celosía blanca con letras caladas, iluminada desde adentro. Al lado, el local de Granado con su cartel rosa y los vidrios llenos de productos.
La cena fue en Giuseppe, un restaurante de mesas de mármol donde pidieron langostinos con tomates cherry y albahaca, rolls de salmón con wasabi y una selección de panes tostados.
De vuelta en el shopping, Cami eligió dos momentos para documentar. En el primero, un selfie frente al espejo de los ascensores panorámicos, aparece con un conjunto negro de cuero, pantalón ancho y campera, el pelo recogido y una cartera de Louis Vuitton cruzada, con Aitana en brazos vestida con un conjunto negro bordado con moños y un turbante a tono con flor de tela.
En el segundo, tomado en un probador de paredes claras, lleva un buzo marrón con hombros al descubierto y una minifalda con lentejuelas oscuras, y sostiene a la bebé —toda de blanco— mientras se mira al espejo.
Aitana tuvo también su propia sesión de moda. En una de las fotos aparece en el cochecito con un conjunto negro bordado con moños dorados, cuello de encaje crema y un turbante negro con flor de tela.
El cierre del álbum lo puso Cami con un selfie en bikini amarilla con detalles lilas frente al espejo de madera del hotel. Pelo suelto, pulseras en la muñeca y una tatoo en el antebrazo.
